17 April 2026
8 min
Poda de fructificación en Pitaya
Este cultivo en invernadero se posiciona como una de las alternativas más rentables para diversificar la producción agrícola en la provincia de Almería

Introducción
El cultivo en invernadero de frutas tropicales o exóticas de alto valor se está consolidando como una alternativa interesante para mejorar la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y diversificar la producción en Almería. Entre estas frutas destaca la pitaya, también conocida como pitahaya o fruta del dragón, cuya popularidad no deja de crecer gracias a su aspecto llamativo, sus calidades nutricionales y su elevado valor en el mercado.
Bases fisiológicas de la floración y fructificación
La pitaya es un cactus trepador originario del sur de México y Centroamérica, aunque hoy en día su cultivo se ha extendido ampliamente por el sudeste asiático. Esta planta desarrolla tallos carnosos llamados cladodios, que no solo realizan la fotosíntesis, sino que también son los responsables de producir flores y frutos. A lo largo de sus tres costillas se encuentran las yemas, que deben alcanzar cierto grado de madurez para poder florecer. En condiciones normales, las yemas necesitan unas 14 semanas para madurar, y posteriormente unas nueve semanas más para iniciar la floración.

Los primeros botones de flor se observan generalmente en mayo o junio en cladodios bien iluminados, en condiciones de fotoperiodo de día largo (más de 12 horas) y cuando las temperaturas mínimas alcanzan los 18-20 ºC. La mayor parte de la producción se concentra en los cladodios de un año, especialmente en su ápice, aunque también pueden aparecer botones florales en zona media y en la base. También pueden aparecer flores en madera de dos años y en brotes del año maduros, cuyas yemas han alcanzado un estado de competencia floral (aproximadamente cuatro meses tras su aparición). En cualquier caso, el órgano fructífero por excelencia en pitaya es el cladodio de un año de edad que tiene generalmente un color verde oscuro brillante y forma triangular.
La emisión de nuevos brotes (fase vegetativa) es muy intensa y tiene lugar en invierno y al inicio de la primavera, una vez que no queda fruta. Los brotes aparecen en la zona basal de cladodios maduros y son de color verde claro, con las aristas delgadas. A medida que crecen van engrosando y tomando una coloración más oscura.
Fundamentos de la poda de fructificación
A pesar de la creciente importancia de la pitaya, muchas de las técnicas de cultivo aún no están completamente definidas. Una de ellas es la poda, una práctica clave para controlar la producción y mantener el equilibrio de la planta. Con el objetivo de obtener fruta en cantidad y con la calidad suficiente año tras año se han llevado a cabo distintos ensayos dentro del Grupo Operativo PITAMED para determinar cómo, cuánto y cuándo podar.

Tipos de poda ¿Cómo?
En un primer estudio se compararon tres tipos de poda: corta, larga y mixta (combinación de ambas, al 50 %). Los resultados fueron claros, la poda corta redujo notablemente la floración sin mejorar el crecimiento de la planta y la renovación de los órganos fructíferos. En cambio, la poda larga, que consiste en recortar ligeramente la punta de los cladodios, apenas pinzándolos, favoreció una mayor producción de flores y frutos, además de permitir la oportuna renovación de cladodios. La poda mixta ofreció resultados intermedios, sin aportar ventajas frente a la poda larga. Ajuste de carga ¿Cuánto? Una vez identificada la poda larga como la más eficaz, el siguiente paso fue ajustar la cantidad de cladodios por metro lineal de cultivo en sistemas de formación planos. Se probaron distintas cargas (6, 9, 12 y 15 cladodios por metro lineal), y se observó que mantener entre 12 y 15 cladodios por metro permite obtener una mayor producción sin afectar negativamente al tamaño del fruto.
Fecha de poda: ¿cuándo?
Por último, también hemos analizado si adelantar la poda a enero, en lugar de realizarla en marzo como es habitual, podría mejorar los resultados. La idea es favorecer una brotación más temprana y, con ello, una posible floración extra al final de la campaña. Sin embargo, en las condiciones de Almería, donde los inviernos son relativamente frescos, esta estrategia no muestra ventajas, salvo que se disponga de sistemas de calefacción que aceleren el desarrollo de la planta.
Ejecución de la poda de fructificación
La poda de fructificación se ejecuta a varios niveles.
- En primer lugar, se realiza una poda de limpieza, que consiste en eliminar los cladodios agotados, mal ubicados y pobremente iluminados, junto con los dañados (plagas, enfermedades, daños por sol, etc.). A continuación, se eliminan los rebrotes del tronco y los brotes que aparecen en la zona media y terminal de cladodios maduros.
- A continuación, se realiza un ajuste de carga. En un sistema de formación en T o espaldera, que es de los más extendidos, se ha establecido, como hemos visto, que el número de cladodios óptimo por metro lineal para maximizar la producción está entre 12 y 15. Un menor número de cladodios supone una pérdida de producción, mientras que un número mayor supone también una merma, por el sombreo y la competencia entre ellos, y puede reducir la calidad de la fruta y la de los cladodios nuevos para producir la próxima campaña. Se seleccionan los cladodios maduros más gruesos y sanos y mejor conformados y se disponen como un peine, alineados y sin solapes.
- Por último, se seleccionan 3-4 cladodios jóvenes de la zona superior de la espaldera, bien ubicados para renovación el próximo año y para cubrir huecos y se elimina el resto de los cladodios.

La poda de limpieza puede realizarse una vez finalizada la recolección, normalmente a partir de enero. El ajuste de carga se realiza normalmente en marzo, eliminando también los cladodios jóvenes sobrantes. Tras la poda de los jóvenes suele haber un rebrote que se elimina antes de la primera floración (mayo). Si los tallos jóvenes se dejan crecer y se eliminan más tarde (mayo-junio), igualmente se produce un rebrote que se solapa con la floración. Además la competencia entre los cladodios por los fotoasimilados se acentúa y la demanda de agua y fertilizantes aumenta.
Poda de rejuvenecimiento
Uno de los principales inconvenientes de la poda es su coste, tanto por la mano de obra como por la eliminación de cladodios productivos de la planta. Por este motivo, algunos agricultores optan por reducirla al mínimo o incluso evitarla. Sin embargo, esta decisión tiene consecuencias a medio plazo, cuando la planta se vuelve demasiado densa, aumenta el sombreo y la producción se concentra únicamente en la parte exterior. Cuando esto ocurre tras varios años sin poda, las opciones son limitadas: renovar la plantación o aplicar una poda de rejuvenecimiento muy intensa, que consiste en dejar únicamente la estructura principal de la planta.
Precisamente, esta última opción ha sido objeto de estudio reciente. Aunque generaba dudas la capacidad de rebrote de yemas muy antiguas o la rapidez de recuperación de la planta, los resultados han sido muy positivos. Se ha comprobado que la pitaya puede rebrotar incluso a partir de yemas de varios años de antigüedad, formando en poco tiempo, en la misma campaña, una nueva estructura productiva. Además, estos nuevos brotes han sido capaces de florecer y producir algunos frutos en el mismo año, algo poco habitual en muchos frutales. Aunque esta floración ha sido más tardía y moderada, resulta de interés por su carácter tardío. En conjunto, la poda de rejuvenecimiento se presenta como una alternativa interesante frente al arranque de la plantación, ya que permite recuperar la productividad en menos tiempo y con menor coste. A medio y largo plazo, será importante seguir evaluando su impacto, tanto en términos de rendimiento como de rentabilidad, para consolidar su utilidad en pitaya.
Este proyecto está cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural FEADER al 80 % y por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación al 20 %, el organismo responsable del contenido es el grupo operativo PITAMED. La iniciativa, con una duración aproximada de tres años, se desarrollará hasta mayo de 2027 con un presupuesto total de 594.475,12 euros.


Referencias relacionadas
- Arredondo, E.; Chiamolera, F.M.; Casas, M.; Cuevas, J. Comparing Different Methods for Pruning Pitaya (Hylocereus undatus). Horticulturae 2022, 8, 661. https://doi.org/10.3390/horticulturae8070661
- Chiamolera, F.M.; Parra, L.; Sánchez, E.; Casas, M.; Hueso, J.J.; Cuevas, J. Determining Optimal Levels of Pruning in Hylocereus undatus [(Haw.) Britton and Rose] in Trellis Systems. Agronomy 2023, 13, 238. https://doi.org/10.3390/agronomy13010238
- Hueso, J.J.; Chiamolera, F.M.; Cuevas, J. Cultivo de pitaya en invernadero en España. Horticultura 2023, 367, 32–40. https://www.interempresas.net/Horticola/489808-Cultivo-de-pitaya-en-invernadero-en-Espana.html
- Poda de rejuvenecimiento en pitahaya, una alternativa a la poda anual. A en Verde, la revista del agricultor 2025. https://www.aenverde.es/poda-de-rejuvenecimiento-en-pitahaya-una-alternativa-a-la-poda-anual/
- Rodríguez-Garrido, R.; Chiamolera, F.M.; Cuevas, J. The Effects of Pruning Date on Flowering, Yield, and Fruit Quality of ‘Korean White’ Pitaya (Selenicereus undatus [(Haw.) Britton and Rose]) Cultivated in Unheated Greenhouses of Southeast Spain. Horticulturae 2025, 11, 919. https://doi.org/10.3390/horticulturae11080919.

