# ¿Y si el incremento de costes llevase a una escasez de alimentos? > Asistimos a una ruptura en las cadenas de suministro de muchas materias primas que está alterando la disponibilidad de productos básicos y bienes de consumo --- En primer lugar, fueron los reajustes productivos provocados por la **covid-19**, que llevaron al cierre de muchas plantas industriales ante las expectativas de no poder rentabilizar su actividad.  De esta forma, se ha incrementado espectacularmente el precio del **acero**, los tiempos de espera para muchos **componentes electrónicos** se han alargado durante meses y hay dudas de que en los momentos del año de mayor consumo podamos disponer de algunos bienes a los que estábamos acostumbrados, como son los **juguetes** o la **ropa**.  En la misma medida la oferta de **transporte marítimo** se ha reducido considerablemente y los precios han subido exponencialmente. Paralelamente, los precios de los **combustibles fósiles**, y muy especialmente el **gas natural**, también han experimentado grandes subidas llevando a un encarecimiento de los costes de producción para muchas industrias. Algunas de las cuales han reaccionado paralizando su actividad a la espera de una vuelta a la normalidad. En esas circunstancias nos encontramos, por ejemplo, a una parte importante de los fabricantes de **abonos nitrogenados**. Todas estas situaciones están afectando, indudablemente, al **sector agroalimentario**. Tradicionalmente, uno de los principales factores de producción como son las **semillas** mostraban un proceso inflacionario medio anual de un 5 %. En los últimos tres años el factor que más se había encarecido había sido la **mano de obra**. Los sucesivos incrementos del salario mínimo interprofesional habían provocado un aumento de los costes laborales del 30 %. Valor que es muy relevante en aquellas producciones con mayores necesidades de mano de obra.  Además, durante la pandemia se tuvieron que adoptar **medidas excepcionales** que han terminado por transformarse en **estables**, suponiendo un mayor esfuerzo de las empresas para asegurar la salud de sus trabajadores. Pero este último año el sector agrario está viviendo **una tormenta perfecta**.  El aumento del precio de la **energía** ha hecho subir de manera muy significativa los costes de los **plásticos**, de los **fitosanitarios** y del **agua**. Pero la paralización de las fábricas de **fertilizantes** está llevando a una espiral ascendente del precio de los mismos sin que seamos capaces de saber cuando se estabilizarán y si en algún momento volverán a los niveles anteriores a la pandemia. En concreto el precio de la **urea** se ha incrementado en un 150 % durante el último año. Y lejos de tranquilarse los mercados solo entre septiembre y octubre la subida ha sido del 46 %. En la misma situación se encuentra la **producción ganadera**, que está pagando de media casi un 30 % más por los piensos. > En estas circunstancias, producir actualmente un kilogramo de hortalizas puede llegar a ser un 50 % más caro que hace tres años. El coste de engordar un cerdo cuesta un 25 % más que hace un año. E igual ocurre con la leche, las frutas, los cereales y los demás productos agrarios La pregunta inmediata que nos surge es: ¿han sido capaces los agricultores y sus empresas de **trasladar estos incrementos** hacia sus clientes y hacia los consumidores? ¿O al menos compartirlos? Me parece que la respuesta es por desgracia negativa.  Y ante una situación similar, otros sectores han optado por **cerrar sus centros de producción y esperar mejores tiempos** para reiniciar su actividad. ¿Qué ocurriría si los agentes del sector agroalimentario adoptasen decisiones similares? **¿Tendríamos suficientes alimentos para todos?** --- Source: https://www.plataformatierra.es/comunidad/todo-por-hacer/y-si-el-incremento-de-costes-llevase-a-una-escasez-de-alimentos