27 March 2026
6 min
'Vademécum nutricional y saludable de frutas y hortalizas' (3): pepino
Hidratación, diuresis y tioles: así se pone en valor una de las hortalizas más refrescantes y funcionales

En Plataforma Tierra continuamos con la tercera entrega de nuestra nueva colección de fichas visuales dedicada a conocer cada cultivo desde una perspectiva holística: cómo se produce, qué aporta a nivel nutricional y cuál es su papel dentro de las tendencias actuales en alimentación, salud e innovación foodtech. Tras analizar en las entregas anteriores las singularidades del tomate y del pimiento, damos ahora un paso más en este Vademécum nutricional y saludable de frutas y hortalizas para profundizar en una hortaliza tan cotidiana como infravalorada: el pepino.

El pepino (Cucumis sativus) pertenece a la familia de las cucurbitáceas. Su origen se sitúa en las regiones tropicales del sur de Asia, donde en India se viene realizando su cultivo desde hace más de 3.000 años. Con el paso de los años se hizo popular en Grecia y en Roma, siendo estos últimos quienes lo introdujeron en el resto de Europa. En la actualidad, el pepino es una hortaliza muy cultivada en Europa y América del Norte y ocupa el cuarto puesto en la producción mundial de hortalizas, detrás del tomate, la col y la cebolla.
Estacionalidad del pepino
El pepino es una hortaliza de verano, aunque en la actualidad se puede comprar durante todo el año gracias a los cultivos de invernadero que han proliferado de modo extraordinario en la costa sur de la península y en las islas Canarias.

Es una de las hortalizas más consumidas en el mundo, especialmente en verano, pero su reputación de 'alimento sin sustancia' no le hace justicia. La ciencia respalda un perfil nutricional más interesante de lo que su aspecto discreto sugiere.
Valoración nutricional del pepino
Aporta únicamente 15 kilocalorías por cada 100 gramos y está compuesto en un 95 % de agua, lo que lo convierte en un aliado natural para la hidratación y el control calórico. Debido a su reducido contenido en hidratos de carbono, en comparación con otras hortalizas, y a su elevado contenido en agua, resulta especialmente adecuado en dietas de control de peso.
Aporta pequeñas cantidades de folatos y, en proporciones aún menores, tiamina y niacina. El aporte vitamínico más elevado es el de vitamina C, que favorece la síntesis de colágeno y refuerza el sistema inmunitario. En su piel se encuentran pequeñas cantidades de beta-caroteno, aunque una vez pelado el pepino, su contenido se reduce casi a cero. Como todas las hortalizas, es fuente de minerales, siendo el potasio el más abundante; en menor proporción se hallan el fósforo, el magnesio y el hierro. Su alto contenido en potasio y bajo en sodio le confieren una acción diurética que favorece la eliminación del exceso de líquidos del organismo.
En su composición está presente una pequeña proporción de beta-sitosterol, un compuesto con actividad antiinflamatoria e hipoglucemiante que participa en la respuesta del sistema inmunológico. La vitamina K también está presente y es esencial para la coagulación sanguínea y la salud ósea.

Salud cardiovascular y digestión
Desde el punto de vista cardiovascular, el potasio —el mineral más abundante en el pepino— resulta clave para regular la tensión arterial y el funcionamiento del sistema nervioso. Además, contiene esteroles vegetales, concentrados principalmente en su piel, que han demostrado eficacia para reducir el colesterol. En cuanto a la digestión, su fibra soluble e insoluble mejora el tránsito intestinal y favorece la microbiota. Un detalle práctico relevante: la cáscara concentra la fibra insoluble y parte de los betacarotenos, por lo que consumirlo sin pelar maximiza su valor nutritivo.
Una de sus propiedades más documentadas es su potente efecto diurético: favorece la eliminación de agua y, con ella, del ácido úrico disuelto, lo que lo convierte en un alimento de referencia en la prevención de ataques de gota, reumatismo y cálculos biliares. Esta capacidad depurativa lo hace especialmente recomendable en dietas orientadas al control del ácido úrico.

Tioles y antioxidantes
El pepino estimula la síntesis de tioles como la N-acetilcisteína y el glutatión, moléculas de gran relevancia biológica implicadas en la síntesis de proteínas y ADN, la prevención del daño oxidativo celular y la protección frente a procesos inflamatorios crónicos. Su presencia se asocia también con efectos anticarcinogénicos y un papel protector frente a la ateroesclerosis y la bronquitis crónica.
Aunque su capacidad antioxidante directa es modesta —con solo 9,6 mg AG/100 g de polifenoles totales y 152 µmol T/100 g de capacidad antioxidante— sus efectos beneficiosos se explican principalmente por esa vía indirecta a través de los tioles, lo que lo diferencia de otros vegetales y refuerza su valor funcional único.
En definitiva, el pepino es un ejemplo de cómo los alimentos más cotidianos y asequibles pueden contribuir de forma significativa a una dieta saludable y equilibrada. Es un alimento muy refrescante, perfecto para elaborar sabrosas ensaladas e hidratar el organismo.
