22 July 2026
3 min
'Del primer brote al primer fruto' (5): camino a la primera gota
Con las zanjas abiertas, llega el turno de la instalación: tubería principal, cableado y automatización, comprobados y enterrados antes de que llegue el primer árbol

En el capítulo anterior de esta serie dejamos la parcela experimental de cítricos del Centro de Experiencias Cajamar en Paiporta con las zanjas ya abiertas entre los surcos trazados. El terreno tenía el hueco; le faltaba lo que lo iba a convertir en un sistema de riego. Con las primeras luces del amanecer —una imagen distinta al resto de la serie, con la retroexcavadora todavía con los faros encendidos— empieza el trabajo que va a quedar bajo tierra para siempre.
Lo que metamos en estas zanjas va a ser la columna vertebral de esta plantación durante los próximos treinta años. No se ve cuando termine la obra, pero es lo que va a determinar si el riego funciona bien o mal el resto de la vida del árbol
La instalación, en manos especializadas
Por primera vez en la serie aparecen instaladores externos: el equipo de Ferreléctric Sistemas se encarga de tender, dentro de la propia zanja, el corrugado gris que protege el cableado eléctrico. La arquitectura completa del sistema combina dos redes en paralelo: la tubería de agua y el cableado eléctrico que alimenta el programador y el sistema de automatización del riego, con su correspondiente telecontrol y sensórica.
Al fondo de la escena vuelve a aparecer el robot autónomo que ya vimos en un episodio anterior de la serie —la segunda vez que comparte plano con el equipo humano—, trabajando en paralelo mientras se completa la instalación.
Lo que solo se puede hacer a mano
Una parte de esta instalación no admite mecanización: los empalmes, las derivaciones y la conexión del corrugado con los armarios de control se resuelven a mano, dentro de la propia zanja, por un equipo de dos operarios trabajando en equipo. Todo esto, en unos días, quedará bajo tierra y no se volverá a ver.
El plano que nadie volverá a ver
Antes de tapar, se documenta el trazado completo desde arriba: la tubería principal recorre el fondo de la zanja y de ella salen los ramales secundarios en curva hacia los lados, cada uno alimentando los goteros de una fila mediante sus derivaciones portaemisores. Es un plano que, en unos días, quedará enterrado para siempre — por eso merece la pena dejarlo documentado ahora.
El tapado, solo tras comprobar que no hay fugas
El tapado se hace en cuanto la tubería está comprobada: antes de plantar un solo árbol, se realiza la prueba de presión para verificar que no hay fugas en todo el sistema. Solo entonces la retroexcavadora vuelve a entrar en escena, esta vez para cerrar la zanja.
El siguiente paso: los últimos preparativos
Con la infraestructura de riego lista y comprobada, la parcela entra en su recta final antes de la llegada de los árboles. En el próximo episodio se marca la posición de cada gotero según la variedad de cada estaquilla amarilla, se abren los hoyos de plantación fila a fila, y el sistema de riego completo queda visible por primera vez sobre el terreno. Todo apunta ya a un único momento: la llegada del primer árbol.

