# 'Del primer brote al primer fruto' (7): llegan los árboles > Con los hoyos abiertos y el riego ya visible sobre el terreno, la parcela recibe sus primeros cítricos. Después, la malla antihierbas cubre el caballón para proteger el suelo desde el primer día --- Consulta la previsión del tiempo en tu localización exactaSuscríbete a nuestra Newsletter semanal [Home](https://www.plataformatierra.es/)/[Innovación](https://www.plataformatierra.es/innovacion)/Transferencia 12 August 2026 6 min # 'Del primer brote al primer fruto' (7): llegan los árboles Con los hoyos abiertos y el riego ya visible sobre el terreno, la parcela recibe sus primeros cítricos. Después, la malla antihierbas cubre el caballón para proteger el suelo desde el primer día Mejora de Cultivos y Herramientas Manejo de Cultivos ![Un agricultor planta arbolitos en campo seco con riego e invernaderos al fondo.](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/web_plantacion_paiporta_citricos_ep7_3c0b7e24c6.jpg) Guardar Compartir --- [En el capítulo anterior de esta serie](https://www.plataformatierra.es/innovacion/del-primer-brote-al-primer-fruto-6-mapa-completo-antes-plantar) dejamos la parcela experimental de cítricos del [**Centro de Experiencias Cajamar en Paiporta**](https://www.plataformatierra.es/centros-experimentales) lista hasta el último detalle: los goteros insertados uno a uno, el marcaje repasado con cuerda guía y los hoyos abiertos junto a cada estaquilla amarilla. Solo faltaba lo único que todavía no estaba en el campo: el árbol. Este es, por tanto, el episodio que da sentido a los seis anteriores: el compost, el asurcado, las zanjas, la tubería enterrada y la prueba de presión se hicieron para que **una planta de vivero pueda entrar hoy en el suelo** y quedarse ahí las próximas tres décadas. > Hasta ahora estábamos preparando un sitio. Desde este momento hay un cultivo vivo, y el reloj agronómico echa a andar ## Del contenedor al caballón Las plantas llegan en maceta y se reparten previamente a lo largo de las filas, cada una junto a la estaquilla que marca su posición y su variedad. Es una logística que parece menor y no lo es: en una parcela que compara variedades, portainjertos y marcos de plantación, una planta colocada en la fila equivocada no es un descuido, es un dato perdido durante veinte años. El gesto de plantar se repite igual, árbol a árbol. **Se extrae la planta del contenedor procurando no descomponer el cepellón**, se sitúa en el hoyo abierto sobre la cresta del caballón, se rellena con la tierra ya mullida y se aprieta con la azada y con el pie alrededor del cuello. Ese apretado no es un detalle de acabado: elimina las bolsas de aire que dejarían raíces sin contacto con el suelo, que es precisamente donde arrancan la mayoría de los fallos de arraigo en una plantación joven. El vídeo muestra ese trabajo tal cual sucede: dos operarios avanzando **fila a fila**, sin maquinaria, en la operación más manual de toda la serie. Ahí está una de las paradojas más interesantes del proyecto: una parcela diseñada desde el primer día para mecanizarse y robotizarse depende, en su momento fundacional, de dos personas agachadas con una azada. ## **La cota del cuello, la decisión que no admite corrección** Sobre la cresta del caballón, la altura a la que **queda el cuello de la planta respecto al nivel del suelo** es la decisión técnica de la jornada. Plantar demasiado profundo entierra el punto de injerto y abre la puerta a podredumbres del cuello, el problema clásico de los cítricos en suelos pesados. Plantar demasiado alto deja el cepellón expuesto a la desecación durante el verano. Esa cota es, además, coherente con lo que se decidió en el capítulo tres: el caballón se levantó precisamente para elevar la zona radicular sobre el nivel general del terreno, mejorar el drenaje y reducir el riesgo de asfixia en los suelos arcillosos del litoral valenciano. La plantación es el momento en que esa geometría se traduce en la posición concreta de cada árbol. Junto a la planta queda el gotero, ya pinchado en el episodio anterior en su punto exacto. A partir de ahora, **el bulbo húmedo que genera ese emisor y las raíces que emite el cepellón tienen que encontrarse**. Ese encuentro, que ocurre bajo tierra y no se ve, es todo lo que decide si la plantación arranca bien. Cada árbol recibe además su protector de tronco, el tubo blanco que aparece en todos los planos generales y que convierte la parcela en un damero legible desde lejos: protege la base del árbol de los tratamientos de suelo y de los golpes de la maquinaria, y hace visible cada planta cuando todavía es poco más que un brote. ![](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/web_episodio6_paiporta_citricos_plantacion_julio26_be94b28bf7.jpg) 'Del primer brote al primer fruto' (6): el mapa completo antes de plantar [Leer el artículo](https://www.plataformatierra.es/innovacion/del-primer-brote-al-primer-fruto-6-mapa-completo-antes-plantar) ## **El acolchado: el suelo también se planta** La segunda mitad del vídeo está grabada en otra jornada, con el cielo cubierto, y ese cambio de luz marca también el cambio de tarea. Con los árboles ya en el suelo, llega el acolchado. La **malla antihierbas negra** se extiende sobre el caballón fila a fila, cubriendo la banda por la que discurren las líneas portagoteros y dejando que cada planta asome por su hueco. Se despliega desde el rollo, se ajusta al perfil del lomo y se fija al terreno con piquetas. Es un trabajo lento, de recorrer la parcela entera a pie, y transforma por completo la imagen del campo: donde había tierra desnuda hay ahora una cinta oscura y continua siguiendo cada línea de plantación. La función del acolchado va mucho más allá de mantener la parcela limpia. Al impedir el paso de la luz, **evita la nascencia de la mala hierba justo en la banda que más compite con el árbol joven**, que es la que se está regando: desaparece la necesidad de herbicida en la línea y también el riesgo de dañar la corteza tierna con una desbrozadora. Conserva la humedad del bulbo al reducir la evaporación desde la superficie, amortigua las oscilaciones térmicas en los primeros centímetros —donde está explorando la raíz recién plantada— y protege el caballón de la costra y del arrastre que provoca la lluvia sobre un suelo recién movido. En una plantación pensada para mecanizarse hay además un motivo de diseño: dejar la línea permanentemente resuelta libera al agricultor de una de las labores más repetitivas del año y deja la calle libre para la maquinaria. El acolchado, aquí, no es un remedio contra las malas hierbas; es parte de la arquitectura de la parcela, igual que lo fueron el caballón o la zanja. Los últimos planos muestran el resultado: filas alternando la tierra recién trabajada con la banda oscura del acolchado y, sobre ella, los primeros cítricos. Es la primera vez en toda la serie que el campo se parece a lo que va a ser. ¡No te pierdas nada! Artículos, cursos, informes, libros... Suscríbete a nuestro newsletter Suscribirse ## **El siguiente paso** Con los árboles plantados y el suelo protegido, la parcela deja de ser una obra y pasa a ser un cultivo. Lo que viene es de otra naturaleza: e**l primer riego, la puesta en marcha del programador y de la sensórica**, y las semanas de arraigo, cuando se comprueba si todo lo decidido durante estos meses estaba bien decidido. [License![Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. Se permite la reproducción total o parcial del contenido siempre que se cite la fuente original.](https://i.creativecommons.org/l/by/4.0/88x31.png)](https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/) Esta obra está bajo una [Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. 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