16 January 2026
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Las plantas podrían absorber menos CO₂ del que creíamos: un estudio internacional obliga a revisar los modelos climáticos
Un estudio con participación española revela que los modelos climáticos sobreestiman un 50 % la fijación de nitrógeno, reduciendo un 11 % el efecto fertilizante del CO₂

La capacidad de los ecosistemas terrestres para mitigar el cambio climático podría ser menor de lo que veníamos asumiendo. Una investigación internacional publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) sostiene que los modelos climáticos han sobreestimado la fijación biológica de nitrógeno en más de un 50 %, lo que se traduce en una exageración del 11 % del llamado "efecto fertilizante" del CO₂ sobre las plantas.
El estudio, liderado por Sian Kou-Giesbrecht, de la Universidad Simon Fraser (Canadá) y en el que ha participado el investigador español Emilio Rodríguez-Caballero, de la Universidad de Almería, cuestiona uno de los supuestos fundamentales de los modelos del sistema Tierra (ESM, por sus siglas en inglés) que utiliza el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) para elaborar sus proyecciones.
El nitrógeno: el cuello de botella que no vimos
El dióxido de carbono atmosférico, además de ser el principal motor del calentamiento global, tiene un efecto secundario: puede estimular el crecimiento de las plantas, permitiéndoles absorber más carbono de la atmósfera. Este fenómeno, conocido como efecto fertilizante del CO₂, ha sido considerado durante décadas un "colchón natural" que amortigua parcialmente las emisiones humanas.
Sin embargo, para que este mecanismo funcione, las plantas necesitan algo más que CO₂: requieren nitrógeno disponible en el suelo. Y aquí es donde la investigación introduce un cambio de paradigma.
Bettina Weber, bióloga de la Universidad de Graz y coautora del estudio: "Comparamos diferentes modelos del sistema Tierra con los valores actuales de fijación de nitrógeno y descubrimos que sobreestiman la tasa de fijación de nitrógeno en superficies naturales en aproximadamente un 50 %"
El nitrógeno atmosférico solo puede ser aprovechado por las plantas después de ser transformado por microorganismos del suelo mediante un proceso llamado fijación biológica de nitrógeno. Este proceso natural resulta ser mucho menos eficiente de lo que los modelos climáticos venían asumiendo, especialmente en los ecosistemas que más contribuyen a la absorción de carbono: bosques y praderas.
Implicaciones para las políticas climáticas
Los hallazgos tienen consecuencias directas para la planificación climática global. Los modelos del sistema Tierra son la base de los escenarios utilizados por el IPCC y otros organismos internacionales para evaluar trayectorias de emisiones, presupuestos de carbono y márgenes de actuación política.
Si la naturaleza fija menos nitrógeno y, por tanto, absorbe menos CO₂ del previsto, los presupuestos de carbono disponibles para cumplir los objetivos del Acuerdo de París se reducen.
Como señalan los investigadores, esto no invalida los informes anteriores del IPCC, pero sí desplaza hacia el extremo más conservador los intervalos de incertidumbre.
El papel de las plantas en la remisión del cambio climático podría ser menor de lo que se piensa
La investigación también revela una paradoja: mientras la fijación de nitrógeno se ha sobreestimado en ecosistemas naturales, en tierras agrícolas ha ocurrido lo contrario. La fijación biológica en agricultura ha aumentado un 75% en los últimos 20 años debido al uso de leguminosas y otras prácticas, pero este dato no se había incorporado adecuadamente a los modelos.
Un equipo internacional financiado por el US Geological Survey
El trabajo se ha desarrollado en el marco de un proyecto financiado por el US Geological Survey John Wesley Powell Center for Analysis and Synthesis. El equipo de investigación incluye expertos de múltiples instituciones de Canadá, Estados Unidos, España, Alemania y otros países, conformando un grupo de trabajo especializado en fijación biológica de nitrógeno.
Emilio Rodríguez-Caballero, investigador Ramón y Cajal del Departamento de Agronomía de la Universidad de Almería, aporta al proyecto su experiencia en el estudio de costras biológicas del suelo y su papel en los procesos biogeoquímicos de ecosistemas áridos y semiáridos.
Agricultura y sostenibilidad: implicaciones prácticas
Más allá de las proyecciones climáticas, el estudio tiene relevancia directa para el sector agroalimentario.
Una estimación más precisa del ciclo del nitrógeno permitirá:
- Mejorar la gestión de fertilizantes: optimizando su uso y reduciendo la dependencia de fertilizantes sintéticos.
- Prever la evolución de gases de efecto invernadero: como los óxidos de nitrógeno y el óxido nitroso, subproductos del ciclo del nitrógeno que también influyen en el cambio climático.
- Diseñar políticas agrícolas más realistas: basadas en lo que los ecosistemas realmente pueden hacer, no en lo que nos gustaría que hicieran.
Como apunta la investigación publicada en Nature Communications, los árboles fijadores de nitrógeno pueden tanto mitigar como exacerbar el cambio climático dependiendo de las condiciones, lo que subraya la complejidad de estas interacciones.
Revisar los modelos: una necesidad urgente
El mensaje central del estudio es claro: la mitigación climática no puede confiar únicamente en que los ecosistemas absorban el exceso de CO₂. Su papel es valioso, pero finito y más limitado de lo que se creía.
Como indica Bettina Weber, coautora del estudio: "Esto es importante porque gases como los óxidos de nitrógeno y el óxido nitroso se producen como parte del ciclo del nitrógeno. Estos pueden liberarse a la atmósfera a través de procesos de conversión y alterar o perturbar los procesos climáticos".
Los autores abogan por revisar los modelos del sistema Tierra para reflejar mejor la realidad de la fijación de nitrógeno y sus efectos sobre el crecimiento vegetal y el clima. Esta actualización es una condición necesaria para planificar políticas climáticas realistas.
