01 July 2026
11 min
Cultivos de plantas halófitas: agricultura con agua de mar directa
Estas especies son capaces de crecer en suelos salinos y podrían convertirse en una herramienta clave para la agricultura del futuro en un contexto de escasez de agua y degradación del suelo

El exceso de sales en los suelos afecta ya a regiones agrícolas de todos los continentes y amenaza especialmente a las zonas más castigadas por la sequía, el riego intensivo y el aumento de las temperaturas.
Para numerosos cultivos tradicionales, un exceso de sales en el suelo o en el agua de riego supone estrés, menor crecimiento e incluso la pérdida completa de la cosecha.
Sin embargo, hay plantas que han aprendido a vivir justo en esos ambientes extremos. Son las plantas halófitas, especies capaces de crecer en suelos salinos, marismas, estuarios o zonas donde otras plantas apenas sobreviven. Algunas, como la salicornia, ya han despertado el interés de agricultores, cocineros, investigadores y empresas agroalimentarias por su potencial como alimento, cultivo alternativo y herramienta para una agricultura más sostenible.
Mientras tanto, centros de investigación europeos trabajan en nuevas variedades capaces de producir biomasa, alimentos o forraje utilizando recursos hídricos que hasta hace poco se consideraban inutilizables.
Qué son las plantas halófitas y por qué están llamando la atención del mundo
Las plantas halófitas son especies vegetales capaces de vivir en ambientes con una alta concentración de sales. A diferencia de la mayoría de los cultivos agrícolas, que reducen su crecimiento cuando el suelo o el agua contienen demasiada sal, estas plantas han desarrollado mecanismos naturales para resistir, controlar o incluso aprovechar esas condiciones.
Se estima que estas plantas resistentes a la sal representan menos del 2 % de todas las especies vegetales del planeta
Durante décadas fueron vistas como vegetación marginal, plantas de saladar o de borde de marisma. Hoy, sin embargo, empiezan a ocupar un lugar inesperado en el debate sobre la agricultura del futuro.
El problema llega en un momento especialmente delicado. La agricultura consume aproximadamente el 70 % de las extracciones mundiales de agua dulce, según datos del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2024.
En paralelo, la FAO calcula que más de 424 millones de hectáreas de suelo superficial y 833 millones de hectáreas de subsuelo presentan afección por salinidad o sodicidad en los países cartografiados.

En Europa, la salinización también ha dejado de ser una preocupación lejana. El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea advierte de que el valle del Ebro es una de las regiones europeas más afectadas por este fenómeno.
En España el 3 % de los 3,5 millones de hectáreas de regadío ya ha visto reducido su rendimiento por la salinidad, mientras otro 15 % afronta un riesgo similar.
En este contexto, las plantas halófitas dejan de ser una curiosidad ecológica para convertirse en una posible herramienta de adaptación agrícola.
Ejemplos de plantas halófitas más relevantes
− Salicornia (conocida como 'espárrago de mar')
Es probablemente la halófita más popular y una de las más prometedoras desde el punto de vista agrícola y gastronómico. Crece en marismas y zonas costeras salinas, tiene tallos carnosos y un sabor ligeramente salado que ha hecho que muchos chefs la incorporen a platos de pescado y cocina vegetal. Además de su uso alimentario, distintas investigaciones exploran su potencial para producir aceite vegetal, biocombustibles y forraje.

− Atriplex
Conocido también como 'arbusto salado', se emplea sobre todo como forraje para ganado en regiones áridas y semiáridas. Tiene una elevada resistencia a la sequía y a la acumulación de sales en el suelo, por lo que resulta útil para recuperar terrenos degradados y mantener la producción ganadera en zonas con escasez de agua

− Suaeda
Las especies del género Suaeda crecen en saladares y humedales costeros. Varias variedades se utilizan en proyectos de restauración ambiental y fitoremediación debido a su capacidad para absorber sales y estabilizar suelos degradados. En algunos países asiáticos también se consumen como verdura tradicional.

− Spartina
Estas gramíneas halófitas son habituales en marismas y estuarios. Su principal interés no está en la alimentación, sino en la protección ambiental. Ayudan a fijar sedimentos, reducir la erosión costera y restaurar ecosistemas afectados por la degradación del litoral..
El interés por estas plantas ya no se limita a la botánica o la conservación ambiental. Empresas agroalimentarias, centros tecnológicos y universidades trabajan para convertir varias de estas especies en cultivos económicamente viables capaces de responder a la creciente salinización de los suelos agrícolas.

Cómo sobreviven las plantas halófitas a la sal
La capacidad de las plantas halófitas para sobrevivir en ambientes altamente salinos no es casualidad, sino el resultado de una serie de adaptaciones fisiológicas, celulares y bioquímicas muy especializadas.
Existen diferentes procesos de como estas plantas gestionan la sal para sobrevivir:
− Raíces que filtran mejor
Uno de los mecanismos más importantes es la capacidad de limitar la entrada de sales desde la raíz. En muchas plantas halófitas, las raíces actúan como una primera barrera selectiva. Permiten el paso del agua y de ciertos nutrientes, pero reducen la entrada excesiva de iones como el sodio y el cloro, reduciendo su acumulación en tejidos sensibles como las hojas.
− Vacuolas que funcionan como almacenes de sal
Cuando la sal entra en la planta, muchas halófitas la aíslan dentro de las vacuolas, unos compartimentos celulares que actúan como depósitos internos o zonas de aislamiento.
De esta manera, la sal queda separada de las partes más delicadas de la célula y no interfiere con procesos esenciales como la fotosíntesis, la respiración o la síntesis de proteínas.
Este mecanismo permite a la planta mantener el equilibrio interno y, al mismo tiempo, aprovechar la presencia de sales para ajustar su presión osmótica.
− Excreción de sal mediante estructuras especializadas
Algunas especies expulsan sal a través de glándulas o vejigas especializadas situadas en hojas y tallos. En ciertos casos, la sal cristaliza en la superficie de la planta que posteriormente son eliminados por el viento o la lluvia.
De ahí que algunas halófitas parezcan 'sudar' sal. Este mecanismo resulta muy útil en ambientes donde la entrada de sales es constante. En lugar de acumularlas indefinidamente, la planta las elimina y reduce así el riesgo de toxicidad.
− Almacenamiento de agua en tejidos suculentos
Muchas halófitas son suculentas. Sus hojas o tallos carnosos acumulan agua y diluyen la concentración de sales en los tejidos. Es una estrategia parecida a la de llenar más una botella para que la misma cantidad de sal resulte menos concentrada.
Esta suculencia es muy visible en especies como la salicornia, cuyos tallos verdes, tiernos y segmentados recuerdan a pequeños cactus sin espinas.
− Ajuste osmótico mediante compuestos orgánicos
Para evitar la deshidratación provocada por la alta salinidad, estas plantas producen sustancias compatibles como azúcares, aminoácidos o compuestos como las betainas. Estos elementos ayudan a equilibrar la presión osmótica interna sin alterar las reacciones bioquímicas, permitiendo que la planta retenga agua incluso en suelos salinos.
Principales beneficios de las plantas halófitas
Las plantas halófitas no son una solución mágica para todos los problemas del campo, pero sí pueden aportar ventajas importantes en un escenario agrícola marcado por la salinidad, la sequía y la necesidad de producir de forma más eficiente.
- Aprovechan suelos difíciles: pueden crecer en terrenos donde la mayoría de los cultivos convencionales no prosperan. Esto resulta especialmente interesante en suelos salinizados o áreas agrícolas degradadas, dando la posibilidad de darles un nuevo uso productivo o ambiental.
- Reducen la dependencia del agua dulce: muchas halófitas pueden utilizar agua salobre o incluso agua de mar en determinados sistemas de cultivo. Esto puede ser una ventaja en regiones donde el agua dulce es cada vez más escasa o cara.
- Ayudan a diversificar la producción agrícola: pueden destinarse a alimentación, forraje, restauración ambiental, acuicultura integrada o productos de mayor valor añadido. Esta diversificación puede ser clave en zonas donde los cultivos tradicionales ya no ofrecen la misma rentabilidad.
- Contribuyen a la restauración de suelos y ecosistemas: Además de producir biomasa o alimento, algunas halófitas ayudan a cubrir el suelo, reducir la erosión y recuperar vegetación en terrenos afectados por salinidad. En determinados proyectos, pueden formar parte de estrategias de restauración ambiental y recuperación de espacios degradados.
Principales usos de las plantas halófitas: Aplicaciones agrícolas y ecológicas
Cultivos alimentarios
La salicornia es el ejemplo más conocido se consume fresca, cocinada, encurtida o como acompañamiento en platos de pescado, marisco, arroces y ensaladas. Su sabor salino natural permite aportar matices marinos sin necesidad de añadir tanta sal externa.
Además de la salicornia, otras especies como el hinojo marino o algunas Sarcocornia también despiertan interés gastronómico.
Para restaurantes, productores especializados y empresas de alimentación innovadora, las halófitas representan una nueva categoría de vegetales con identidad propia.
Forraje para ganadería
Algunas plantas halófitas, especialmente especies del género Atriplex halimus, se han utilizado como forraje en zonas áridas, semiáridas o afectadas por salinidad. Su capacidad para crecer en terrenos difíciles puede ser útil en sistemas ganaderos donde la disponibilidad de pastos convencionales es limitada.
No obstante, su uso como alimento animal debe manejarse con cuidado. La composición mineral, el contenido en sales, la palatabilidad y la combinación con otros recursos forrajeros son factores importantes. En la práctica, las halófitas pueden formar parte de la dieta, pero no siempre funcionan como sustituto único de los forrajes tradicionales.
Biofiltros en acuicultura
Otra aplicación prometedora es el uso de halófitas en sistemas de acuicultura integrada. En estos modelos, las plantas aprovechan parte de los nutrientes presentes en el agua procedente de la cría de peces o mariscos.
De esta forma, pueden contribuir a reducir residuos, mejorar la eficiencia del sistema y generar una producción vegetal adicional.
La salicornia también es una de las especies más estudiadas en este tipo de sistemas. Su capacidad para tolerar salinidad y aprovechar nutrientes la convierte en una candidata interesante para modelos de economía circular vinculados al agua, la alimentación y la producción costera.
Fitorremediación de suelos y aguas
Otra aplicación importante es la fitorremediación, es decir, el uso de plantas para recuperar suelos o aguas contaminadas o degradadas. Las halófitas pueden contribuir a reducir la salinidad del suelo y mejorar su estructura, favoreciendo la recuperación progresiva de ecosistemas afectados.
Sin embargo, este uso debe planificarse con criterios ecológicos, especialmente cuando se trabaja cerca de humedales, marismas o espacios protegidos.
Investigación agrícola y bioproductos
Además de su uso directo como cultivo, las plantas halófitas son valiosas como modelos de investigación. Al estudiar cómo regulan la sal, los investigadores pueden identificar genes, rutas metabólicas y mecanismos útiles para mejorar la tolerancia a la salinidad en cultivos tradicionales.
También despiertan interés por su potencial en la producción de bioproductos. Algunas especies contienen compuestos antioxidantes, minerales, fibras, aceites o moléculas bioactivas con posibles aplicaciones en alimentación funcional, cosmética, nutracéutica o industria verde.
Innovación y proyectos del futuro con halófitas
Proyectos en Países Bajos, Emiratos y Australia
- Emiratos Árabes Unidos: Uno de los referentes internacionales más citados, donde el International Center for Biosaline Agriculture (ICBA) lleva décadas investigando cultivos capaces de crecer con agua salobre o incluso agua de mar tratada. Allí se han probado especies como la salicornia y variedades de quinoa adaptadas a condiciones extremas, con resultados prometedores
- Países Bajos: han impulsado proyectos experimentales en zonas costeras con suelos afectados por intrusión salina. En estos entornos, investigadores y empresas agroalimentarias han trabajado en la domesticación de halófitas comestibles, especialmente salicornia, integrándolas en cadenas cortas de suministro y gastronomía de alto valor añadido.
- Australia: la investigación sobre suelos salinos ha estado vinculada a organismos como el Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO). Sus programas de gestión de salinidad agrícola han incluido el uso de especies halófitas para la recuperación de terrenos degradados en regiones como Western Australia.
Centros tecnológicos y proyectos en España
En España, distintas universidades y centros de investigación han comenzado a estudiar el potencial de las halófitas, especialmente en regiones afectadas por la salinización como el sureste peninsular o el valle del Ebro.
– Investigación del CSIC con halófitas en Murcia
Destacan las investigaciones del CSIC, en particular a través del CEBAS-CSIC (Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura) en Murcia.
Sus científicos estudian cómo optimizar sistemas agrícolas mediterráneos mediante el cultivo intercalado de plantas halófitas como el cenizo blanco o variedades de Atriplex.
Esta experiencia ha llevado al CEBAS-CSIC a liderar la participación española en HaloFarMs, un ambicioso consorcio internacional financiado a través del programa PRIMA (Partnership for Research and Innovation in the Mediterranean Area), respaldado por la por la Unión Europea, que une a España con países como Túnez, Italia, Francia, Portugal y Egipto. Investiga cómo diseñar sistemas agrícolas sostenibles en suelos mediterráneos ya afectados por la sal.
– Cultivo de salicornia en Huelva
Uno de los casos más interesantes en España es el de la salicornia cultivada en las marismas de Isla Cristina, en Huelva. Proyectos locales como Halofitas Onuba o Marsh Foods han demostrado que el "espárrago de mar" es una alternativa económica viable que prácticamente no tiene necesidad de agua dulce
– AquaInnova y acuicultura integrada con halófitas en Andalucía
El proyecto AquaInnova impulsa modelos de acuicultura multitrófica integrada (IMTA), donde la producción de peces se combina con plantas halófitas para crear sistemas más eficientes y sostenibles.
En este enfoque circular, las halófitas actúan como biofiltros naturales, ya que absorben nutrientes como nitrógeno y fósforo presentes en el agua, ayudando a mejorar su calidad y reduciendo el impacto ambiental del sistema.
