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Innovar para asegurar el futuro del campo

No debemos esperar, es el momento de tomar protagonismo y provocar el futuro del campo basado en innovación
paneles solares


El contexto de incertidumbre para el sector agroalimentario y la competitividad

Nos encontramos en un momento lleno de incertidumbres con grandes consecuencias en la actividad económica del sector agroalimentario. Lejos de bajar los brazos y resignarnos a una situación como esta es preciso redoblar esfuerzos y trabajar aún con más energía, dinamismo e ingenio.

Las empresas nos hemos visto obligadas a hacer esfuerzos en todos los órdenes ante el miedo y la incertidumbre que han afectado al consumidor y a los mercados. La resiliencia y la capacidad de adaptación a los cambios han sido los actos que han tenido más sentido en este tiempo, siempre a base de perseverancia, confianza y energía. Las organizaciones empresariales han afrontado con responsabilidad esta pandemia promoviendo acciones e ideas en positivo. Muchas de ellas han estado vinculadas con una cuestión que considero clave como es la apuesta tecnológica. No podemos permitirnos bajar nuestra competitividad respecto a otros países. Debemos seguir apostando por la innovación si queremos asegurar el futuro rural. No debemos esperar, es el momento de tomar protagonismo y provocar el futuro.

La mezcla de creatividad, tecnología y perseverancia forman un plan de acción vital para el presente y futuro de nuestro sector. Ser una referencia empresarial sectorial en innovación no es en muchos casos directamente proporcional a la capacidad de soporte de inversión, sino que depende de la predisposición al esfuerzo y a la estrategia, mantenida e incrementada a lo largo del tiempo.

Innovación, calidad y excelencia en el manejo de las viñas y los olivos

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Placas fotovoltaicas

Puede parecer paradójico hablar de innovación cuándo la tierra es nuestro principal activo. Pero la obligación hacia el consumidor impulsa a apostar por los niveles más estrictos de calidad en búsqueda de la excelencia, controlando en todo momento el estado de las viñas y olivos, la optimización de procesos, sus necesidades e información actualizada que permiten una actuación inmediata.

En esta tarea toma especial protagonismo el acceso a la industria 4.0 aplicando a los cultivos de la vid y el olivar la agricultura de precisión a partir de la cuarta revolución industrial, digitalizando y coordinando los procesos productivos para obtener datos hasta el momento inaccesibles. El uso de sensores inalámbricos, imágenes satélites y drones permiten recibir una información muy relevante para la toma de decisiones y un manejo del cultivo más respetuoso reduciendo biosanitarios, herbicidas, plaguicidas y agua, lo que conlleva un importante beneficio medioambiental que para nosotros es fundamental.

La sostenibilidad ha sido desde el origen una seña de identidad de Matarromera que he tratado de promover a todos los miembros de la organización.

Todas nuestras bodegas son edificaciones sostenibles diseñadas con iluminación natural, óptimo aislamiento y aprovechamiento de aguas pluviales y residuales para el riego del viñedo. Fuimos la primera bodega española con certificación AENOR que mide su huella de carbono, es decir, la repercusión medioambiental que tiene la elaboración de sus vinos.

Por tanto, uno de los objetivos fundamentales en la transformación digital y apuesta tecnológica que les hablaba es el de mejorar la gestión de la energía para reducir su consumo energético y ser más eficiente mediante el análisis de múltiples datos relativos a la producción. A estas alturas puedo afirmar con cierto orgullo que generamos más energía de la que necesitamos a lo largo del día.

Investigación y la orientación a la demanda de los consumidores

En esta vertiente de adelantarse a los cambios y de introducir la I+D+i, los consumidores y las nuevas tendencias deben situarse como primer vértice. En un sector convencional y de tradición centenaria como el vinícola, ese espíritu no debe llevar a la renuncia de evolucionar en productos y servicios para nuevos tipos de públicos, desde los nuevos consumidores más jóvenes, hasta aquellos con mayor conciencia medioambiental, o quienes tienen intolerancias de cualquier tipo.

Nuevas disciplinas se incorporan y analizan los procesos de reflexión como el neuromarketing, una práctica que incide en la capacidad sensorial que influye en el consumidor. Las preferencias del consumidor siempre han sido y serán un factor determinante de nuestras investigaciones situándolo en el eje principal de la toma de decisiones. Somos conscientes de una sociedad hiperconectada y esto nos debe servir de estímulo para facilitar a los usuarios las vías de comunicación con nuestras marcas; redes sociales, blogs, tiendas on line, podcast, vídeos…son el nuevo escenario donde el consumidor exige la personalización de mensajes e interacciones. No sólo debemos estar, sino aportar valor donde estemos.

El futuro de nuestro sector no se escribe viviendo de las rentas del pasado, sino que se dibuja creando, arriesgando e innovando nuevos objetivos de cara al futuro. Sigamos apostando por el desarrollo y la constancia para que las circunstancias del presente no condicionen nuestro horizonte


15 noviembre 2020
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