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La situación del empleo en el sector agroalimentario: hallazgos y verdades incómodas tras un profundo diagnóstico

20 January 2026
Desarrollo Rural
Economía Agroalimentaria
Empleo agrario 2026.

20 January 2026

Cajamar ha publicado recientemente un estudio en profundidad sobre el empleo en el sector agroalimentario: 'Sector agroalimentario y trabajo. Una relación en transformación'. 21 autores, 12 capítulos y más de 260 páginas que diseccionan cada aspecto de la materia. 

En este artículo te explicamos por qué lo que cuenta este libro es mucho más complejo e interesante de lo que imaginas y afecta tan directamente al futuro de la alimentación.

Según una encuesta periódica del Banco de España, el 85 % de las empresas agrarias en España tienen dificultades para encontrar trabajadores. La media en otros sectores es del 41 %, menos de la mitad. Puede parecer contradictorio cuando pensamos en el campo despoblándose, pero la realidad es que el sector agroalimentario necesita gente con urgencia. No solo en España: el World Economic Forum acaba de publicar un estudio donde sitúa al sector agrario como el de mayor crecimiento de empleo a escala global en los próximos cinco años. Entonces, ¿qué está pasando? ¿Por qué las empresas no encuentran trabajadores?

 

Expo Sagris 2025.
Presentación de la publicación ‘Sector agroalimentario y trabajo: una relación en transformación’ de Cajamar en la pasada Expo Sagris 2025.

La 'asalarización': un cambio estructural

Lo que está pasando se llama 'asalarización", y es el primer gran hallazgo del estudio. Básicamente significa que cada vez menos trabajo proviene del empresario o su familia y más de empleados contratados. Desde hace 20 años, desde 2005, el trabajo asalariado supera al no asalariado en una proporción que es de dos a uno. El estudio es contundente: si definimos explotación familiar como aquella en la que trabajan al menos dos miembros de la misma familia, la agricultura familiar ya no existe: solo en el 0,3 % de las explotaciones se da el caso.

Primero, las explotaciones se han concentrado, menos pero mucho más grandes y una explotación grande no puede funcionar solo con trabajo familiar, necesita empleados. Segundo, se han especializado, produces a la escala de un mercado que es más global y que demanda conocimiento técnico y trabajo asalariado profesional. Y tercero y clave, los hijos de agricultores tienen más formación que nunca, han estudiado en la universidad, ven oportunidades en otros sectores. Trabajar en el campo ya no es una salida obligada, sino una opción, si las condiciones resultan atractivas.

Es entendible ver la situación como un problema, pero es una evolución de un sector profesionalizado, convertido en un sector económico normal, con empleados, salarios, contratos, en el que la demanda de mano de obra no es sino síntoma de buenas perspectivas económicas. Pero a la vez sigue siendo un sector cuyas características (proceso productivo, campañas, inestabilidad, meteorología) resultan mucho más difíciles de encajar: el problema viene cuando ese proceso de transformación va más rápido de lo que el sector puede gestionar.

 

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webinar - El futuro del trabajo en el sector agroalimentario 2.jpg

El papel clave de la inmigración

El estudio es muy claro en materia de trabajadores extranjeros: cuando la mano de obra familiar empezó a desaparecer, la inmigración llenó ese hueco. Y permitió que las explotaciones siguieran creciendo, especializándose, modernizándose. 

El sector tal y como lo conocemos hoy no existiría sin la inmigración extranjera. Pero esos trabajadores se están yendo hacia otros sectores de la economía que ofrecen mejores condiciones. Además, existen matices geográficos en función del mayor o menor dinamismo demográfico de las zonas productoras. Y un elemento relativamente novedoso: un sector modernizado como el agrario requiere unos perfiles formativos que no poseen los demandantes de empleo, tampoco los extranjeros, exigiendo impartir formación, cuyo coste se dispara si quien la recibe no permanece suficiente tiempo en la empresa porque huye del sector en cuanto éste le ha brindado una primera oportunidad laboral.

La publicación es también clara cuando concluye que estamos ante un nuevo escenario, no es una problemática puntual, ha venido para quedarse y agravarse. Y no es un escenario único de la agricultura española: el libro repasa hasta doce casos de otros países en los que se observa como es común a todas las economías desarrolladas.

Se habla mucho de la agricultura familiar tradicional, de mantener un modo de vida... pero la realidad práctica es que el sector depende masivamente de trabajadores asalariados, muchos de ellos extranjeros, trabajando en condiciones que dificultan su permanencia. El relevo generacional es un síntoma, no el problema, el problema es la rentabilidad y atractivo.

Por supuesto, la tecnología es parte de la solución. Ante un recurso que se ha hecho tan escaso como la mano de obra no cabe dejar de invertir en todo cuanto facilite tareas, labores, mejore condiciones laborales, permita ajustar horarios y haga que el trabajador se dedique a las tareas que más valor devuelven a la empresa. Pero la tecnología difícilmente salvará al pequeño agricultor, requiere escala y obliga a repensar y aprovechar los modelos de integración al alcance las pequeñas explotaciones.

El estudio identifica tres dimensiones de desigualdad que persisten en el sector. Dos ya las hemos mencionado, condiciones laborales y relevo generacional. La tercera es la brecha de género. La presencia relativa de mujeres en el sector apenas ha crecido titularidades y ha caído en empleos asalariados. En un contexto en el que el sector demanda empleo, cerrar esta brecha es estratégico.

Un diagnóstico complejo y preguntas inevitables

Todo lo anterior es un resumen muy sintético de la potencia de análisis del estudio y sus conclusiones. Pero nos lleva a la pregunta evidente: ¿qué se puede hacer? También aquí el estudio aporta líneas de actuación:

  • Hacer y mostrar el sector más atractivo. Fácil de decir, complejo de ejecutar. Conocimiento del trabajo real del sector por la sociedad. Mejores condiciones laborales, mejores salarios, valorización social del trabajo agrario. Trabajar en alimentar a la sociedad es algo de lo que enorgullecerse.
  • Formación adaptada. Programas que enseñen las nuevas competencias que el sector necesita. Desde manejo de drones hasta análisis de datos. Revisión y fortalecimiento de la formación profesional, pero también formación continua para los trabajadores en activo.
  • Apostar fuerte por la tecnología. Inversión pública y privada en robotización, automatización, digitalización. Imprescindible para la supervivencia del sector.
  • Gestión inteligente de los flujos migratorios. Marcos legales ágiles para contratar en origen, mejora de condiciones para retener talento, integración real de los trabajadores extranjeros.
  • Facilitar el relevo generacional. Incentivos económicos reales para jóvenes que quieran incorporarse, como empresarios, pero también como empleados. Apoyo a la viabilidad de las explotaciones, identificación de los factores que en cada caso desincentivan a trabajar en el sector, modernización de la imagen sectorial.
  • Igualdad de género. Políticas activas, visibilización del papel de las mujeres, eliminación de barreras estructurales.

No hay una solución mágica. Cada territorio, cada subsector, cada eslabón de la cadena agroalimentaria tiene sus propias particularidades. Cada empresa debe determinar su estrategia. Y las administraciones tener en cuenta la profunda realidad del escenario. 

El factor trabajo puede convertirse en un limitante crítico para la competitividad del sector agroalimentario español. Estamos a tiempo y el sector es consciente del problema. Análisis rigurosos como este estudio permiten identificar claramente los retos y pasar a la acción.

 

Si quieres profundizar en este tema, el estudio completo está disponible en Plataforma Tierra. Vale la pena: https://www.plataformatierra.es/innovacion/sector-agroalimentario-y-trabajo 

 

Portada: Sector agroalimentario y trabajo. Una relación en transformación.
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