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28 January 2026

5 min

2025 se consagra como el peor año de incendios forestales en España en tres décadas

Casi 355.000 hectáreas arrasadas, 63 grandes incendios y más de 8.000 siniestros dibujan un panorama crítico que evidencia la creciente vulnerabilidad del territorio

Cambio Climático
Desarrollo Rural
Incendio forestal.

España cerró 2025 con un balance especialmente duro en materia de incendios forestales. Los datos provisionales publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sitúan este año como el más devastador de las últimas tres décadas, tras registrarse 354.793,50 hectáreas calcinadas en todo el territorio. 

Un volumen de superficie afectada que no solo supera ampliamente los registros recientes, sino que obliga a replantear la gestión y prevención del fuego en un contexto climático cada vez más extremo.

Un incremento alarmante de la superficie quemada

El periodo comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre dejó una cifra de terreno arrasado que desbanca al hasta entonces peor año, 2022, cuando las llamas alcanzaron 270.289 hectáreas. El salto entre ambos periodos evidencia una tendencia ascendente que preocupa a instituciones, expertos y al propio sector forestal.

A lo largo del año se contabilizaron 2.599 incendios propiamente dichos y 5.590 conatos, pequeños focos que, aunque de menor tamaño, demandan igualmente recursos y vigilancia. El número de siniestros totales registrados asciende a 8.189, reflejo de una presión constante sobre los medios de extinción y los ecosistemas.

 

Mapa de incendios de 2025 en España. EFE.

El avance de los grandes incendios

Uno de los indicadores que más alarmas enciende es el de los grandes incendios, aquellos que superan las 500 hectáreas. En 2025 se llegaron a contabilizar 63 episodios de este tipo, la cifra más elevada desde 2015 y muy cercana a los 60 registrados en 2022. Este aumento muestra cómo el fuego está evolucionando hacia escenarios más intensos y de difícil control, asociados con condiciones meteorológicas adversas y cambios en la gestión del territorio.

 

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Tipos de vegetación afectados

El impacto del fuego no fue homogéneo y afectó a distintos tipos de ecosistemas que cumplen funciones esenciales para la biodiversidad y la regulación ambiental. En concreto:

  • 103.105 hectáreas de superficie arbolada quedaron reducidas a cenizas, una pérdida especialmente preocupante por el tiempo necesario para su recuperación.
  • 185.220 hectáreas de matorral y monte abierto resultaron igualmente dañadas, afectando a zonas que habitualmente actúan como zonas de transición y refugio de fauna.
  • 66.467 hectáreas de vegetación herbácea, incluyendo pastos y dehesas, fueron también pasto de las llamas, lo que repercute directamente en la actividad ganadera y en la estructura del paisaje rural.
  • Estos datos revelan un deterioro notable del tejido vegetal, con consecuencias que van desde la pérdida de suelo fértil hasta un aumento del riesgo de erosión y la pérdida de hábitats.

Los 15 mayores incendios forestales de la historia de España

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Un escenario que exige respuestas

La magnitud de los incendios registrados durante 2025 no solo confirma el agravamiento del problema, sino que también invita a reflexionar sobre la necesidad de reforzar la prevención, mejorar la gestión forestal y acelerar la adaptación al cambio climático

La frecuencia de los incendios, su virulencia y el daño acumulado obligan a impulsar nuevas estrategias que integren tecnología, gestión del territorio y participación social.

2025 deja así una fotografía contundente: un país que ve cómo el fuego avanza más rápido de lo que lo hacen las soluciones, y que necesita intensificar sus esfuerzos para proteger sus montes, su biodiversidad y su patrimonio natural.