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03 July 2026

9 min

El Banco de Semillas de Svalbard, amenazado por el deshielo: así se protege la biodiversidad agrícola mundial

José Esquinas, ingeniero español que trabajó tres décadas en la FAO explica por qué ya ninguna instalación, por segura que parezca, es inmune al clima

Biotecnología
Manejo de Cultivos
Un mar helado con aguas cristalinas en un paisaje polar bajo un cielo nublado.

En el archipiélago noruego de Svalbard, a apenas 1.300 kilómetros del Polo Norte, se guarda desde hace más de quince años una de las mayores apuestas de seguridad de la humanidad: un banco con más de un millón de muestras de semillas procedentes de todo el planeta, pensado para sobrevivir a guerras, catástrofes naturales y crisis climáticas. La ironía es que ahora es precisamente el cambio climático el que amenaza su funcionamiento.

El ingeniero agrónomo español José Esquinas, que trabajó más de tres décadas en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), lleva tiempo advirtiendo de este riesgo. Svalbard, explica, se eligió precisamente por su frío extremo y la estabilidad de su permafrost, condiciones que permiten conservar semillas durante siglos sin necesidad de electricidad. Pero esa región del Ártico se está calentando más deprisa que casi cualquier otro punto del planeta.

"Desconocemos cómo será el clima de mañana, las condiciones de humedad, las temperaturas, qué tipo de enfermedades podrán aparecer. Es importante guardar cuanta más diversidad mejor para asegurar las semillas y la alimentación de las próximas generaciones", advierte Esquinas

¿Qué es el Banco de Semillas de Svalbard y por qué existe?

El Banco Mundial de Semillas de Svalbard (conocido internacionalmente como Svalbard Global Seed Vault) es una instalación excavada en el interior de una montaña de permafrost en el archipiélago ártico noruego. Su objetivo es sencillo de enunciar y enorme en sus implicaciones: conservar una copia de seguridad de la diversidad genética de los cultivos que alimentan al mundo.

No es un banco de semillas al uso, de los que gestionan universidades o centros de investigación para trabajar día a día con material vegetal. Es lo que en el sector se conoce como un banco de respaldo o "seguro genético": los países y las instituciones que ya tienen sus propias colecciones envían una copia duplicada a Svalbard, por si la original se pierde por un desastre, un conflicto o un fallo técnico.

Cómo el frío conserva la biodiversidad genética durante miles de años

La ciencia detrás de Svalbard no es distinta de la que explica por qué se han encontrado semillas viables, polen o microorganismos bajo capas de hielo con miles de años de antigüedad. El frío extremo, la ausencia de agua líquida y el bajo nivel de oxígeno ralentizan de forma drástica los procesos de descomposición biológica, permitiendo que el material genético se mantenga estable durante periodos extraordinariamente largos.

Por eso el hielo funciona como lo que algunos científicos llaman un "archivo natural": un soporte de conservación gratuito, pasivo y extremadamente eficaz, siempre que las condiciones de temperatura se mantengan estables. En Svalbard, las semillas se almacenan a temperaturas de varios grados bajo cero, lo que en teoría les permitiría conservarse sin necesidad de un suministro eléctrico constante.

Ese "en teoría" es justo lo que está empezando a fallar. El calentamiento global no solo derrite hielo superficial: también desestabiliza el permafrost profundo en el que confiaba el diseño original de la instalación, obligando a reforzar sistemas de refrigeración convencionales que antes eran solo un respaldo de emergencia.

El precedente de 2017: cuando el deshielo llegó a la puerta del banco

En 2017, el deshielo provocado por el aumento de las temperaturas en el Ártico causó inundaciones en el túnel de acceso a la bóveda de Svalbard. El agua terminó congelándose antes de dañar las semillas almacenadas, pero el susto fue suficiente para obligar a una revisión completa de las instalaciones, reforzar la impermeabilización del túnel y añadir sistemas de energía convencional como respaldo del frío natural.

Para Esquinas, aquel episodio marcó un punto de inflexión simbólico: evidenció que la crisis climática está transformando espacios que se consideraban seguros e invulnerables, incluido el que se diseñó precisamente para protegernos de las crisis.

Por qué esto es un problema de seguridad alimentaria, no solo ambiental

Perder diversidad genética no es un problema abstracto de biodiversidad: es un problema directo de seguridad alimentaria. Cuanto más estrecha es la base genética de los cultivos que sembramos, más vulnerables somos a plagas, enfermedades emergentes o condiciones climáticas nuevas para las que las variedades comerciales actuales no están preparadas.

Las variedades tradicionales y silvestres conservadas en bancos como el de Svalbard suelen contener genes de resistencia a sequía, salinidad o patógenos que los programas de mejora genética necesitarán en el futuro. Perderlas equivaldría a quemar una biblioteca antes de haber leído la mayoría de sus libros.

Esta lógica es la misma que sostiene la red de bancos de germoplasma que existe a escala nacional en países como España, donde instituciones como el CICYTEX en Extremadura, el COMAV de la Universitat Politècnica de València o el IFAPA en Andalucía mantienen colecciones activas de semillas de cultivos hortícolas, leguminosas o frutales, muchas de las cuales también han enviado duplicados de seguridad a Svalbard.

El deshielo global, en cifras: por qué el reloj corre más rápido de lo previsto

El caso de Svalbard no es un episodio aislado. Forma parte de una tendencia global documentada por organismos científicos internacionales:

 

DATOFUENTE/PERIODO
Mayor pérdida de masa glaciar mundial registrada en tres años2022-2024, según la OMM y el WGMS
Año declarado Año Internacional de la Preservación de los Glaciares2025, Asamblea General de la ONU
Día Mundial de los Glaciares instaurado21 de marzo, desde 2025
Muestras almacenadas en el Banco de SvalbardMás de 1.000.000, actualidad
ProyecciónMuchos glaciares no conservarán la denominación de "hielos perpetuos" en este siglo

 

La propia Organización Meteorológica Mundial ha alertado de que, de mantenerse la tendencia actual, buena parte de los glaciares del planeta perderán su carácter de permanentes antes de que termine el siglo XXI. La designación en 2025 del Año Internacional de la Preservación de los Glaciares y del 21 de marzo como Día Mundial de los Glaciares responde precisamente a la urgencia de visibilizar el papel del hielo en el ciclo hidrológico y en el equilibrio climático global.

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Semillas, polen y microorganismos: qué guarda realmente el hielo

Bajo la capa de hielo permanente de los polos no solo hay agua congelada. Hay semillas, granos de polen, microorganismos y fragmentos de ADN ambiental conservados desde hace miles de años, un registro biológico que la comunidad científica todavía está aprendiendo a leer. El deshielo no amenaza únicamente a Svalbard: pone en riesgo directamente a los miles de millones de microorganismos que habitan de forma natural en las capas de hielo polar, muchos de ellos aún sin catalogar.

¿Y los animales? El vacío que aún no se ha cubierto

Mientras el mundo vegetal cuenta con una red madura de bancos de semillas coordinada internacionalmente, la conservación de recursos genéticos animales va varios pasos por detrás. Según Esquinas, existen proyectos de conservación a largo plazo para fauna de interés agropecuario, pero no hay nada equiparable al Banco de Svalbard para animales, insectos o microorganismos de uso agrícola.

Lo que sí existe es una publicación periódica sobre el estado mundial de los recursos zoogenéticos, además de proyectos nacionales, varios de ellos de carácter privado. A nivel internacional, el debate está abierto en el seno de la FAO, pero todavía no hay ni un banco mundial de animales de granja ni un marco jurídico equivalente al Tratado Internacional de Semillas que regule su acceso y conservación.

Buenas prácticas para reforzar la conservación de recursos fitogenéticos

  • Duplicidad geográfica: no depender de una única instalación, por muy segura que parezca, y mantener copias en distintas regiones climáticas.
  • Redundancia energética: combinar sistemas pasivos (frío natural) con sistemas activos de respaldo, como ya se hizo en Svalbard tras 2017.
  • Priorizar variedades locales y silvestres, que suelen aportar genes de resistencia que las variedades comerciales han perdido por selección.
  • Fortalecer las redes nacionales de bancos de germoplasma, que actúan como primera línea de conservación antes de recurrir al respaldo internacional.
  • Digitalizar y documentar cada accesión, para que la información genética sobreviva aunque la muestra física se vea comprometida.

Preguntas frecuentes sobre el Banco de Semillas de Svalbard

  1. ¿Dónde está exactamente el Banco de Semillas de Svalbard?

    Se encuentra excavado en una montaña de permafrost en el archipiélago noruego de Svalbard, en el océano Ártico, a unos 1.300 kilómetros del Polo Norte.

  2. ¿Quién puede depositar semillas en Svalbard?

    Gobiernos, instituciones de investigación y bancos de germoplasma nacionales de todo el mundo pueden enviar duplicados de sus colecciones. Cada depositante mantiene la propiedad de sus muestras; Svalbard actúa únicamente como custodio de seguridad.

  3. ¿Se han retirado semillas alguna vez de Svalbard?

    Sí. El caso más conocido ocurrió durante la guerra en Siria, cuando el banco de germoplasma de Alepo, gestionado por el ICARDA, tuvo que recurrir a su copia de seguridad en Svalbard para reconstruir su colección tras perder acceso a las instalaciones originales.

  4. ¿Qué pasaría si el permafrost de Svalbard se derritiera por completo?

    Se perdería la garantía de conservación pasiva por frío natural y la instalación dependería enteramente de sistemas de refrigeración artificial, con el consiguiente riesgo ante cortes de suministro, fallos técnicos o eventos extremos.

  5. ¿España tiene bancos de semillas propios?

    Sí. Existe una red de bancos de germoplasma repartida por distintas comunidades autónomas, gestionados por centros como el IFAPA, el CICYTEX, el COMAV o el IMIDRA, entre otros, que conservan variedades tradicionales y silvestres de cultivos hortícolas, leguminosas, frutales o vid.

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Conclusión: un seguro de vida para la agricultura, pero no infalible

El Banco de Semillas de Svalbard nació como respuesta a los peores escenarios imaginables: guerras, pandemias, catástrofes naturales. Nadie contempló que el propio planeta, a través del cambio climático, pudiera convertirse en la amenaza que pusiera a prueba sus cimientos literales. El episodio de 2017 y el actual contexto de calor extremo en regiones tradicionalmente frías son recordatorios de que ninguna infraestructura, por bien diseñada que esté, es inmune a un clima que cambia más rápido de lo previsto. Reforzar la red mundial y nacional de bancos de germoplasma, diversificar la ubicación de las copias de seguridad genética y no descuidar el vacío que aún existe en la conservación de recursos animales son las tareas pendientes que este episodio vuelve a poner sobre la mesa.