# Tras las plantas NGT, llega el turno de los microorganismos modificados para la agricultura > La Comisión Europea plantea un submarco más ágil para los microorganismos modificados de uso agrícola, aunque deja pendiente la integración con las autorizaciones sectoriales de fertilizantes y fitosanitarios --- Consulta la previsión del tiempo en tu localización exactaSuscríbete a nuestra Newsletter semanal ![Gradient Background](/img/headerGradient.svg) [Ciencia y Regulación: la innovación agroalimentaria en el marco europeo](https://www.plataformatierra.es/comunidad/innovacion-agroalimentaria-en-el-marco-europeo) [![blog author](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/web_Emilio_Rodriguez_Cerezo_perfil_413fd81341.webp) Emilio Rodríguez CerezoMiembro del Joint Research Centre de la Comisión Europea](https://www.plataformatierra.es/autor/emilio-rodriguez-cerezo) 06 July 2026 14 min # Tras las plantas NGT, llega el turno de los microorganismos modificados para la agricultura Biotecnología Producción Vegetal ![Planta con raíces profundas en la tierra, rodeada de una red brillante.](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/web_cultivo_joven_de_cereal_durante_su_fase_de_crecimiento_1a1e1cb304.jpg) Guardar Compartir --- En Europa, la reforma regulatoria sobre biotecnología agraria ha girado recientemente alrededor de las plantas obtenidas mediante nuevas técnicas genómicas. Ahora empieza a perfilarse un segundo frente con enorme potencial: el de los **microorganismos modificados genéticamente (MMG) liberados al medio ambiente**, ya sea para uso para uso agrícola o ganadero, como para la industria o la biorremediación ambiental.  Los MMGs de uso confinado llevan décadas plenamente integrados en procesos de la agroindustria para producir enzimas, aminoácidos, vitaminas, metabolitos e ingredientes funcionales, y en muchos casos esas cepas de microorganismos ya están modificadas genéticamente mediante transgénesis, edición genética o combinaciones de ambas técnicas. El salto regulatorio no está, por tanto, en legitimar esos usos confinados, que ya forman parte de la normalidad industrial, sino en crear una vía más eficaz para MMGs que se liberen deliberadamente al medioambiente con fines agronómicos.  ## **Del biorreactor al campo** La diferencia entre ambos mundos no es menor. En un sistema confinado, el microorganismo opera dentro de una instalación cerrada, con mecanismos de contención, trazabilidad y seguridad bien definidos. En cambio, cuando ese microorganismo se aplica al campo como biofertilizante, agente de biocontrol o biopesticida, **pasa a interactuar con comunidades microbianas complejas**, con variables ecológicas difíciles de predecir y con un entorno donde la eficacia del producto, la persistencia, la dispersión o el intercambio genético adquieren una dimensión completamente distinta. > Los microorganismos modificados genéticamente son ya una herramienta habitual de la bioindustria, pero su llegada al campo ha quedado bloqueada durante años por un marco regulatorio diseñado para otros organismos y otras tecnologías Ese cambio de contexto explica buena parte del atasco histórico del sector. A escala global, los MMGs han triunfado en usos confinados, pero su despliegue comercial en aplicaciones agrícolas de campo **ha sido prácticamente nulo**, incluso en países donde la biotecnología vegetal ha tenido un desarrollo mucho más amplio. No es una situación exclusivamente europea: también en Estados Unidos el contraste entre el éxito del MMG de uso confinado y la escasa o nula implantación del MMG liberado al medioambiente es evidente. ## **Una nueva Directiva europea** La propuesta de [**Directiva COM (2025) 1031 final**](https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=celex:52025PC1031), presentada por la Comisión Europea en diciembre de 2025 dentro del paquete **Biotech Act I**, parte de una constatación: la vieja Directiva 2001/18/CE sobre liberación deliberada de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) que no fue pensada para los microorganismos que hoy se pueden desarrollar para uso no confinado. Era una norma concebida en otro momento tecnológico y con otros protagonistas en mente, sobre todo la plantas OGM, y por eso obliga a encajar a los microorganismos en un marco que no termina de reflejar bien sus particularidades biológicas, sus ciclos de innovación y sus aplicaciones reales.   Lo que intenta hacer ahora la Comisión no es derogar ese edificio regulatorio, sino reformarlo. La nueva Directiva mantiene la lógica general de protección ambiental y sanitaria de 2001, pero introduce una capa específica para los MMG de uso no confinado, con la idea de que la evaluación y la autorización sean más proporcionadas, más rápidas y eficaces para este tipo de productos.  La primera novedad importante es el **enfoque**. En lugar de copiar el modelo de las plantas NGT y crear una categoría separada para ciertos microorganismos modificados por edición genética, la propuesta opta por **mirar al microorganismo final y a su uso previsto**, más que a la técnica concreta con la que se ha obtenido. Eso significa que la directiva no distingue formalmente entre edición genética, transgénesis u otras herramientas de biotecnología moderna, sino que parte de la idea de que lo relevante para evaluar el riesgo es qué hace ese microorganismo, cómo está construido y qué puede ocurrir cuando se libera al medioambiente.  ![](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/web_NGT_Europa_junio_2026_e9fe683eb3.jpg) NGTs en Europa: un cambio de era para la mejora vegetal [Leer el artículo](https://www.plataformatierra.es/actualidad/ngt-europa-cambio-era-mejora-vegetal) La segunda novedad está en la **evaluación de riesgos**. La propuesta no elimina la obligación de evaluar, pero sí intenta que los requisitos de información dejen de estar pensados casi exclusivamente para otros tipos de OGM (plantas) y se adapten mejor a la realidad microbiana. En la práctica, eso debería traducirse en expedientes más centrados en rasgos realmente relevantes para microorganismos —persistencia, dispersión, genes problemáticos o comportamiento ambiental— y menos en cargas documentales heredadas de un marco generalista.   La tercera novedad es la creación de una **vía acelerada** para determinados MMGs con un perfil de seguridad más favorable. La Comisión habló inicialmente de crear una categoría de "_**MMGs de bajo riesgo**_", aunque el Consejo ha preferido una formulación más prudente y los define como "_**MMGs elegibles para un procedimiento acelerado**_" para no estigmatizar al resto como si fueran de alto riesgo. En ambos casos la idea es la misma: si el microorganismo está bien caracterizado, encaja en criterios de seguridad reconocidos y no incorpora genes especialmente problemáticos —como genes de **toxinas, virulencia o resistencia antimicrobiana adquirida**—, su paso por el sistema debería ser menos complicado que el de otros casos más complejos. También hay cambios importantes en cuestiones más técnicas, pero con mucha relevancia práctica. Uno de ellos es la detección analítica: la propuesta reconoce que en algunos MMGs obtenidos mediante herramientas modernas (edición genética) puede no ser técnicamente viable aportar métodos rutinarios para detectarlos o cuantificarlos del modo tradicional. Otro cambio afecta al seguimiento posterior a la comercialización, porque para ciertos MMGs el plan de monitorización ambiental podría dejar de ser automático si la evaluación previa muestra un perfil suficientemente controlado. Además, la reforma apunta a autorizaciones con un horizonte más manejable para la innovación microbiana, evitando que el sistema se convierta en una sucesión interminable de renovaciones burocráticas con poco valor añadido desde el punto de vista de la seguridad. En conjunto, lo que hace esta Directiva es introducir un “_submarco_” más específico y flexible dentro de la vieja Directiva 2001/18/CE. Por un lado, supone el primer intento de adaptar la regulación OGM europea a la biología y a la innovación microbiana; por otro, deja claro que Bruselas ha preferido una reforma prudente y parcial, no una reinvención completa del sistema.   > Bruselas no abandona el modelo OGM tradicional, pero crea un régimen específico para microorganismos que busca adaptar la evaluación de riesgos y acelerar el acceso al mercado de las aplicaciones más seguras La iniciativa avanza con rapidez en el plano institucional. El **16 de junio de 2026**, el Consejo de la Unión Europea acordó su posición negociadora (tardó casi 3 años en hacer lo propio con la propuesta de Reglamento NGT, mientras que en este caso han sido 6 meses). Existe por tanto una base política suficiente para negociar el texto con el Parlamento Europeo y seguir adelante con la reforma.  ## **Una directiva tecnológicamente agnóstica** Uno de los rasgos llamativos de la propuesta es que la Comisión no ha querido construir un equivalente microbiano del marco NGT para plantas. En lugar de separar categorías regulatorias según la técnica utilizada —por ejemplo, edición genética por un lado y transgénesis por otro—, la directiva adopta un enfoque más pragmático: examinar **el microorganismo final, sus rasgos biológicos y su uso previsto** en el medioambiente. La lógica detrás de esa elección es que, en la mejora de cepas microbianas, las fronteras entre edición genética, inserción de ADN exógeno, rediseño metabólico y otras herramientas de biotecnología moderna son mucho menos limpias que en el debate sobre plantas. Muchas estrategias de desarrollo combinan varias de esas herramientas en una misma cepa, de modo que intentar reproducir una taxonomía regulatoria tipo 'NGT _vs_. transgénico' podría resultar artificial, difícil de aplicar y poco útil desde el punto de vista práctico.  No todos piensan así y algunos actores habían defendido precisamente un marco más parecido al de las plantas, con vías diferenciadas para microorganismos editados y para microorganismos transgénicos en sentido más clásico. Este modelo habría permitido una señal más clara de apertura hacia ciertos microorganismos editados que podrían percibirse como más próximos a la variación natural. Sin embargo, la Comisión parece haber concluido que, en el caso microbiano, ese tipo de separación aporta menos coherencia técnica que una evaluación basada directamente en el perfil del organismo y en su comportamiento esperado. Parece lógico no atarse demasiado a categorías tecnológicas que pueden quedarse pequeñas muy rápido en un campo donde la innovación avanza deprisa. La contrapartida es que se pierde la oportunidad de lanzar un mensaje político comparable al de las plantas NGT, algo que probablemente seguirá alimentando el debate en futuras revisiones o en un eventual Biotech Act II, prevista para fines de este año 2026.  > A diferencia de lo ocurrido con las plantas NGT, la Comisión ha optado por evaluar el producto final y su comportamiento ambiental, no la técnica utilizada para desarrollarlo ## **¿Una reforma tímida?** Algunos actores consideran que la Comisión ha dado un paso útil pero demasiado prudente, porque no ha querido abordar uno de los grandes problemas estructurales: la **doble capa regulatoria** que soportarían algunos de los MMGs más prometedores de uso agrícola.   Por ejemplo, las bacterias MMGs capaces de **fijar nitrógeno** en cultivos de cereales, o los MMGs mejorados en su actividad de **biocontrol de enfermedades** van a seguir necesitando no solo una autorización específica en la Directiva OGM, sino también una **autorización sectorial completa** bajo la normativa de fertilizantes o de productos fitosanitarios. Para buena parte del ecosistema innovador, ahí se ha perdido una oportunidad política importante: sin reformar también esa autorización dual, el riesgo es que la directiva no mejore el marco jurídico lo suficiente para agilizar e incentivar el desarrollo y comercialización de estos productos. Desde esta perspectiva, la solución regulatoria no sería simplemente acelerar la autorización OGM, sino avanzar hacia un **sistema más integrado** entre las dos autorizaciones necesarias. Eso podría adoptar varias formas: un procedimiento coordinado o "_one-stop shop_" para microorganismos agrícolas modificados; un reconocimiento mutuo efectivo entre la evaluación OGM del microorganismo y la evaluación sectorial del producto final; o incluso un expediente único con reparto claro de competencias entre autoridades de bioseguridad y autoridades sectoriales. El objetivo sería evitar duplicidades, reducir cargas de datos repetidas y acortar plazos sin rebajar los estándares de seguridad. La razón de esta prudencia puede estar, al menos en parte, en la propia génesis del [**Biotech Act I**](https://health.ec.europa.eu/biotechnology_en) en el que se incluyó la Directiva. El paquete se preparó con una presión política y temporal para lanzar una primera señal de apoyo a la competitividad biotecnológica europea antes de que acabara 2025, lo que probablemente empujó a la Comisión hacia una reforma acotada y jurídicamente manejable, en lugar de intentar reordenar de una vez varios marcos regulatorios sectoriales a la vez en un plazo de tiempo tan limitado. Precisamente por eso, algunos actores ya miran al paquete **Biotech Act II** (previsto para fin de 2026) como una oportunidad para abordar las cuestiones más complejas que han quedado fuera en esta primera fase, incluida la integración entre autorización OGM y autorización sectorial para biofertilizantes, biocontrol y biopesticidas modificados genéticamente (aunque los primeros borradores no apuntan en ese sentido). ## **El JRC ha analizado qué productos basados en MMGs podría ayudar a desbloquear esta directiva** La reforma regulatoria llega en un momento el que la bioingeniería microbiana ha avanzado con enorme rapidez (incluyendo la edición genética) y permite rediseñar rutas metabólicas, modular la fijación o movilización de nutrientes en el suelo, mejorar funciones de colonización o ajustar la producción de compuestos bioplaguicidas con un nivel de precisión impensable hace 20 años. En otras palabras, **la tecnología está en condiciones de generar microorganismos con funciones agronómicas mucho más sofisticadas, incluso con aplicaciones en ganadería como probióticos o vacunas/terapias**.  Las nuevas cepas de microorganismos se construyen sobre la experiencia obtenida con diseños biotecnológicos anteriores, con ciclos de desarrollo de nuevas cepas mucho más cortos que los de otros organismos modificados como las plantas, lo que hace especialmente costoso un sistema regulatorio demasiado rígido o lento. De hecho, la propia Comisión reconoce en la propuesta que el marco actual corre el riesgo de hacer que ciertos MMGs lleguen tarde al mercado o incluso se queden obsoletos antes de haber completado el recorrido regulatorio.  Si esta línea regulatoria acaba consolidándose, el impacto no estará tanto en los usos confinados —que ya son una realidad industrial asentada— como en la posibilidad de llevar al campo una nueva generación de productos microbianos diseñados con biotecnología moderna. Aquí conviene subrayar que [**JRC**](https://joint-research-centre.ec.europa.eu/index_en?prefLang=es) vuelve a desempeñar un papel muy parecido al que ya jugó en el debate sobre NGT en plantas, **ayudando a construir la base técnica que permite pasar de una discusión abstracta a un debate más concreto sobre aplicaciones reales y su potencial**. > La reforma regulatoria llega cuando la ingeniería microbiana empieza a generar aplicaciones capaces de mejorar el uso de nutrientes, reforzar el biocontrol de plagas y reducir insumos agrícolas con una precisión inédita En el documento de trabajo que acompaña al paquete Biotech Act I, la Comisión cita expresamente **dos informes del JRC publicados** esta semana como piezas de apoyo para la reforma sobre MMGs. El primero, y más general, es el informe [_Current and future market applications of genetically modified microorganisms to be placed on the market or for environmental reléase_1](https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC147414).  Ese trabajo ofrece precisamente lo que hasta hace poco faltaba en el debate europeo: una visión de conjunto sobre qué tipos de MMGs podrían llegar al mercado o ser liberados al medioambiente, y en qué sectores y funciones concretas podría concentrarse su valor. Entre las aplicaciones que revisa este informe se encuentran biofertilizantes avanzados, microorganismos para fijación y movilización de nutrientes, agentes de biocontrol, soluciones para estrés abiótico, herramientas para modular microbiomas de suelo y rizosfera, e incluso aplicaciones ambientales más amplias. En otras palabras, **el informe cumple una función de cartografía tecnológica y comercial**: convierte una discusión muy genérica sobre “_microorganismos modificados_” en un mapa bastante más tangible de productos, usos y trayectorias posibles. El segundo informe del JRC, más específico, y en el que he participado personalmente, lleva esa lógica un paso más allá y se centra en una tecnología ya comercial con especial relevancia agronómica y regulatoria: las bacterias MMGs para **fijación biológica de nitrógeno en cereales**. El estudio [_The potential of genetically modified microorganisms to reduce nitrogen loads in the EU agricultural sector2_](https://op.europa.eu/es/publication-detail/-/publication/328646aa-75bf-11f1-bf5e-01aa75ed71a1/language-en), publicado esta semana, analiza el potencial económico y ambiental de estas tecnologías y concluye que pueden **reducir de forma neta el excedente de nitrógeno** en la mayoría de regiones de la UE. Este segundo informe es un “_caso de estudio ampliado_”: ya no se trata solo de mostrar que existen muchas aplicaciones posibles, sino de demostrar que al menos algunas de ellas, pueden analizarse con suficiente detalle como para valorar impacto agronómico, interés ambiental y viabilidad económica. Existen ya casos comerciales fuera de la UE, especialmente en Estados Unidos y Brasil, que muestran que al menos una parte de este espacio ya está entrando en fase de mercado. El ejemplo más visible es el de las bacterias editadas genéticamente de la empresa **Pivot Bio**, utilizadas para aportar nitrógeno por fijación atmosférica en maíz. Este tipo de desarrollos ilustra bien la trayectoria probable del sector: microorganismos diseñados no para sustituir por completo y de forma inmediata a los insumos convencionales, sino para integrarse en estrategias agronómicas más precisas y reducir parcialmente la dependencia de fertilización sintética.  > En futuras entradas de este blog ampliaré precisamente estos dos informes publicados por el JRC  La cuestión de fondo, por tanto, no es si la agroalimentación europea va a convivir con los MMGs, porque ya lo hace desde hace tiempo en múltiples procesos industriales. La verdadera pregunta es si Europa será capaz de abrir, con reglas proporcionadas y operativas, la siguiente frontera de esa biotecnología: la de los microorganismos modificados que no se quedan en el fermentador, sino que salen al campo. ¡No te pierdas nada! Artículos, cursos, informes, libros... Suscríbete a nuestro newsletter Suscribirse ## **Fuentes** 1. [https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC147414](https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC147414)  2. **Burén, S., Palacios, J. M., Areal, F. J., Tassinari, G., Rodriguez Cerezo, E.** _**et al**_., The potential of genetically modified microorganisms to reduce nitrogen loads in the EU agricultural sector, Publications Office of the European Union, 2026, [https://data.europa.eu/doi/10.2760/8354314](https://data.europa.eu/doi/10.2760/8354314) [License![Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. 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