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Semillas del cambio: tres talleres para repensar la agricultura

01 December 2025
Cambio Climático
Sostenibilidad
La jornada organizada por Cajamar junto a la European Climate Foundation, centrada en la exposición de los avances de las reuniones sobre biodiversidad, suelos y agua, muestra que la polarización no es inevitable si se trabaja con datos y diálogo
La jornada de presentación de resultados del proyecto 'Semillas del cambio'.

01 December 2025

La jornada de presentación de resultados del proyecto 'Semillas del cambio' se celebró en Madrid, el 18 de noviembre, impulsada conjuntamente por Cajamar y la European Climate Foundation. El objetivo central del proyecto es despolarizar el debate sobre agricultura y cambio climático, generando espacios de diálogo entre administración, sector agrario, comunidad científica y sociedad civil para avanzar hacia un modelo productivo más sostenible y socialmente justo.

El programa se estructuró en tres bloques: la presentación de resultados del proyecto, una mesa redonda sobre agricultura y sostenibilidad a largo plazo y, por último, una ponencia de Luis Aguado, de la organización More in Common, centrada en la polarización social y la percepción pública del cambio climático.

Hallazgos de los talleres

En la primera parte se expusieron los principales hallazgos de los tres talleres celebrados en el marco del proyecto, centrados en biodiversidad, suelos agrarios y agua en la agricultura, junto con encuestas antes y después de la participación. El enfoque fue deliberativo y plural, con actores diversos que comprobaron que, aunque existen tensiones claras, sobre todo en torno al uso del agua, el conflicto no es inevitable. Cuando se trabaja con datos compartidos y se analizan opciones concretas, emergen amplias zonas de consenso.

En biodiversidad, el trabajo muestra que predominan las sinergias entre producción y conservación, aunque persistan barreras importantes: costes de transición, falta de incentivos estables y marcos regulatorios poco claros y adaptados. Se considera esencial avanzar en estándares y métricas propias que permitan valorar el impacto real de las prácticas agrarias, los beneficios a medio plazo y reconocer los esfuerzos de los productores. 

En suelos, la preocupación es alta: la pérdida de materia orgánica, la erosión y ciertas prácticas intensivas se perciben como amenazas directas a la viabilidad futura del campo. Las soluciones pasan por facilitar las cubiertas vegetales, diversificación y el menor laboreo, con diagnósticos a la medida de cada zona, junto con el uso de redes de intercambio de conocimiento, apoyadas por asesoramiento técnico y financiación estable.

El tema del agua se perfila como el más conflictivo, pero también como un campo donde las soluciones mixtas ganan apoyo. Los participantes se inclinan por combinar la mejora de la eficiencia y la gestión de la demanda con actuaciones de oferta selectivas, priorizando reutilización y desalación frente a nuevos grandes embalses o trasvases, vistos como costosos, complejos y con capacidad muy limitada por los efectos del cambio climático en la disponibilidad hídrica. En conjunto, la principal lección del proyecto se resume en la idea de "medir mejor para decidir mejor": disponer de indicadores sencillos y compartidos sobre suelo, agua y biodiversidad para orientar políticas y prácticas, con más transparencia y trazabilidad de los datos.

La mesa redonda, que llevaba por título 'Agricultura y sostenibilidad: la importancia del largo plazo' permitió contrastar estos hallazgos con experiencias concretas. Moderada por el director de Innovación y Desarrollo Agroalimentario de Cajamar,  Manuel Lainez, reunió a Francisco Martínez Arroyo, ingeniero agrónomo del Estado y exconsejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha; Eduardo de Miguel, director de la Fundación Global Nature;  Isabel Bardají, directora del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM); y Daniel Trenado, biólogo, agricultor y consultor agrícola. Todos coincidieron en que la imagen de guerra total entre campo y ciudad o entre regadío y medio ambiente está, en parte, sobredimensionada. En el día a día hay más cooperación de la que reflejan los titulares, pero la falta de información clara y compartida alimenta recelos y discursos polarizados.

El debate y las medidas

Desde la administración se subrayó la necesidad de una gobernanza del agua basada en prioridades transparentes, control riguroso de usos y rendición de cuentas, recordando que los primeros interesados en una buena gestión son los propios agricultores. Desde la academia se insistió en desarrollar indicadores comprensibles a escala de finca, que hagan tangible para el agricultor qué supone mejorar en biodiversidad o eficiencia hídrica. La perspectiva de conservación puso el acento en las narrativas sobre biodiversidad, ya que España es un país especialmente rico en diversidad biológica y se observa un creciente interés empresarial por conservarlo. 

El reto es desarrollar métricas adaptadas a nuestro contexto y subrayar los avances ya en marcha, evitando discursos que solo pongan el foco en el conflicto, porque existe una preocupación real por el estado del medio ambiente y los efectos del cambio climático también en los sectores económicos. El reto es desarrollar métricas adaptadas a nuestro contexto y subrayar los avances ya en marcha, evitando discursos que solo pongan el foco en el conflicto. La voz agraria incidió en adaptar las soluciones a las realidades locales y en la necesidad de acompañamiento, especialmente en un contexto de envejecimiento del sector.

La ponencia de Luis Aguado (More in Common) aportó una mirada basada en datos de opinión pública. Diferenció entre polarización real y polarización percibida y resaltó que a menudo se sobreestima el nivel de división. En España, el principal eje de conflicto sigue siendo político (izquierda–derecha), más que estrictamente urbano–rural. Además, el cambio climático es menos divisivo que otros temas, como la inmigración; existe un amplio reconocimiento de su gravedad, también entre la población agraria, donde solo una minoría niega su existencia.

Aguado describió al colectivo agrario como orgulloso de su trabajo, pero con la sensación de ser poco escuchado y de soportar buena parte de los costes de las transformaciones en curso. Pese al malestar y la insatisfacción, mantiene un cierto optimismo sobre el futuro de sus explotaciones y no renuncia a que las nuevas generaciones continúen con la actividad, siempre que haya condiciones adecuadas. En cuanto a la transición verde, la mayoría no la considera un error, sino un proceso inevitable o incluso necesario, aunque genera dudas sobre su reparto de costes y la velocidad de aplicación.

La jornada concluyó con una idea compartida: la polarización no es un destino, sino un reto que se puede gestionar. El proyecto conjunto de Cajamar y la European Climate Foundation se presenta como un espacio para demostrar que es posible tejer acuerdos si se crean foros de diálogo estables, se trabaja con datos sólidos y comprensibles, y se acompaña al sector agrario en los cambios que se le piden. 

'Semillas del cambio' deja así una hoja de ruta basada en más y mejores métricas, más transparencia y más confianza mutua para que agricultores, administraciones y ciudadanía construyan juntos un futuro climático y agrario sostenible.

 

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