16 April 2026
4 min
¿Cómo afectan los tóxicos del entorno a nuestra microbiota intestinal?
El equipo de investigadores de FoodTech de la Estación Experimental Cajamar Las Palmerillas demuestra que metales pesados, pesticidas y microplásticos alteran el ecosistema microbiano y favorecen el desarrollo de enfermedades crónicas

¿Qué es la microbiota? Su importancia y los peligros de la disbiosis
En nuestro cuerpo, especialmente en nuestro aparato digestivo, viven billones de microorganismos (bacterias, hongos e incluso virus y otros) que forman un ecosistema en continúe cambio llamado el microbioma, también conocido como la microbiota. Lejos de ser dañinos, la mayoría son aliados imprescindibles: nos ayudan a digerir los alimentos, fabrican vitaminas, nos protegen de infecciones y mantienen el sistema inmune en equilibrio. Cuando este ecosistema se altera, lo que se llama disbiosis, nuestra salud puede verse seriamente comprometida.

Ciertas bacterias del microbioma son aliados imprescindibles para nuestra salud, ayudando a la digestión, produciendo sustancias vitales y protegiéndonos de enfermedades y síntomas. Imagen de Lactobacillus, una especie muy común en la microbiota intestinal humana, bajo microscopio. (Janice Carr Content Providers(s): CDC/Dr. Mike Miller. Esta imagen proviene de la galería pública de Salud y el Centro para Prevención y Control de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention's Public Health Image Library)
Esta disbiosis puede estar causada por varias razones, las más significativas siendo el crecimiento de bacterias dañinas y la desaparición de las beneficiosas. Estos importantes cambios tienen mucho que ver con factores del ambiente, como nuestro modo de vida, la edad, la dieta... pero esta desaparición de estas especies “sanas” también puede estar relacionada por razones más extremas, como estancias largas en hospitales, donde nuestras defensas están debilitadas, o especialmente, un uso incorrecto o demasiado prolongado de antibióticos, ya que estos no discriminan entre especies.
Sabiendo cómo estos medicamentos pueden afectar a la microbiota, ¿ qué ocurre con otras sustancias? Esto es lo que se planteó en esta investigación.
¿Qué pregunta se plateó este trabajo?
El trabajo quiso responder a algo que preocupa cada vez más a los científicos, basándose en la duda anterior: ¿pueden sustancias tóxicas del ambiente (como metales pesados, pesticidas o microplásticos entre otros) alterar nuestra microbiota y, a través de ella, hacernos enfermar? Para responderlo se revisaron de forma sistemática más de 130 estudios publicados entre 2020 y 2025, siguiendo las normas internacionales y un protocolo PRISMA.

¿Cómo funciona el mecanismo?

¿Qué le pasa exactamente a la microbiota?
Esta investigación confirmó la duda anterior: ciertos tóxicos producen cambios concretos: Una exposición demasiado prolongada se ha asociado a cambios importantes en nuestro intestino: algunos géneros bacterianos aumentan en exceso y otros casi desaparecen.

Las bacterias más afectadas de forma positiva (es decir, que nos protegen y que disminuyen con los tóxicos) son las siguientes:

Estas bacterias son fundamentales porque se han asociado a una acción probiótica importante: producen vitaminas, cubren la pared intestinal evitando la colonización por patógenos, controlan la inflamación y participan en la comunicación entre el intestino y el cerebro produciendo moléculas imprescindibles para su funcionamiento llamadas neurotransmisores. Su pérdida, por lo tanto, deja el organismo más vulnerable y mucho más propenso a empeorar síntomas de enfermedades ya establecidas, como aquellas de carácter genético. Algunas de las más significativas son:


Consecuencias generales de la disbiosis en el organismo
- Aumento de la permeabilidad intestinal (inflamación y enfermedades intestinales)
- Alteración del sistema inmune y sus respuestas
- Desregulación hormonal y metabólica en enfermedades autoinmunes
- Daño en la barrera hematoencefálica (cerebro)
- Mayor riesgo de enfermedades crónicas y cáncer
Conclusión principal
Esta revisión, basada en investigaciones extensivas, demuestra que los tóxicos del entorno no solo nos dañan directamente, sino que lo hacen también de forma indirecta alterando el ecosistema microbiano de nuestro intestino. La microbiota actúa como un intermediario clave entre el ambiente contaminado y el desarrollo de enfermedades. Esto abre una nueva vía de investigación y prevención: cuidar nuestra microbiota, con un estilo de vida saludable y una buena alimentación, puede ser una herramienta para protegernos frente a la exposición ambiental.
