06 March 2026
3 min
El procesado industrial dispara la huella de carbono del mejillón en conserva
Un estudio del CSIC revela que el mejillón en conserva genera 6,3 kg de CO₂ por kilo, frente al menor impacto del fresco y congelado

El mejillón es uno de los alimentos marinos con menor huella ambiental durante su producción acuícola, pero su procesado industrial, especialmente en conserva, eleva significativamente sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Así lo concluye un estudio liderado por investigadores de varios institutos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), junto con las universidades Pablo de Olavide y de Santiago de Compostela, publicado en la revista científica Resources, Conservation and Recycling.
La conserva, el formato más contaminante
Según los datos del estudio, la producción de mejillón en España genera en total unas 288 toneladas de CO₂ al año, de las cuales aproximadamente 190 toneladas corresponden al procesado en conserva, lo que equivale a 6,3 kilogramos de CO₂ por kilo de producto comestible sin concha. Esta cifra incluye la producción acuícola, el transporte y el procesado industrial en sus distintas presentaciones: fresco, congelado y en conserva. Dentro de los formatos analizados, el mejillón en escabeche presenta el mayor impacto en emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que el mejillón congelado es el que registra una menor contaminación atmosférica.
Una proteína marina moderada, pero sensible al grado de industrialización
A pesar de estos datos, el impacto del mejillón en conserva sigue siendo comparativamente inferior al de otras proteínas animales. La producción de vacuno emite decenas de kilogramos de CO₂ por kilo de carne, la de cerdo ronda los 7 kg/kg y el procesado de merluza se sitúa en torno a los 4,4 kg/kg.
La investigadora Montserrat Ramón, del Institut de Ciències del Mar de Barcelona (CSIC), subraya que el mejillón es una "proteína marina de emisiones moderadas, pero con sensibilidad fuerte al nivel de industrialización y de flujos comerciales". En este sentido, el estudio destaca que la huella de carbono crece de forma notable cuanto mayor es el grado de procesamiento del producto y más largas son las cadenas logísticas de distribución.
Galicia produce el 99 %, pero gran parte se exporta
El estudio pone el foco también en los flujos comerciales como factor clave en el cómputo de emisiones. El 99 % del mejillón producido en España procede de Galicia, pero solo un 25 % del mejillón fresco disponible se destina al consumo interno, exportándose el resto, lo que incrementa considerablemente la huella de carbono asociada al consumo final. El investigador Pablo Saralegui, uno de los autores del trabajo, señala que "impulsar el consumo de mejillón fresco y congelado, y optimizar los flujos logísticos, ofrece una oportunidad clara para reducir las emisiones del sector".
Recomendaciones para mejorar la sostenibilidad del sector
Los autores del estudio proponen varias líneas de actuación para reducir el impacto ambiental de la industria mejillonera. Ramón apunta que medidas como optimizar el transporte, utilizar materiales de embalaje más sostenibles o aplicar tecnologías que minimicen el uso de recursos durante el procesamiento contribuirían de forma significativa a mejorar la sostenibilidad ambiental del sector.
El trabajo pone de manifiesto que las decisiones sobre el formato de consumo y la logística de distribución tienen un peso determinante en la huella climática de uno de los productos acuícolas más importantes de España, y abre la puerta a estrategias concretas para compatibilizar la competitividad del sector con los objetivos de descarbonización.

