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07 July 2026

5 min

'Vademécum nutricional y saludable de frutas y hortalizas' (5): berenjena

Inositoles, ácido clorogénico e historia milenaria: así se revaloriza uno de los cultivos más versátiles de la dieta mediterránea

Nutrición y Salud
La imagen muestra una berenjena entera y cortada en rodajas sobre un fondo degradado.

En Plataforma Tierra continuamos con la quinta entrega de nuestra colección de fichas visuales dedicada a conocer cada cultivo desde una perspectiva holística: cómo se produce, qué aporta a nivel nutricional y cuál es su papel dentro de las tendencias actuales en alimentación, salud e innovación foodtech.

Tras analizar en entregas anteriores las singularidades del tomate, el pimiento, el pepino y el calabacín, damos ahora un paso más en este 'Vademécum nutricional y saludable de frutas y hortalizas' para profundizar en un cultivo con una historia milenaria a sus espaldas: la berenjena.

 

Ficha berenjena.

 

Origen e historia: de Asia a la mesa mediterránea

La berenjena (Solanum melongena L.) es una planta herbácea anual —o perenne en climas cálidos— perteneciente a la familia Solanaceae, género Solanum, el mismo al que pertenecen el tomate, la patata y el pimiento. Su origen está bien documentado en el sudeste asiático, concretamente en la región de Assam (noreste de la India), Birmania y el sur de China, donde su cultivo se remonta a más de 4.000 años, con evidencias escritas en sánscrito que confirman su uso en la India antiquísima (Planterista, 2024).

Desde Asia, la berenjena se difundió hacia Oriente Próximo y el norte de África a través de las rutas comerciales árabes, y entró en Europa por la península ibérica durante la época de Al-Ándalus, entre los siglos VIII y XI, cuando Córdoba se convirtió en uno de los principales centros de cultura del mundo islámico (Mi Europa Sabe a Mediterráneo, 2020). Durante sus primeros siglos en Europa fue mirada con desconfianza —se le atribuían poderes causantes de fiebre, epilepsia y locura—, probablemente por el consumo de variedades silvestres con mayor contenido en alcaloides. Con el tiempo se integró plenamente en la dieta mediterránea y hoy es una de las hortalizas más versátiles de la cocina mundial.

 

Variedades de berenjena cosechadas en el Centro de Experiencias Cajamar.
Variedades de berenjena cosechadas en el Centro de Experiencias Cajamar.

 

Un cultivo con peso en la provincia de Almería y en España

La berenjena es uno de los cultivos hortícolas de mayor relevancia económica en las regiones cálidas del planeta. A nivel global, China es el primer productor mundial con gran diferencia —con más de 32 millones de toneladas registradas en 2016 según la FAO—, seguida de India, con 12,5 millones de toneladas, y Egipto (Mi Europa Sabe a Mediterráneo, 2020).

En el contexto europeo, Italia lidera la producción mediterránea, seguida de España y Grecia. España se consolida como uno de los principales productores europeos, con una superficie de cultivo que se mantiene estable en torno a las 3.500-3.600 hectáreas en la campaña 2023-2024, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Andalucía, y especialmente la provincia de Almería, concentra más del 75% de la superficie nacional, reflejo del carácter intensivo y tecnificado del cultivo bajo plástico en el sureste peninsular (Cultifort, 2026).

'Vademécum nutricional y saludable de frutas y hortalizas' (4): calabacín

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Perfil nutricional: mucho más que agua

Desde el punto de vista nutricional, la berenjena aporta únicamente 25 kcal por cada 100 g, con un contenido en agua de aproximadamente el 92 %, menos de 6 g de hidratos de carbono, menos de 1 g de proteína, menos de 0,2 g de grasa y un 3 % de fibra. Esta densidad energética muy baja, combinada con su riqueza en compuestos bioactivos, la posiciona como un alimento funcional de notable interés preventivo y terapéutico.

Destaca su contenido mineral, especialmente en potasio, con 229 mg/100 g. También son significativas las cantidades de fósforo, magnesio y calcio, y se puede considerar un alimento hiposódico, con solo 2 mg de sodio por cada 100 g de fruto fresco. Suministra además numerosas vitaminas en cantidades pequeñas: B4, C, B3, E, B5, B6, B1, B2, B9 y K.

Inositoles y ácido clorogénico: los compuestos bioactivos clave

La berenjena contiene inositoles, compuestos que mejoran la sensibilidad a la insulina y son especialmente útiles en el síndrome de ovario poliquístico. A nivel neurológico, participan en la señalización serotoninérgica y muestran efectos positivos en ansiedad, pánico y depresión. También favorecen la fertilidad, protegen el hígado del acúmulo de grasa y tienen propiedades cardioprotectoras al mejorar el perfil lipídico. Su amplia acción se debe a que son mensajeros clave en numerosas vías de señalización celular.

Otro compuesto destacable es el ácido clorogénico, un polifenol que sobresale por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Mejora la sensibilidad a la insulina y ralentiza la absorción de glucosa en el intestino, lo que lo convierte en un compuesto de interés en la prevención y manejo de la diabetes tipo 2. También contribuye a reducir la presión arterial y el colesterol LDL, con efectos cardioprotectores. A nivel hepático, ayuda a reducir la acumulación de grasa y mejora el metabolismo lipídico. Además, se han descrito efectos neuroprotectores, con un potencial papel en la reducción del riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Su mecanismo central es la inhibición de la enzima glucosa-6-fosfatasa y su potente capacidad para neutralizar radicales libres.

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Conclusión

En resumen, el consumo de berenjena ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, procesos inflamatorios y daño oxidativo celular, contribuye a corregir desajustes hormonales y a controlar los niveles de glucosa e insulina, mejora el sistema inmune, tiene acción diurética y estimula la secreción de ácidos biliares, lo que reduce la formación de cálculos biliares. Su bajo aporte calórico la convierte en un alimento de interés en el control de peso, mientras que su perfil nutricional favorece el control de la tensión arterial, el colesterol y la salud ósea. En definitiva, un cultivo con siglos de recelo a sus espaldas que la ciencia actual reivindica como pieza clave de la dieta mediterránea.