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13 January 2026

2 min

La disminución de la ganadería extensiva plantea retos y beneficios ambientales

Entre la captura de CO₂ y la pérdida de biodiversidad: las consecuencias de la despoblación ganadera

Producción Animal
Sostenibilidad
Rebaño de ovejas pastando en la dehesa cacereña. Extremadura, España.

La disminución sostenida de la ganadería extensiva en amplias zonas del planeta está generando no solo desafíos, sino también posibles ventajas para el medio ambiente, según un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Arizona State University, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

El análisis revela que regiones con una alta concentración de ganado, como Europa del Este, han registrado una reducción cercana al 35 % en los últimos 25 años. Este descenso, vinculado a factores socioeconómicos, tecnológicos y climáticos, cuestiona la idea tradicional de que la degradación de pastizales se debe únicamente al sobrepastoreo.

Más vegetación, más riesgos

Uno de los efectos más preocupantes es el aumento del riesgo de incendios forestales. La menor presencia de herbívoros favorece la acumulación de biomasa vegetal, lo que puede alimentar fuegos más intensos y frecuentes en escenarios de altas temperaturas y sequía.

El estudio también advierte sobre impactos complejos en el ciclo del agua: la vegetación sin pastoreo incrementa la captura de dióxido de carbono —un beneficio climático—, pero puede reducir la disponibilidad hídrica por mayor transpiración, afectando el uso humano.

Además, la transformación de paisajes ganaderos puede provocar pérdida de especies vegetales vulnerables, al permitir que plantas más competitivas dominen el terreno y disminuyan la biodiversidad.

 

Un equilibrio difícil de lograr

Los autores subrayan que, aunque el abandono ganadero ofrece oportunidades ambientales, sus efectos no son uniformes ni totalmente positivos. Si bien la captura de carbono aumenta, las funciones ecológicas del ganado —como mantener pastizales abiertos o controlar biomasa— no se sustituyen fácilmente sin estrategias de gestión.

Los científicos reclaman más investigación para definir políticas que equilibren estos efectos y evaluar cuándo es viable reintroducir herbívoros u otras medidas de manejo. Las soluciones, advierten, dependen de las características ecológicas y sociales de cada región.

En definitiva, la despoblación ganadera emerge como un fenómeno con impactos multifacéticos que invita a repensar las políticas rurales y de gestión del territorio bajo una perspectiva científica más amplia.