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03 July 2026

4 min

Cultivo colgado de melón de piel de sapo en invernadero

Claves del entutorado, la polinización y las dos fases de cuaje para optimizar calibre y azúcares del fruto

Mejora de Cultivos y Herramientas
Riego y Fertilización
Piezas de melón en supermercado.

Sistema de cultivo

El cultivo de melón piel de sapo (Cucumis melo L.) en invernadero se puede desarrollar en la modalidad den sistema de cultivo sin suelo (sustrato con fibra de coco), entutorado con hilo de rafia. La densidad de plantación empleada es de 1 planta/m², pudiendo llegar a 2,5 plantas/m2 o brazos/m2, en los casos en los que se recurra a dejar 2 tallos por cada planta, lo que permite un aprovechamiento óptimo del espacio y facilita las labores de poda y conducción.

El cultivo se maneja recurriendo al control biológico por inundación, utilizando principalmente Amblyseius swirskii y recurriendo al empleo de sublimadores de azufre para control de ácaros y oidio.

 

 

Conducción y eliminación de brotes axilares

La planta se conduce de forma vertical mediante entutorado. Durante la fase inicial del cultivo, se eliminan todos los brotes axilares que emergen hasta una altura de 0,7 m desde el suelo. Esta práctica tiene como objetivo concentrar el vigor de la planta en el tallo principal, evitar sombreados innecesarios en la zona basal y reducir el riesgo de enfermedades fúngicas por falta de ventilación. También permite que los primeros melones cuajados no toquen el suelo.

A partir de los 0,7 m de altura, los brotes axilares se dejan desarrollar. Estos brotes secundarios son los que portan las flores, primero masculinas y posteriormente femeninas o hermafroditas y, por tanto, los potenciales frutos.

Despuntado y manejo de la flor femenina

Cuando se localiza una flor femenina en un brote axilar, se realiza el despuntado de dicho brote dejando una hoja por encima de esa flor. Esta hoja actúa como fuente de asimilados para nutrir el fruto en desarrollo. La eliminación del extremo del brote evita una competencia excesiva entre el crecimiento vegetativo y el cuaje del fruto.

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Fases de cuaje

Para conseguir cuajado es necesario utilizar abejas o abejorros, para que transporten el polen desde las flores masculinas a las flores pisciladas. Las flores masculinas son las primeras en aparecer, la femeninas aparecen en brotes terciarios. Se requieren de 100 a 500 granos de polen por flor femenina, equivale a una abeja por cada 100 flores y 10 visitas de abeja por cada flor. Con la utilización de auxinas, en alguna época se han utilizado para inducir el crecimiento partenocárpico de los frutos.

Primer cuaje: zona basal

En la variedad piel de sapo, el primer cuaje se produce en la zona baja de la planta, en los brotes axilares situados entre 0,7 m y aproximadamente la mitad de la planta. En condiciones normales, cuajan entre 2 y 3 frutos en esta zona. Una vez que estos frutos comienzan su desarrollo activo, la demanda de asimilados es muy elevada y la planta entra en una fase de fuerte competencia fuente-sumidero.

Fase intermedia: parada de cuaje

Durante el engorde activo de los primeros frutos, no se producen nuevos cuajes. La planta destina la práctica totalidad de sus fotoasimilados al desarrollo de los frutos ya cuajados. Las flores que puedan aparecer en esta fase raramente llegan a cuajar, o los frutos resultantes abortan.

Segundo cuaje: zona apical

Cuando los primeros frutos alcanzan su tamaño definitivo y se ralentiza su demanda de asimilados, la planta recupera la capacidad de cuajar nuevos frutos. Este segundo cuaje se produce en los nudos superiores de la planta, en la zona apical. Esta segunda tanda de frutos permite prolongar el período productivo del cultivo en la misma campaña.

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Consideraciones agronímicas

Para favorecer tanto el primer como el segundo cuaje, es importante mantener condiciones de temperatura adecuadas (superior a 18°C durante la fecundación), una radiación suficiente y un estado hídrico y nutricional equilibrado de la planta. Un control adecuado de la carga de frutos por planta es clave para obtener calibres comerciales y una buena acumulación de azúcares (°Brix). La maduración de los frutos requiere de 24º a 30ºC y alta radiación solar. La humedad relativa ideal es de 60 a 70 %.

La estructura del invernadero debe estar preparada para soportar el peso de los frutos, puesto que la carga de la fruta se produce de forma simultánea y puede llegar, e algún momento a unos 10 kg/m2.