# Una lectura política del acuerdo UE-Mercosur > Más allá de su indudable complejidad tanto en contenido como en procedimiento, el Acuerdo se basa en una convicción y varias certezas, pero suscita también algunas dudas --- Consulta la previsión del tiempo en tu localización exactaSuscríbete a nuestra Newsletter semanal ![Gradient Background](/img/headerGradient.svg) [Agricultura y Sociedad](https://www.plataformatierra.es/comunidad/agricultura-y-sociedad) [![blog author](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/eduardo_moyano_estrada_f41eb7601d.png) Eduardo Moyano EstradaDoctor ingeniero agrónomo y sociólogo](https://www.plataformatierra.es/autor/eduardo-moyano-estrada) 14 January 2026 15 min # Una lectura política del acuerdo UE-Mercosur Comercio Exterior Economía Agroalimentaria ![Mercosur](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/blog_moyano_mercosur_2_8e0e25f345.jpg) Guardar Compartir --- **Desde que comenzara a negociarse hace ya 25 años, el** [**Acuerdo de Asociación entre la UE y Mercosur**](https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2026/01/09/eu-mercosur-council-greenlights-signature-of-the-comprehensive-partnership-and-trade-agreement/) **ha sido, y sigue siendo, un proyecto loable de cooperación transatlántica cuyo objetivo es crear una amplia zona de libre cambio (que representaría casi el 20 % del PIB mundial) y desarrollar programas comunes de naturaleza no económica, sino política y social.** No obstante, y como se refleja en el largo período transcurrido, el proceso negociador no ha sido fácil, habiendo pasado por fases en las que el Acuerdo estaba a punto de aprobarse, y otras en las que parecía abandonarse, dependiendo de la situación política en ambos espacios regionales. El objetivo de este artículo es hacer una lectura política del citado Acuerdo, dado que el análisis económico de sus posibles impactos ha sido bien tratado por otros autores ([**Tomás García Azcárate**](https://www.plataformatierra.es/comunidad/las-pildoras-de-la-pac), [**Fernando Miranda**](https://www.plataformatierra.es/comunidad/alimentacion-y-comercio), [**Ignacio Atance**](https://www.plataformatierra.es/comunidad/la-agricultura-un-sector-estrategico), [**Francesc Reguant**](https://www.plataformatierra.es/comunidad/dos-agriculturas-las-dos-necesarias), [**Julián Briz**](https://theconversation.com/acuerdo-ue-mercosur-por-que-lo-rechazan-los-agricultores-273259)...), además de por los propios informes de la [**Comisión Europea**](https://www.consilium.europa.eu/es/infographics/eu-mercosur-trade/). [![Espacio Mercosur](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/mercosur_comision_b2bdb4fc88.jpg)](https://www.consilium.europa.eu/es/infographics/eu-mercosur-trade/) ## Un acuerdo complejo La dificultad de este tipo de acuerdos, ambiciosos en cuanto a los objetivos que persiguen, radica en su complejidad, tanto política, como económica. De un lado, son acuerdos **cuyo contenido es de gran amplitud**, afectando a una extensa y variada gama de bienes, servicios y productos (no solo agrícolas), muchos de ellos complementarios, pero también otros en clara competencia entre sí. Además, **incluyen temas de cooperación política y cultural** (relacionados con los derechos humanos, las migraciones, la salud, el cambio climático o el bienestar social) sobre los que no siempre coinciden los gobiernos en el modo de abordarlos, dada su clara **componente ideológica**. De otro lado, **su complejidad aumenta cuando difiere el nivel de desarrollo económico de los países implicados**, sobre todo si es más diversificada la economía en un bloque y más especializada en el otro. Ello hace que los **desarmes arancelarios implícitos** en estos acuerdos generen **desequilibrios** en cuanto a sus posibles beneficios, activando entre los potenciales perjudicados un **discurso victimista** (de fuerte y efectiva carga emocional) basado en el lema de **“canjear vacas por coches”** y de ser usados como **“moneda de cambio”**. Además, **la dificultad es aún mayor cuando los acuerdos no son bilaterales** (entre países), **sino multilaterales** (entre espacios regionales). En estos casos, su viabilidad depende de que exista un nivel parejo de integración política y económica en los dos espacios geográficos para así facilitar una efectiva interlocución entre las instituciones representativas de ambos lados y hacer factible un acuerdo real de cooperación interregional. De lo contrario, se estaría ante una suma de acuerdos bilaterales en los que, bajo la apariencia de la multilateralidad, **cada país negocia por separado** la defensa de sus propios intereses relegando a un segundo plano el interés general del acuerdo.  En el caso del acuerdo multilateral UE-Mercosur, **su elevada ambición** (política y comercial), **su** **complejidad** (afectando a casi un centenar de bienes, productos y servicios) y **el** **desigual nivel** **de integración** **interna** en cada bloque (mucho mayor en el caso de la UE debido a su más largo recorrido como espacio políticamente integrado) explican, por tanto, las vicisitudes por las que ha pasado el proceso negociador y el indudable retraso en su materialización.  Además, la **compleja estructura de gobernanza de la UE** hace aún más lentos los procesos internos de toma de decisiones, con intervenciones obligadas de las instituciones comunitarias (Comisión, Parlamento, Consejo y también si ha lugar el TJUE) que ha ralentizado la culminación del Acuerdo.  A ello habría que añadir la **crónica inestabilidad política de algunos países del Cono Sur**. > Today’s Council decision to support the EU-Mercosur deal is historic. > > Europe is sending a strong signal. > > We are serious about creating growth, jobs and securing the interests of Europeans consumers and businesses. > > With Mercosur, we are creating a shared market of 700 million… [pic.twitter.com/WMGXWzFgua](https://t.co/WMGXWzFgua) > > — Ursula von der Leyen (@vonderleyen) [January 9, 2026](https://twitter.com/vonderleyen/status/2009669940236956122?ref_src=twsrc%5Etfw) ## Un acuerdo controvertido Ahora, que está a punto de firmarse el Acuerdo en la capital paraguaya de Asunción (se prevé para el próximo sábado 17 de enero) la controversia está servida, surgiendo **reacciones diversas** en los círculos de opinión de la UE sobre **su conveniencia y oportunidad**. [![Plataforma Tierra - Mercosur](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/banner_mercosur_png_00c76c1247.jpg)](https://www.plataformatierra.es/comunidad?posts%3Apublished_date_timestamp%3Adesc%5Bquery%5D=mercosur) Hay **quienes lo valoran positivamente**, no solo por los beneficios económicos que entienden podría reportar a los países firmantes del Acuerdo (y que superarían los posibles perjuicios), sino también por lo que supone de intensificación de los lazos culturales entre ambas orillas del Atlántico. Además, valoran lo que el Acuerdo significa de **apuesta de la UE por las relaciones multilaterales** en un contexto como el actual de claro **repliegue proteccionista** hacia un mundo sin reglas guiado solo por la lógica de la fuerza y el interés nacional. **Otros se oponen abiertamente** al Acuerdo al considerar que son mayores los perjuicios que puede causarles a ciertos sectores sensibles el hecho de que **entren sin aranceles productos de países latinoamericanos** cuyos costes son menores a los europeos y cuyas exigencias ambientales son inferiores a las que la UE impone a sus propias producciones. En esta posición de rechazo se sitúan **algunos grupos de agricultores**, sobre todo aquellos con explotaciones y producciones más vulnerables a la competencia de Mercosur (por ejemplo, la **ganadería**), que son los que vienen protagonizando las **movilizaciones** de protesta.  En el comprensible temor por el futuro de los agricultores que rechazan el Acuerdo subyace **un discurso de tipo corporativista**, receloso de la apertura de los mercados y la globalización económica, y fácilmente identificable con los **discursos populistas** de distinto signo político (de hecho, las últimas tractoradas parecen estar organizadas por grupos situados al margen de las OPA mayoritarias). No obstante, **otros grupos ven el Acuerdo como una oportunidad**. Así, hay agricultores que lo valoran como una buena ocasión para **ampliar el mercado** de ciertos productos agrícolas (como el aceite de oliva o el vino, en especial los diferenciados por denominaciones de origen vinculadas a los territorios). Por su parte, el **sector industrial** en general (incluido el alimentario) también lo valora positivamente, al ver el Acuerdo con Mercosur como la vía para entrar en un amplio mercado de consumidores donde expandir la oferta de productos manufacturados, al igual que la de servicios de distinta índole (financieros, jurídicos, de asesoramiento…). Las discrepancias sobre el Acuerdo se han trasladado al ámbito político de la UE, reflejándose en el hecho de **haberse aprobado por mayoría cualificada** y no por unanimidad en el [**COREPER**](https://eur-lex.europa.eu/ES/legal-content/glossary/coreper.html) (Comité de Representantes Permanentes de los Estados miembros) del pasado 9 de enero.  Bien es verdad que, gracias al **ardid jurídico**, ya utilizado en otras ocasiones, **de** **separar el pilar comercial del conjunto del Acuerdo UE-Mercosur**, la aprobación de ese pilar no requería la unanimidad (al ser los temas comerciales competencia de la Comisión Europea), siendo suficiente una mayoría cualificada.  Pero, aun así, el **rechazo** **de Francia, Austria, Hungría, Irlanda y Polonia**, y la **abstención de Bélgica**, reflejan la **división** dentro de la UE respecto a este Acuerdo.  El **firme apoyo de España** y el voto final de **Italia** hicieron que saliera adelante el pilar comercial del Acuerdo, logrando ambos gobiernos reforzar las **cláusulas de salvaguarda** y obteniendo importantes mejoras para los agricultores en relación con las **ayudas de la futura PAC** (cuya negociación ha coincidido con la del Acuerdo con Mercosur). En la práctica, **lo que se firma el 17 de enero** en Asunción es, por tanto, **el pilar comercial del Acuerdo**, pendiente aún del consentimiento del Parlamento Europeo para que pueda entrar en vigor.  Si pasa ese filtro, tal como se prevé y salvo sorpresa, el pilar comercial con Mercosur **podrá aplicarse de forma inmediata**. No obstante, **su vigencia será provisional**, a la espera de que se apruebe más adelante el conjunto del Acuerdo (ya con sus dos pilares: el de asociación política y el de asociación comercial), aprobación que requerirá la ratificación por cada Estado miembro de la UE. De este modo, el pilar comercial no tendrá que esperar para su aplicación a que se apruebe todo el Acuerdo. En todo caso, y más allá de admitir su indudable complejidad tanto en contenido como en procedimiento, el Acuerdo UE-Mercosur **se basa en dos convicciones y varias certezas**, pero también suscita **algunas dudas**. [![Mercosur en Números](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/mercosur_en_numeros_a0170c1eb2.jpg)](https://www.ceoe.es/es/ceoe-news/union-europea/claves-para-entender-el-acuerdo-ue-mercosur) ## Dos convicciones y varias certezas La necesidad del Acuerdo se ha basado en la convicción, que comparto, de que, en una economía de mercado, **los intercambios comerciales son la base de la riqueza de los países**, y que deben impulsarse en todas las áreas económicas. De acuerdo con ello, la apertura de los mercados de bienes y servicios es el motor del desarrollo económico, por lo que deben ser favorecidos mediante acuerdos que conlleven desarmes arancelarios y permitan el libre flujo comercial entre los países. También se ha valorado el Acuerdo por la convicción de que puede ser **un impulso a la integración regional** de los países del Cono Sur latinoamericano. Para los que piensan de ese modo, tal impulso cobra hoy aún más sentido, dada la situación de claro estancamiento del proyecto integrador de Mercosur, que apenas ha creado institucionalidad y que, salvo en Bolivia, no ha despertado interés en otros países de la región.  El Acuerdo con la UE lo ven como la oportunidad de reactivar dicho proyecto de integración regional, aunque esto es **más un deseo que una certeza**, no coincidente con otros puntos de vista menos optimistas respecto el futuro de Mercosur, como comentaré más adelante. Respecto al tema económico, es una certeza que, desde su creación a final de los años 1950, **la vocación de la UE ha sido siempre abrir sus fronteras al comercio mundial**, posibilitando la entrada de productos de otros países y la salida de los productos europeos hacia el mercado exterior.  Otra certeza es que, en sus más de 60 años de historia, [**la UE ha firmado más de 40 acuerdos de cooperación con países y espacios regionales muy diversos**](https://www.plataformatierra.es/comunidad/alimentacion-y-comercio/union-europea-ha-sabido-tejer-red-mas-extensa-acuerdos-comerciales-mundo) (Canadá, Marruecos, Singapur, México, Chile, Indonesia, India…), que han tenido importantes efectos positivos en los intercambios comerciales. Además, todos admiten la importancia, real y cierta, de crear **un espacio comercial común de más de 740 millones de consumidores** entre países con raíces históricas afines y áreas económicas complementarias, que se reflejan en las estrechas relaciones culturales y comerciales entre ambos espacios regionales. Recordemos que la UE exporta anualmente a los cuatro países de Mercosur 55.000 millones de euros en bienes y otros 29.000 millones de euros en servicios, representando casi el 17 % del comercio total de Mercosur. Por todo ello, cabe señalar que el Acuerdo con Mercosur está en sintonía con la vocación de apertura comercial de la UE, a lo que habría que añadir la certeza de los fuertes intercambios económicos y los intensos lazos de afinidad existentes entre muchos países de ambos lados del Atlántico. ## Algunas dudas Aun con las convicciones y certezas antes señaladas, la realidad, sin embargo, es que tres décadas después del inicio del proceso de negociación, **no es tan unánime el apoyo que recibe el acuerdo UE-Mercosur**, y como prueba de ello está el ya citado rechazo que ha recibido por parte de cinco Estados miembros.  Además, y salvo en **Brasil**, que ha liderado hasta última hora el proceso negociador, el Acuerdo ha despertado un **escaso entusiasmo en los gobiernos de los países latinoamericanos**, centrados ahora más en cómo afrontar cada uno por separado las políticas agresivas y divisivas del presidente Trump, que en avanzar en la integración regional. Por eso, algunos analistas consideran que **el Acuerdo llega tarde**, y que lo hace en un contexto muy complejo, sometido, además, a importantes tensiones tanto internas como externas. Ello les genera algunas **dudas sobre su viabilidad** **y sobre el efecto real** que pueda tener en la práctica para los países firmantes. A nivel interno, **la UE de hoy es muy diferente a la de comienzos del actual siglo XXI cuando comenzó la negociación**. Ahora no existe la mayoría europeísta que impulsó los grandes proyectos ni el liderazgo que los dirigió, sino **una fuerte división** dentro de la UE. Ello hace que sea difícil la consecución de acuerdos entre los Estados, y que, incluso cuando se alcanzan, como ahora en el caso del acuerdo con Mercosur, haya sido con el rechazo de importantes países, como **Francia** (si bien el hecho de no exigirse la unanimidad ha permitido que el gobierno francés no tenga que implicarse en un asunto de gran sensibilidad social de cara a las próximas elecciones presidenciales). Todo ello supone asumir que abordar hoy este tipo de grandes acuerdos tiene **un alto coste político**, en la medida en que tensiona la vida política interna de la UE y da combustible a los populismos de distinto signo, anclados en **el discurso antiglobalización y de repliegue nacionalista**, tan extendido por el _trumpismo_. Asumir este hecho no significa paralizar los proyectos de la UE, pero sí tomar conciencia de abordarlos con las máximas cautelas. Asimismo, **la UE de hoy está más volcada hacia la amenaza que le viene del Este** (de Putin) **y más preocupada por asuntos de defensa**, una vez que los **EEUU** se desentienden de su histórico papel de socio principal en la OTAN. Eso explica el desinterés de los países del flanco oriental de la UE por un acuerdo que interesa más a los situados en el flanco occidental. Salvo **España y Portugal** por razones históricas, y en parte también Italia, el resto de países de la UE no empeñan mucha energía en un Acuerdo que ven como algo alejado de sus áreas de interés. En el lado de Mercosur, **la cooperación regional languidece y está prácticamente estancada**, limitándose a cuatro países (**Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil**) que apenas han avanzado en la creación de la institucionalidad necesaria para hacer realidad el proyecto de integración y hacerlo atractivo a otros países de la región (**el desinterés de Chile o Colombia, que no pasan de la mera asociación, es emblemático** por la importancia de estos países en la región).  De ahí que algunos analistas, en contra de las posiciones más optimistas, planteen **si no sería más conveniente establecer acuerdos bilaterales** de la UE con cada uno de los países del Cono Sur. En lo que se refiere al contexto internacional, **el Acuerdo llega justo ahora cuando la influencia de China en Latinoamérica es innegable**, y cuando el **imperialismo de EEUU** vuelve a poner su bota sobre el continente latinoamericano.  Por eso, algunos analistas dudan de que un acuerdo regional como UE-Mercosur pueda contrarrestar esa presencia. Tal vez pudo hacerlo hace 30 años, pero creen que difícilmente va a poder lograrlo ahora con unos países **divididos por profundas diferencias ideológicas** (pensemos en las diferencias entre el Gobierno brasileño de Lula y el argentino de Milei), y bajo las **presiones** _**hard**_ **de Trump y** _**soft**_ **de Xi**. En todo caso, y una vez empeñada la UE durante 25 años en el esfuerzo hercúleo de sacar adelante el Acuerdo, **su aprobación es una buena noticia**, ya que lo contrario hubiera lanzado un mensaje muy negativo sobre su papel en el mundo. ## Reflexiones finales Es indudable que la UE tiene que diversificar sus relaciones internacionales y abrirse a espacios regionales más amplios, y más ahora en un mundo que se repliega en torno a las fronteras nacionales ignorando las reglas multilaterales del comercio y la cooperación. Pero la UE no debe olvidar que **su propio espacio geopolítico** (con casi 500 millones de habitantes y un sistema de valores basado en la democracia, el respeto de los derechos humanos y el bienestar de su ciudadanía) es lo suficientemente vasto e importante como para diseñar **políticas de autonomía estratégica** que concilien la cooperación con otros espacios regionales y la preservación de su modelo político, económico y social. El pilar comercial del Acuerdo con Mercosur (que aún debe superar el consentimiento del Parlamento Europeo) responde, sin duda, a **una buena finalidad**, en sintonía con la vocación de la UE en favor de la apertura comercial. También lo es el pilar de cooperación política del Acuerdo, en la medida que sintoniza con la voluntad histórica de la UE de contribuir al desarrollo de espacios de libertad y democracia en otras regiones del mundo. La firma del Acuerdo es, por tanto, **un mensaje al mundo de que la UE se mueve hacia la cooperación entre países y espacios regionales, pero tiene sus riesgos**. Por ello, y para minimizar los perjuicios que este tipo de acuerdos siempre conlleva para determinados sectores de la población (en este caso, los agricultores, aunque no solo), debe hacerse con las cautelas necesarias.  En este sentido, cabe destacar las **cláusulas de salvaguarda** incluidas en el texto final para neutralizar la posible caída de los precios de algunos productos, y que son las de mayor calado en la historia de la UE. Asimismo, el cumplimiento obligatorio de los **requisitos de sanidad y salud alimentaria** en la entrada de productos procedentes de Mercosur, y de la **legislación laboral**, son una garantía necesaria para preservar la competencia en igualdad de condiciones entre los productores de ambos espacios regionales. De esa conciliación entre, de un lado, la apertura comercial, y de otro, la autonomía estratégica, la exigencia ambiental y la salud y seguridad alimentaria, dependerá que el Acuerdo sea **una buena oportunidad** para avanzar en las relaciones entre la UE y los países del Mercosur, y no **un elemento de discordia** que socave la ya frágil cohesión interna europea.   [License![Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. Se permite la reproducción total o parcial del contenido siempre que se cite la fuente original.](https://i.creativecommons.org/l/by/4.0/88x31.png)](https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/) Esta obra está bajo una [Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. 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