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17 June 2026

3 min

'Del primer brote al primer fruto' (3): el asurcado, trazando las líneas de la futura plantación

Con el suelo preparado, el siguiente paso es definir el marco de plantación: GPS de guiado, doble apero y precisión centimétrica para que cada surco sea una línea de futuro

Automatización y Robotización
Manejo de Cultivos
Tractor verde Fendt en un campo de cultivo con implemento agrícola.

En el segundo episodio de esta serie dejamos el suelo de la parcela experimental de cítricos del Centro de Experiencias Cajamar en Paiporta con su primera enmienda orgánica aplicada: el compost localizando materia orgánica estabilizada exactamente donde irán los árboles. Con esa base biológica y estructural en su sitio, la parcela estaba lista para el siguiente gran paso. El asurcado no es una operación de acabado. Es la que convierte el suelo preparado en un proyecto con geometría.

El asurcado no es hacer rayas en el campo: es fijar las decisiones agronómicas que condicionarán los próximos veinte años

 

 

El marco de plantación, una decisión estratégica

Antes de que el tractor dé la primera pasada, el técnico ya ha tomado las decisiones que determinan la productividad futura de la parcela: distancia entre filas, distancia entre árboles, orientación de las líneas... En la plantación experimental de Paiporta, el marco elegido supone una densidad mayor que la del modelo tradicional de 6×4 o 5×4 metros, respondiendo a las exigencias de mecanización y robotización que están en el origen del proyecto.

La orientación de las filas también es una decisión técnica: condiciona la intercepción de luz, el trabajo de la maquinaria y la gestión futura del suelo. Una vez fijada sobre el plano, toca trasladarla al terreno con exactitud.

Doble apero, una sola pasada

La maquinaria empleada concentra dos funciones en un solo recorrido: el perfilador delantero —identificado por su cuchilla naranja— trabaja el perfil del suelo, mientras el asurcador trasero define simultáneamente el caballón y los surcos laterales. El GPS de guiado garantiza que cada línea salga paralela a la anterior y a la distancia exacta del marco fijado. Una desviación de pocos centímetros aquí se multiplica a lo largo de toda la fila y compromete el trabajo de la maquinaria durante décadas.

'Del primer brote al primer fruto' (1): así nace una parcela experimental de cítricos en el Centro de Experiencias Cajamar

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La geometría del caballón

El resultado visible del asurcado es un paisaje de líneas paralelas que anticipa ya la estructura de la futura plantación. Cada caballón es una futura línea de árboles; cada surco lateral, el canal por el que circulará el riego. El árbol irá en la cresta del caballón, con el gotero en la base. Esta geometría —elevar el cuello respecto al nivel general del suelo— es la que mejor responde a las condiciones de los suelos arcillosos del litoral levantino: mejora el drenaje, reduce el riesgo de asfixia radicular y facilita la gestión de la humedad.

El siguiente paso: las zanjas de riego

Con el suelo preparado biológicamente y las líneas de plantación trazadas, la parcela tiene ya su arquitectura definitiva. Lo que queda es dotarla de infraestructura. En el próximo episodio: la retroexcavadora abre las zanjas por las que discurrirá la tubería principal de riego —la infraestructura que no se ve una vez instalada, pero que define cómo va a funcionar el sistema durante toda la vida de la plantación.