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¿Por qué es interesante hacer un análisis de tierra en agricultura?

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Cómo, cuándo y para qué nos sirve realizar un análisis de tierra en agricultura.
Conductividad eléctrica para análisis de tierra en agricultura


¿Por qué es interesante analizar la tierra en agricultura?

El análisis de tierra es necesario para una agricultura sostenible, una alimentación saludable y responder a la nueva normativa de planes de abonado. Además de ser obligatorio para ahorrar insumos y mantener los suelos.

Es posible que más de uno se haya hecho esta pregunta, y para ello vamos a intentar dar respuesta sobre los principales aspectos por los que resulta interesante realizar un análisis químico y físico de un suelo agrario y la metodología a seguir para que un muestreo de la finca o parcela sea representativo, para obtener así una información veraz en el diagnóstico.

¿Cómo tomar una muestra de tierra?

La toma de muestra del suelo se debe realizar en los primeros 30 cm de suelo, eliminando primero malas hierbas y hojas secas de la parte superficial. Se elegirán distintos puntos de la parcela que sean representativos de la misma, siguiendo 2 diagonales o en forma de zigzag.

La muestra se puede tomar con una azada o incluso mejor, si se dispone, con una barrena de extracción de suelo. De los diferentes puntos se realiza una mezcla, y con quedarnos con 1,5 kg de tierra, cantidad que puede ser suficiente.

Toma muestra de suelo para análisis de tierra en agricultura
Toma de muestra de suelo

¿Cuándo tomar una muestra de tierra?

La mejor época para la toma de muestra suele ser finales del invierno, antes de haber iniciado cualquier programa de fertilización y al menos 2 meses después del último abonado.

En aquellos cultivos con un sistema radicular más profundo, será interesante una segunda cata, a una profundidad de 30 a 50 cm, que será entregada al laboratorio como otra muestra.

¿Qué parámetros de análisis son los fundamentales?

Muchas veces se realiza un análisis con multitud de parámetros que no aportan una información básica de fertilidad, suponiendo un coste que a lo mejor se puede reducir. Para realizar una interpretación y diagnóstico del suelo, los parámetros básicos son los siguientes:

Textura

Se determina en función del porcentaje de arena, arcilla y limo y nos clasificará el suelo en tres categorías básicas: 

  • Ligero (arenoso)
  • Medio (francos)
  • Pesado (arcillosos)

En base a estas categorías, se establecen los límites de clasificación y se podrán dar recomendaciones en base al diagnóstico fundamentalmente de dosis de enmiendas orgánicas y fertilización.

Densidad aparente del suelo

Para poder hacer una cuantificación de la capacidad de almacenar nutrientes del suelo y la tasa de mineralización de la materia orgánica.

Es fundamental para cuantificar propiedades físicas e hidrológicas, que aportan una información muy valiosa relacionada con la capacidad de almacenar agua en el suelo y la disponibilidad de dicha agua para el cultivo. Esta ayudará a determinar la frecuencia de riego.

Color de un suelo

Es la primera impresión que nos llevamos del mismo y que podemos relacionar con la riqueza de este, su contenido en materia orgánica, en concreto humus y presencia de minerales.

Su capacidad de almacenar energía calorífica, dado que los colores oscuros se calientan con más facilidad que aquellos que son blanquecinos.

El pH

Indicará el carácter ácido, básico o neutro del suelo. En el primer caso si el valor es muy bajo, por ejemplo, inferior a 6,5 y una vez más, dependiendo de la textura de ese suelo, se determinará la conveniencia de realizar un encalado con enmiendas a base de carbonato cálcico, cal dolomita, óxido de cal o hidróxido de calcio. 

Así como hacer los cálculos de cantidad a aportar, periodicidad y necesidades de aportaciones de mantenimiento.

En determinados casos dichas correcciones son necesarias para mantener una estructura y fertilidad del suelo adecuada.

En el caso de suelos básicos, no será posible realizar correcciones a excepción de muy alcalino, pero su conocimiento, relacionado en algunos casos con la cantidad de caliza activa del suelo, puede determinar la correcta elección del cultivo o del portainjerto más adecuado en el caso de cultivos frutales.

En estos suelos se puede prever la necesidad de utilizar quelatos de hierro, de zinc o de manganeso, para asegurar el suministro a la planta de estos microelementos. Además, para que no queden bloqueados por precipitación en el suelo, se aportan de forma orgánica.

Si el suelo es muy alcalino (excesivamente básico), se puede agregar yeso o azufre para corregirlo poco a poco y a largo plazo.

Conductividad eléctrica

Se suele expresar esta variable en mS/cm (mili siemens por centímetro). Nos da una idea de la salinidad, por lo tanto de la posible limitación de cultivar especies que sean sensibles a dichos niveles de salinidad. También necesidades de lavado y por lo tanto de posible incremento de necesidades de riego o incluso, en función de los niveles de sodio, la posible necesidad, en este caso, de realizar una enmienda a base de yeso. Implica favorecer el lavado de sales que se acumulen con una cierta facilidad.

Materia orgánica

Nos da una idea de la riqueza del suelo y de la necesidad o conveniencia de realizar cualquier enmienda orgánica, para mantener los niveles adecuados, para así poder recurrir a una fuente de aportación de distintos nutrientes para las plantas, que asegurarán una liberación paulatina, como en el caso del nitrógeno.

Habrá casos donde si los niveles son adecuados y periódicamente se va reestableciendo su contenido, pueden prácticamente asegurar la aportación de la mayor parte de nutrientes en la planta. Además de favorecer la riqueza y diversidad microbiana, estructura del suelo y sanidad del mismo.

Aunque para su interpretación también influye la textura del suelo, por ejemplo, un valor del 2 % para un suelo franco arcilloso es lo deseable.

Para su correcta interpretación en la analítica también se utiliza la relación entre la riqueza de carbono y nitrógeno C/N, siendo óptimo un valor de 10.

Fósforo, potasio asimilables

Junto con el nitrógeno serán la base de cualquier plan de abonado que ahorre insumos teniendo en cuenta los que puede suministrarnos el suelo.

Cationes de cambio y capacidad de intercambio catiónico (CIC)

Ayudará a conocer el reservorio nutricional que tiene cualquier suelo, evaluado conjuntamente con la materia orgánica. Y si el suelo con el tiempo va mejorando su calidad o va empeorando como consecuencia de un manejo agronómico o tipo de cultivo.

Otros parámetros

Luego pueden evaluarse por interés y para ayudar a correcciones la riqueza en los distintos elementos que la planta utilizará para su nutrición, y que, en determinadas cantidades, puede ser suficiente para asegurar un desarrollo y rendimiento adecuado. También se puede encontrar en concentraciones insuficientes para su correcta alimentación y que habrá que implementar con aportaciones de enmiendas orgánicas, calizas o/y fertilización mineral.

De igual forma corregir problemas de salinidad, sodicidad, toxicidad por boro, cloruros, sodio.

¿Cómo nos ayuda a la toma de decisiones el análisis de suelo?

Como se aprecia a la vista de lo expuesto, es necesario partir de un análisis de suelo para poder elaborar un programa de fertilización en cualquier cultivo agrícola. 

Conocer cualquier posible estado de degradación, para realizar las correcciones oportunas y acompañarlo de un manejo adecuado y en las condiciones óptimas del suelo para evitar problemas de posible degeneración de su estructura.


25 noviembre 2020
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