10 February 2026
5 min
El invernadero del futuro empieza a tomar forma en la Estación Experimental Cajamar
El invernadero piloto del proyecto LIFE‑ACCLIMATE arranca su primer cultivo de tomate mientras pone en marcha misiones de robótica e inteligencia artificial para validar nuevas tecnologías de monitorización, gestión climática y producción sostenible

En medio de un escenario climático cada vez más exigente, el sector hortícola europeo avanza hacia soluciones que permitan sostener la productividad y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental.
En este contexto se enmarca el proyecto LIFE‑ACCLIMATE, una iniciativa internacional que ya ha comenzado a demostrar cómo la tecnología puede redefinir la agricultura bajo plástico.
Un cambio de paradigma para la horticultura en invernadero
El proyecto, vigente desde septiembre de 2024 y financiado por el Programa LIFE de la Unión Europea, persigue un objetivo ambicioso: probar un modelo de invernadero más eficiente, resiliente y sostenible, capaz de adaptarse a condiciones climáticas extremas como olas de calor, déficit hídrico o nuevas presiones de plagas.
Para lograrlo, LIFE‑ACCLIMATE integra avances de vanguardia como:
- Robots terrestres y aéreos para monitorizar cultivos, capturar imágenes y generar mapas detallados.
- Modelos de inteligencia artificial capaces de apoyar decisiones clave en riego, clima y manejo fitosanitario.
- Sistemas avanzados de control climático y fertirrigación, ajustados continuamente para optimizar recursos.
Se trata de un enfoque integral que aspira a reducir las emisiones, limitar la dependencia de insumos energéticos e hídricos y, a la vez, mejorar los rendimientos de cultivos como tomate, pepino o pimiento.

El papel clave Cajamar
En España, el corazón experimental del proyecto late en la Estación Experimental Cajamar 'Las Palmerillas', en Almería, donde se ha puesto en marcha el primer invernadero piloto. Desde allí se lidera el paquete de trabajo encargado de caracterizar los invernaderos, planificar las pruebas y adaptar la tecnología robótica y los modelos de IA a las particularidades del entorno agrícola real.

Este espacio experimental no es un simple laboratorio: es una réplica viva de lo que serán los invernaderos del futuro. El equipo investigación de Cajamar ya ha iniciado el primer cultivo de tomate dentro del piloto, paso imprescindible para calibrar sensores, entrenar modelos y validar las herramientas digitales en condiciones reales de producción.
Las próximas semanas serán decisivas: comenzarán las primeras misiones robóticas de captura de datos, que permitirán evaluar el comportamiento de la tecnología ante dinámicas agrícolas reales, desde el crecimiento del cultivo hasta la evolución de la humedad o la aparición de patologías.

Un consorcio de 11 entidades para un reto común
LIFE‑ACCLIMATE reúne a 11 organizaciones especializadas, entre universidades, centros tecnológicos y empresas del sector agroalimentario y tecnológico. Este tejido de colaboración busca un objetivo compartido: asegurar que la agricultura mediterránea pueda seguir siendo competitiva y sostenible en un escenario climático incierto.
Entre los indicadores clave del proyecto destacan:
- Incremento de la productividad por metro cuadrado
- Reducción significativa en el uso de agua, energía y fertilizantes
- Eliminación del uso de pesticidas químicos mediante estrategias ecológicas de manejo
- Disminución de gases de efecto invernadero asociados a la producción intensiva
Una hoja de ruta hasta 2028
El proyecto se desarrollará hasta julio de 2028 y contará con un presupuesto total de 4,68 millones de euros, destinados a validar el modelo y replicarlo en otras regiones, como Bizkaia, donde se experimentará con distintos tipos de cultivo.

Para el sector, este esfuerzo no es solo tecnológico: es estratégico. LIFE‑ACCLIMATE pretende servir de ejemplo para transformar los invernaderos europeos en infraestructuras inteligentes, autosuficientes y preparadas para los desafíos climáticos del futuro.


