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19 August 2026

7 min

Menos maquinaria y franjas de salvaguarda: el manual del agricultor frente al fuego

Los siniestros de origen agrario o ganadero investigados por el Seprona crecieron un 30,9 % en la última campaña, mientras Bruselas sitúa a la PAC como principal financiador europeo de la prevención terrestre

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Vista aérea: cosechadora trabajando en extenso campo de cultivo junto a bosque.

Un total de 275 de los 1.419 incendios forestales con causa conocida investigados por el Seprona durante la campaña de 2025 estuvieron relacionados con la actividad agrícola o ganadera: el 19,4 % del total y un 30,9 % más que el ejercicio anterior. La cifra condensa la doble condición del campo frente al fuego —origen de una parte de los siniestros y, a la vez, el instrumento de prevención más barato y permanente de que dispone el territorio—, una dicotomía que el día mundial de la prevención de los incendios forestales, celebrado este martes, ha vuelto a colocar en primer plano.

Reducir la actividad cuando el riesgo es máximo

La primera recomendación del ingeniero agrónomo Manuel Zapatero, consultado por Efeagro, no requiere inversión: bajar el ritmo. Reducir la actividad en el campo —y muy especialmente el uso de maquinaria— durante los períodos de peligro extremo es, en sus palabras, "lo más preventivo", porque en torno al 90 % de los incendios registrados tiene su origen en actividad humana próxima.

El 90 % de los incendios registrados tiene su origen en actividad humana próxima

Cuando la faena no admite aplazamiento, el criterio cambia: el agricultor debe salir al tajo provisto de medios de extinción. Cosechadoras, desbrozadoras y equipos con motor de combustión trabajando sobre rastrojo seco y con viento constituyen un escenario de ignición perfectamente identificado en las estadísticas oficiales, y la disponibilidad inmediata de agua o extintor marca la diferencia entre un conato y un gran incendio forestal.

Franjas de salvaguarda y cereales de verdeo

La prevención eficaz, insiste Zapatero, no se improvisa en julio. Su propuesta pasa por diseñar franjas de salvaguarda de 10 a 12 metros entre los cultivos y el monte, que operen como cortafuegos estables, y por mantener bandas de cereales de verdeo en las zonas de contacto con la masa forestal, sin esperar a la cosecha de los secos. Se trata de sustituir combustible fino y muy inflamable por vegetación verde con alto contenido de humedad justo en la línea donde el fuego salta del monte al cultivo, o al revés.

Ese enfoque conecta con la lógica del paisaje en mosaico: parcelas agrícolas, pastos y monte alternados rompen la continuidad del combustible. El olivar, el viñedo o el cereal actúan como cortafuegos vivos, restan intensidad al frente y ofrecen a los equipos de extinción posiciones seguras desde las que trabajar. En esa misma dirección apunta el pastoreo, cuyo papel en la reducción de biomasa ha sido documentado en experiencias como las prácticas silvopastorales en la media montaña mediterránea o los rebaños desplegados como herramienta preventiva en Cataluña.

 

Imagen de un libro con un fondo de un bosque y un enlace de descarga.

 

Uno de cada cinco fuegos con causa conocida nace en el campo

El informe del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil correspondiente a la campaña 2025 —del 1 de enero al 31 de octubre— recoge la participación del Instituto Armado en la investigación de 3.881 siniestros. De ellos, el 63,4 % (2.462) quedó catalogado como de causa desconocida, un porcentaje que obliga a leer con cautela cualquier reparto de responsabilidades: las conclusiones se apoyan sobre poco más de un tercio del total investigado.

La quema agrícola cae un 34,3 %, pero los fuegos por conflictos ganaderos se disparan un 158,8 %

Dentro de los 1.419 fuegos con causa determinada, la actividad agraria y ganadera explica 275 casos. El desglose revela dos tendencias opuestas. La quema agrícola por negligencia o accidente sigue siendo la primera causa individual con 65 incendios, pero cae un 34,3 % respecto a 2024. En sentido contrario, los siniestros atribuidos a intereses o conflictos ganaderos se disparan un 158,8 %, hasta 44 casos. Completan el cuadro el uso de maquinaria sobre el terreno —no siempre agrícola—, la quema de pastos y el empleo de desbrozadoras.

Bruselas coloca la PAC en el centro de la prevención

La Comisión Europea presentó el 25 de marzo de 2026 una comunicación sobre gestión integrada del riesgo de incendios forestales que articula prevención, preparación, respuesta y recuperación como un ciclo continuo y que otorga al sector primario un papel estructural. El texto identifica la Política Agrícola Común como la principal fuente de financiación comunitaria para la prevención basada en la gestión del terreno: cortafuegos, desbroces, aclareo, poda, diversificación de especies, pastoreo extensivo y mantenimiento del mosaico agrario en zonas con riesgo de abandono. Bruselas ha manifestado además su intención de sostener esa financiación en la programación 2028-2034, un horizonte que Plataforma Tierra ha analizado en PAC post-2027: amenazas y oportunidades

El contexto que justifica el giro es contundente: 2025 fue la peor temporada de incendios en Europa desde que existen registros, con más de un millón de hectáreas calcinadas. La Comisión prevé elevar el enfoque a una Recomendación del Consejo y amplía en paralelo la flota rescEU con doce aviones y cinco helicópteros. 

Una campaña que afloja en agosto sin bajar la guardia

En España, la campaña de 2026 acumula 254.730 hectáreas afectadas entre el 1 de enero y el 17 de agosto, según el avance del MITECO. Es la primera vez en lo que va de campaña que la superficie quemada se sitúa por debajo del mismo periodo de 2025, cuando la cifra alcanzaba las 295.580 hectáreas. El balance registra 6.685 siniestros, de los que 4.382 fueron conatos, y 42 grandes incendios forestales frente a los 55 contabilizados un año antes.

Un dato altera la serie histórica: de la superficie afectada en 2026, 127.025 hectáreas corresponden a masa arbolada, 115.237 a vegetación leñosa no arbolada y 12.466 a herbácea; es el primer año del decenio en que lo arbolado supera a la suma de lo no arbolado. Conviene precisar que las estimaciones satelitales de EFFIS-Copernicus, que sitúan la superficie por encima de las 265.000 hectáreas a 12 de agosto, no son directamente comparables con el avance ministerial: distintos umbrales y metodología. Ambas fuentes coinciden en el diagnóstico que ya adelantaba este análisis sobre por qué 2026 amenaza con ser uno de los peores años de incendios en España. Plataforma Tierra

Por qué 2026 amenaza con convertirse en uno de los peores años de incendios en España

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Es el primer año del decenio en que la superficie arbolada quemada supera a la no arbolada

El fuego como herramienta: la lectura global de la FAO

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura aborda la cuestión desde su Conjunto de Herramientas para la Gestión Forestal Sostenible, cuyo módulo sobre incendios de vegetación identifica el uso del fuego para el establecimiento de nuevas tierras agrícolas como un reto persistente en varias regiones del planeta. Su propuesta consiste en promover alternativas económicas a la deforestación y generar empleo rentable de base forestal que desactive el incentivo a incendiar.

En el otro extremo, la FAO sitúa a la agricultura como aliada cuando se apuesta por la agricultura de conservación y por sistemas inteligentes en función del clima. Los esquemas de pastoreo bien diseñados reducen la necesidad de recurrir al fuego para estimular el rebrote en pastizales y sabanas, y disminuyen las cargas de combustible acumulado. Es la misma lógica que sostiene los sistemas agroforestales y los ensayos de herbivorismo pírico —combinación de quemas prescritas y pastoreo— que se evalúan en la Sierra de los Filabres.

 

 

Fuentes