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El suelo como elemento primordial en toda actividad agroalimentaria

Nuestra relación con el suelo ha afectado la capacidad para mejorar cultivos y ganado e influido en el éxito de las civilizaciones

Vista aérea de un campo de cultivo


La importancia del suelo, tal y como lo entendemos hoy en día, podríamos decir que comienza hace unos 12.000 años para nuestra especie, en una edad conocida como Neolítico y en la que ocurrió la llamada ´Revolución Agrícola´. En esa fase de nuestra historia, el hombre decidió cambiar drásticamente de hábitos y pasar de unas actividades nómadas - que entrañaban incertidumbre, en torno a la recolección estacional de plantas, frutos y raíces, y a la caza - a una manera de vida eminentemente sedentaria como agricultor y ganadero, unida a tierras concretas y enclaves fijos.

Independientemente de la valoración que se haga sobre las ventajas e inconvenientes de este cambio radical de estilo de vida del ser humano, lo que parece evidente es que las especies domesticadas han marcado un protocolo con una serie de actividades de laboreo y tratamientos que han ido produciendo a través de los últimos 100 años un cambio profundo en nuestro entorno, principalmente en el uso del agua y en los suelos en los que descansa la actividad humana.

Sin duda, nuestra relación con el suelo ha afectado la capacidad para mejorar cultivos y ganado e influido en el éxito de las civilizaciones. Esta relación entre los seres humanos, la tierra y las fuentes de alimentos posiciona al suelo como la base de la agricultura.

Sin embargo, a pesar de que el suelo y el agua han proporcionado a los seres humanos una capacidad extraordinaria para producir alimentos y sostener un crecimiento demográfico espectacular, en la actualidad existe un problema grave en cuanto al peligro que sufren estos elementos naturales. Esto justifica que ahora tengamos que tomar medidas en relación con:

  • Las propiedades del suelo que contribuyen a los suelos fértiles.
  • Los impactos de la agricultura intensiva en la degradación del suelo.
  • Los conceptos básicos de la agricultura sostenible y la gestión del suelo.

En pocas palabras, es vital la importancia que los suelos desempeñan en nuestra sociedad dependiente de la agricultura.

En cuanto a la relación del suelo con el medio ambiente, es del todo reconocido que la principal despensa de carbono de la superficie terrestre es el suelo. Por este motivo, constituye un elemento esencial de los ecosistemas en la mitigación y adaptación al cambio climático. Además, el carbono orgánico almacenado en el suelo aumenta su capacidad para proporcionar servicios ecosistémicos: aumenta la fertilidad del suelo, mejora su estructura y su capacidad para la biodiversidad. Está ciertamente admitido que el carbono orgánico del suelo es uno de los principales contribuyentes a la fertilidad en los suelos agrícolas, garantizando la disponibilidad de agua y vida.

Por otro lado, el suelo también puede ser una fuente de gases de efecto invernadero, ya que ciertas prácticas agrícolas pueden potenciar las emisiones de dióxido de carbono, óxido nitroso y metano a la atmósfera. Por ello, la gestión de los suelos agrícolas debe enfocarse a aumentar el almacenamiento de carbono y a reducir las emisiones de dichos gases, al tiempo que mantienen una producción sostenible, lo cual, constituye todo un reto.

Campo de olivos El manejo del suelo agrícola del suelo condiciona sus características

En relación con la importancia del suelo y los riesgos que conlleva el actual uso que se lleva realizando durante décadas, la Unión Europea (UE) ha lanzado recientemente dos áreas de actividad de investigación e innovación centradas en el suelo: la European Joint Programme on Agricultural Soil Management (EJP SOIL) y la Mission Soil Health and Food.

Iniciativas de suelos en Europa

Programa conjunto europeo de suelos (EJP SOIL)

El European Joint Programme on Agricultural Soil Management, es una iniciativa europea de 5 años de duración, desde el 1 de febrero de 2020, cofinanciada en el contexto del Programa Marco Horizonte 2020. La aportación total, compartida a partes iguales entre los países miembros y la UE, es de unos 80 millones de euros.

Tiene como objetivo general el crear un entorno facilitador para mejorar la contribución de los suelos agrícolas a retos de la sociedad como la adaptación y la mitigación del cambio climático, la producción agrícola sostenible, la prestación de servicios ecosistémicos, así como la prevención y rehabilitación de tierras, y la degradación del suelo.

El proyecto reúne a un grupo de veintiséis importantes institutos de investigación y universidades europeos de veinticuatro países.

Laboreo agrícola El laboreo agrícola comporta cambios en las características del suelo

El EJP SOIL se ideó para generar una comunidad europea sostenible de investigación integrada sobre suelos. El objetivo es desarrollar y desplegar una hoja de ruta hacia una gestión medioambientalmente amable y sostenible del suelo agrícola.

Esta hoja de ruta se basa en un marco de conocimiento con 4 componentes interactuantes:

  • Desarrollo del conocimiento mediante convocatorias de proyectos.
  • Intercambio y transferencia de conocimientos mediante formación de jóvenes científicos, y mejora de la conciencia pública general fomentando la comprensión social y la apreciación de la gestión agrícola del suelo y su contribución a la sociedad.
  • Organización del conocimiento, su almacenamiento y estructura para tener una información armonizada del suelo y su manejo.
  • Aplicación de conocimientos para superar las barreras que supone la adopción de prácticas novedosas en un contexto europeo, el codesarrollo de herramientas adecuadas y la provisión de recomendaciones basadas en la evidencia, para contribuir a las políticas de la UE.

Las actividades del EJP SOIL en interacción con los actores implicados (responsables políticos, agricultores y asesores, empresas, científicos, sociedad civil), los Países Miembros y la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea (DG AGRI), están encaminadas a conseguir un objetivo a largo plazo: promover a los agricultores como administradores de los recursos de las tierras y del suelo, y apoyar el desarrollo y el despliegue de políticas, en particular de la Política Agrícola Común y de las políticas del clima.

Actualmente existen las siguientes convocatorias competitivas dentro de este programa:

  • Internas. - Las convocatorias internas son para miembros socios de la iniciativa y para terceros miembros vinculados. Abordan las brechas de investigación y desarrollo identificadas por el consorcio. La primera convocatoria se resolvió ya en septiembre 2020 de ella resultaron 10 proyectos seleccionados, 7 con participación de grupos españoles y uno de ellos (TRACE-Soils) está coordinado por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), y propone investigar los procesos que controlan el equilibrio entre el secuestro de carbono, las emisiones de gases de efecto invernadero y las pérdidas de nutrientes en suelos agrícolas de toda Europa. La segunda convocatoria se abrirá el 1 de abril de 2021 (Pre-announcement of the EJP SOIL 2nd Internal Call).

  • Externas. - Las convocatorias externas están abiertas a grupos de investigación fuera del consorcio EJP SOIL, ampliando la participación y mejorando el impacto de las actividades de la iniciativa.

En España, el INIA participa activamente en esta iniciativa junto con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Misión Salud de Suelos y Alimentos

El Programa Marco de Investigación e Innovación de la UE, actualmente el Horizonte Europa, incorpora por primera vez el lanzamiento de ´Misiones´ para responder a los desafíos planteados por la ciudadanía. La Misión de Salud del Suelo y Alimentos (Mission Soil Health and Food) se compondrá de acciones interdisciplinares basadas en la I+D+i, destinadas a alcanzar una meta audaz e inspiradora, a la vez que cuantificable, y con un gran impacto en la sociedad.

España participa activamente en su diseño a través de un “grupo espejo” impulsado por el Ministerio de Ciencia e Innovación que incluye los actores implicados tanto en los aspectos científicos, como en los aspectos económicos, regulatorios y sociales, y que informa de sus conclusiones a los grupos responsables de la Comisión Europea, con el objetivo de que se recoja la realidad española y se incluyan propuestas y sugerencias que tengan en cuenta dicha realidad.

España ha puesto el énfasis en la relevancia del suelo para la producción de alimentos, dada la gran importancia que tiene el suelo agrícola. Asimismo, se ha incidido en promover las mejores prácticas en el manejo de suelo para optimizar la conservación del agua y evitar la erosión, la salinización y la pérdida de fertilidad, biodiversidad y materia orgánica.

El objetivo principal de esta Misión es conseguir para el año 2030 que al menos el 75% de todos los suelos europeos sean saludables, ya que cuidando el suelo cuidamos la vida.

En el contexto de esta Misión, la salud del suelo se considera como la capacidad continuada de los suelos para proporcionar servicios ecosistémicos esenciales, en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Pacto Verde. Esto es, proveer de alimentos, biomasa, biodiversidad, almacenamiento y purificación del agua, reciclado de nutrientes o paliar los efectos del cambio climático.

La Misión desplegará una serie de actividades y herramientas para el intercambio de experiencias, para la creación conjunta de conocimientos e investigaciones y para ampliar la innovación, con el fin de mejorar la gestión del suelo. Se combinará para ello la investigación e innovación, formación y asesoramiento, así como la demostración de buenas prácticas para el manejo del suelo mediante los “living labs” (experimentos científicos e innovación sobre el terreno) y “lighthouses” (lugares de demostración de buenas prácticas de mejora de salud del suelo).

La Misión fomentará cambios en los diversos factores que impulsan la salud del suelo para revertir las tendencias que están llevando a su degradación. El suelo afronta la presión de la población creciente, que demanda más producción, asentamientos o industrias; también está afectado por el cambio climático, la erosión o el incremento del nivel de los océanos.

La Misión prevé acciones en todo el territorio, con impacto en las prácticas agrarias, forestales y en el sector de alimentación y otras industrias (biomateriales y residuos) además de en la planificación del uso del suelo en áreas urbanas y rurales.

Para ser exitosa, la Misión mejorará la supervisión de la salud del suelo atendiendo a las presiones sobre el mismo, movilizará inversiones, y fomentará cambios en las políticas.

Puesto de frutas Las iniciativas EJP y la misión de suelo y alimentos promueven investigación e innovación. para conectar el suelo con la alimentación

El éxito de la Misión requiere que los consumidores y toda la sociedad en general tenga conocimiento de la importancia del suelo como recurso escaso y amenazado, aprecien su valor y contribuyan activamente a protegerlo mediante sus preferencias como consumidores.

Se debe crear el conocimiento para desarrollar soluciones para restaurar la salud del suelo y su funcionalidad. Esto permitirá desarrollar el potencial del suelo como mitigador del cambio climático. Los resultados deberán tener impacto directo en el éxito del Pacto Verde y su ambición para conseguir biodiversidad y alimentos sostenibles.

Para lograr pleno éxito en este enfoque innovador, es imprescindible contar con todos los actores, desde investigadores a empresarios, desde las administraciones públicas a los ciudadanos, para que, entre todos, contribuyamos a diseñar, desarrollar e implementar las acciones necesarias y transformadoras para lograr el objetivo de la Misión.

Actualmente la Misión está en fase preparatoria y deberá ser aprobada para comenzar a andar a principios del 2022 con las primeras convocatorias.

Es importante que podamos conseguir una visión común en la UE y garantizar que todos los Estados Miembros y Países Asociados estemos listos para asumir y desplegar los resultados de la Misión. Es por ello de gran importancia la conexión entre las dos iniciativas, siendo la EJP SOIL esencial como base para el éxito de la Misión.

Agradecimientos

Los autores agradecen a todas las personas que participan en las actividades sobre suelos y a los autores de las fotografías utilizadas en este artículo, Alejandro Lansac, horticultor (Distintos tipos de campos, agrícola y forestal) y José Luis Gabriel, INIA (Suelos con laboreo agrícola y Variedad de frutas en un mercado local).

Fuentes consultadas Harari (2014); Vintage. Sapiens: A Brief History of Humankind. ISBN 9780099590088 Parikh & James (2012). Soil: The Foundation of Agriculture.Nature Education Knowledge 3(10):2 Los servicios ecosistémicos o servicios ambientales son recursos o procesos de los ecosistemas naturales que benefician a los seres humanos (http://blog.creaf.cat/es/conocimiento/que-son-los-servicios-ecosistemicos/) Gaiser & Stahr (2013). Soil Organic Carbon, Soil Formation and Soil Fertility; en: Ecosystem Services and Carbon Sequestration in the Biosphere (pp.407-418). DOI: 10.1007/978-94-007-6455-2_17 https://projects.au.dk/ejpsoil/ https://projects.au.dk/fileadmin/projects/ejpsoil/1st_Call_documents/2nd_Call_int_documents/20210226_EJPSOIL_WP3_D3.4_2nd_Call_Pre-announcement_cv_b_online.pdf http://wwwsp.inia.es/RelInt/RelacionesUE-7PM/Horizonte2020/EJPSOIL/Paginas/default.aspx https://projects.au.dk/knowledge-sharing-platform/ejp-soil-library/ejp-soil-national-libraries/repositorio-nacional-espana/


26 marzo 2021

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