# Informe del sector lácteo 2025: precios, producción y comercio en España, Europa y el mercado internacional > España termina 2025 con un consumo al alza que se sostiene en las importaciones, con el queso como motor y un saldo comercial que empeora con claridad --- Consulta la previsión del tiempo en tu localización exactaSuscríbete a nuestra Newsletter semanal [Home](http://localhost:8080/)/[Mercados](http://localhost:8080/mercados)/Coyuntura 02 February 2026 23 min # Una mayor producción mundial modera el mercado y apaga la escalada de los lácteos España termina 2025 con un consumo al alza que se sostiene en las importaciones, con el queso como motor y un saldo comercial que empeora con claridad Comercio Exterior Economía Agroalimentaria ![Máquina de carga trabajando en un almacén de quesos.](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/web_industria_del_queso_febrero2026_c061e8ba1f.jpg) Guardar Compartir --- ## Resumen ejecutivo El mercado alimentario mundial cerró 2025 con un tono más tranquilo que en los años de máxima tensión, aunque con movimientos muy distintos según familias. En lácteos, el año fue claramente de dos mitades, un primer semestre firme y una corrección sostenida en la segunda parte, más asociada a ajustes de oferta, existencias y demanda que a un repunte de costes, en un contexto de cereales más flojos y de un mercado de vacuno que se mantuvo tenso. El giro se vio con nitidez en los precios internacionales de los distintos productos. La mantequilla pasó de máximos a mitad de año a un descenso pronunciado en el tramo final, favorecido por mayor disponibilidad estacional y reservas acumuladas. El cheddar aguantó mejor, aunque también perdió tracción al final por un abastecimiento holgado y una demanda exportadora menos dinámica. Las leches en polvo se movieron con menos sobresaltos, pero acabaron el año con sesgo bajista, presionadas por la producción estacional y un menor interés comprador. El telón de fondo es una oferta mundial más cómoda. La producción global de leche aumentó en 2025, con el crecimiento concentrado fuera de la Unión Europea, especialmente en Estados Unidos e India, mientras la UE podría haber aumentado, aunque en menos proporción. Esa mayor disponibilidad ayudó a enfriar precios en origen con intensidad desigual, más acusada en Estados Unidos y Nueva Zelanda, y más contenida en la UE por la limitación de la producción. De cara a 2026, las previsiones apuntan a otro incremento moderado de la producción y a un mayor peso del queso como destino industrial, con exportaciones globales de los grandes exportadores ligeramente al alza. Para Europa, el escenario es más exigente, por niveles de precios relativamente altos frente a otros orígenes y por riesgos comerciales en Asia. En el ámbito europeo, las entregas de leche hasta noviembre muestran un avance moderado, con crecimiento en Polonia e Irlanda, estabilidad en Alemania y debilidad en España. El precio al productor giró a la baja al final del año, sobre todo en el norte exportador, mientras España resistió mejor en este contexto con descenso de producción y por su perfil más orientado a leche líquida y fermentados. En el mercado nacional, la señal más clara es exterior, el déficit comercial lácteo se amplía por el salto de las importaciones, especialmente de queso, al tiempo que el consumo interno se recupera de forma concentrada en productos de mayor valor añadido. ## Mercado internacional Los precios mundiales de los alimentos cerraron 2025 con un mensaje de calma relativa: el índice general de la FAO terminó diciembre en 124,35 puntos, prácticamente en línea con el inicio del año y muy lejos del pico de 2022. La normalización, sin embargo, no fue homogénea. Si el conjunto se movió con suavidad, el mercado lácteo vivió un año de fuertes contrastes. Los lácteos arrancaron 2025 en niveles elevados y ganaron impulso hasta la primavera. El índice específico escaló hasta el entorno de mayo-junio, cuando alcanzó máximos del año, y desde entonces inició una corrección sostenida que se aceleró en la recta final. Diciembre cerró en 130,31 puntos, una caída marcada respecto a los niveles del verano. La imagen que deja el año es la de un sector que venía de un ciclo alcista —con precios altos en promedio— pero que termina cediendo terreno a medida que cambia el balance entre oferta y demanda. Este movimiento hay que ponerlo en un contexto en el que los cereales, que suelen actuar como termómetro del coste de los piensos, mostraron un perfil más débil durante el año debido a la alta disponibilidad de grano y tocaron mínimos en otoño, lo que apunta a una presión menor por el lado de la alimentación animal frente a la vivida en 2021 y 2022. En paralelo, el bovino se movió en sentido contrario: el índice de carne de vacuno se mantuvo firme y llegó a marcar máximos en otoño, una señal de mercado tensionado en el valor del ganado. Con ese telón de fondo, la corrección de los lácteos en el segundo semestre parece responder menos a un empuje de costes y más a ajustes de mercado: disponibilidad, existencias y demanda importadora. El detalle por productos confirma el giro de guion en la segunda mitad del año. La mantequilla fue la protagonista de la caída: en precios nominales de exportación, tomando como referencia el promedio entre Europa y Oceanía, subió hasta junio, cuando rondó los 8,34 dólares por kilo, y desde ahí inició un descenso pronunciado que la llevó a cerrar diciembre cerca de 5,53 dólares. El retroceso se explica por una combinación muy propia del calendario: mayor disponibilidad estacional de nata en Europa, acumulación de reservas tras la fuerte producción de comienzos de año y un mercado que pasó de la tensión por escasez a la comodidad por abundancia. El queso cheddar aguantó mejor. Tras consolidarse en niveles altos durante el verano, terminó 2025 por encima del inicio, alrededor de 4,88 dólares por kilo. En los últimos meses también se notó la pérdida de empuje: el buen abastecimiento y la ralentización de la demanda exportadora en Europa pesaron sobre las cotizaciones. Al mismo tiempo, la subida de precios en Nueva Zelanda quedó parcialmente compensada por el reparto de la leche hacia productos con mayor flexibilidad industrial, especialmente mantequilla y leches en polvo, lo que limitó la presión al alza en el queso. Las leches en polvo se movieron con menos ruido, pero acabaron el año con sesgo bajista. La leche entera en polvo descendió en la recta final, presionada por el máximo estacional de producción en Oceanía y por un menor interés comprador en las principales regiones importadoras; tras marcar máximos en primavera, cerró diciembre en torno a 3,40 dólares por kilo. La leche desnatada en polvo cayó de forma más moderada: la amplia disponibilidad para exportación y unas variables de mercado relativamente estables empujaron a la baja sin provocar un desplome. Aun así, terminó el año cerca de 2,44 dólares por kilo. El giro no se entiende sin mirar la oferta. La producción mundial de leche aumentó en 2025 hasta 561,3 millones de toneladas, frente a 554,7 millones en 2024. Es un avance de 6,6 millones, alrededor del 1,2 %, suficiente para cambiar el equilibrio cuando la demanda afloja. El crecimiento se concentró fuera de la UE: Estados Unidos añadió 2,5 millones de toneladas y alcanzó 105; India sumó 2,2 y llegó a 103,2; Brasil también creció. En paralelo, la Unión Europea recortó ligeramente su volumen, hasta 145,5 desde 146,1, y China se mantuvo prácticamente estable. Con más litros disponibles en varios polos exportadores, el mercado dejó de pagar prima por escasez y empezó a descontar excedente. Ese cambio se reflejó en el precio en granja. Estados Unidos pasó de 51,32 en enero de 2025 a 37,57 en noviembre, una caída cercana al 27 % acusando también un entorno comercial incierto por la guerra comercial y la devaluación del dólar de cerca de más del 10 %. Nueva Zelanda bajó de 41,32 a 33,47, cerca del 19 %. La UE, en cambio, cedió mucho menos: de 53,51 en enero a 49,76 en diciembre, alrededor del 7 %. debido a la contención de la producción. La proyección de 2026 del informe [Dairy World Markets and Trade del USDA](https://apps.fas.usda.gov/psdonline/circulars/dairy.pdf) mantiene el foco en la oferta. Las expectativas apuntan a 565,4 millones de toneladas, unos 4,2 millones más que en 2025, un 0,7 % adicional. El avance de los principales exportadores vendría del empuje de Estados Unidos, Australia y Argentina, suficiente para compensar el ligero retroceso de la Unión Europea y Nueva Zelanda. Según el documento, Estados Unidos aumentaría su producción un 1,2 % en 2026, Australia un 1,8 % y Argentina un 4 %. En el otro lado de la balanza, la Unión Europea y Nueva Zelanda bajarían un 0,5 % cada una. La lectura es clara. No hay una expansión global contundente, sino un mercado que se mantiene por la suma de recuperaciones parciales y ajustes suaves. El USDA explica el avance de Estados Unidos por el crecimiento de los rebaños y, sobre todo, por el tirón de la transformación industrial, con el queso como destino estrella de la leche. En Argentina, el repunte se apoya en buenas condiciones de pastos y precios de alimentación más bajos, tras un periodo golpeado por sequía y costes altos. En la Unión Europea y en Nueva Zelanda pesa el descenso de la cabaña y un crecimiento más limitado de la base productiva. En el lado opuesto, la Unión Europea encadenaría un segundo año de caída, con un recorte del 0,5 %. El documento señala la reducción de la cabaña y el impacto de enfermedades como factores que pesan sobre el sector, incluso cuando los márgenes han mejorado en parte de 2025. Nueva Zelanda también bajaría un 0,5 %, con menos crecimiento de pastos y un rebaño en descenso, aunque precios de leche relativamente altos ayudarían a evitar un ajuste mayor. Una gran parte del incremento de la producción se destinaría a la elaboración de queso, Las exportaciones conjuntas de los principales exportadores crecerían un 1 % en 2026 y alcanzarían en torno a 2,8 millones de toneladas. Estados Unidos subiría a 621 mil toneladas y Nueva Zelanda a 425 mil, mientras la Unión Europea recortaría ligeramente hasta 1,37 millones. El empuje estadounidense se apoya en dos palancas. Más leche disponible y más capacidad industrial, con inversiones en nuevas plantas que, según el informe, empujan producción y presionan a la baja los precios, lo que mejora la competitividad exterior. Sus exportaciones de queso se estiman por encima de 620 mil toneladas en 2026, con especial tracción en Asia y en mercados del hemisferio occidental. En Europa, el cuadro es más exigente, ya que, aunque la producción de queso crecería ligeramente, el informe anticipa que una parte mayor se quedará en el mercado interior por la fuerza de la demanda doméstica y por unos precios relativamente altos. Como referencia, a noviembre de 2025 las cotizaciones del cheddar europeo estaban por encima de Oceanía y muy por encima de Estados Unidos, un diferencial que dificulta competir fuera. A esta ecuación se suma un riesgo comercial. China amplió en agosto de 2025 su investigación antisubvenciones sobre productos lácteos europeos, un factor que podría perjudicar los envíos de la UE al gigante asiático durante 2026. Si el queso aguanta el tipo, la mantequilla pierde impulso exportador. El informe prevé que las exportaciones totales de los grandes exportadores caigan un 7 % en 2026. La mayor corrección vendría de la Unión Europea, que bajaría hasta 225 mil toneladas, un 15 % menos, por menor disponibilidad de leche y porque las industrias priorizan productos de mayor margen. Nueva Zelanda, en cambio, se mantendría estable en torno a 515 mil toneladas exportadas. El documento subraya que el crecimiento se limita por la falta de expansión de la producción de leche, pero también que el país ha aprovechado su competitividad de precios para ganar terreno en 2025 ## Mercado europeo Los datos proporcionados por lo propios EEMM son más optimistas que los del USDA y, según la Comisión Europea, la UE cerraría 2025 con un avance moderado en las entregas de leche. Aunque Francia, Italia y Países Bajos solo disponen de datos hasta noviembre, el total agregado del cuadro asciende a 142.566 miles de toneladas, un +1,3 % frente a 2024 si comparamos con los mismos meses del año anterior. El liderazgo sigue en manos de Alemania, que alcanza 32.493 miles de toneladas (+0,9 %), confirmando una trayectoria de estabilidad a lo largo del periodo 2021–2025. Tras ella, el crecimiento vuelve a apoyarse en el empuje del este y del norte: Polonia sube a 13.791 (+3 %) y Irlanda protagoniza el salto más intenso entre los grandes productores, con 9.350 (+7,7 %). Austria también acelera hasta 3.503 (+3,7 %) y Suecia mejora a 2.651 (+3,3 %). Con cifras provisionales hasta noviembre, Francia aparece en 22.082 miles de toneladas (+1,5 %) y Países Bajos en 12.710 (+1,5 %), mientras Italia se mantiene prácticamente plana, en 11.743 (-0,5 %). Son movimientos suaves, pero relevantes por el peso de estos países en el conjunto: su cierre definitivo de diciembre puede inclinar al alza o a la baja el resultado final de 2025. En el norte, Dinamarca apenas varía (5.733; +0,7 %) y Finlandia retrocede ligeramente (2.157; -0,4 %). El contraste más fuerte llega por el lado negativo en algunos mercados pequeños y medianos. Bulgaria (-8 %) y Bélgica (-7,9 %) registran los recortes más acusados. En cambio, destacan al alza Hungría (1.848; +6,2 %). Por último, en el bloque ibérico, Portugal avanza hasta 1.890 mil toneladas (+1,8 %) y España se mantiene prácticamente sin cambios: 7.402 mil toneladas (-0,6 %). No obstante, en nuestro país se observa una tendencia creciente desde julio, impulsada por el aumento del censo en un 2 % según SITRAN, el primero desde 2021. Este cambio podría estar contribuyendo a mejorar las perspectivas de producción, hasta ahora basadas principalmente en los incrementos de rendimiento por vaca. España mantiene un peso medio dentro del conjunto lácteo europeo, pero con un perfil muy diferenciado por productos, con un peso de en torno al 5 % de la leche cruda producida en la UE. Sin embargo, su relevancia aumenta claramente en los productos de consumo directo, como la leche de consumo europea y los fermentados, mientras que su presencia es reducida en los transformados más industriales, como mantequilla, queso y, especialmente, leche desnatada en polvo. Si se compara enero–noviembre de 2025 con el mismo periodo de 2024, el balance de elaboración en la UE muestra un crecimiento moderado pero desigual. La leche cruda disponible es mayor que un año antes, lo que ha permitido sostener niveles de transformación elevados. En ese contexto, la mantequilla registra un avance claro en el acumulado del año, con una producción superior a la de 2024, aunque ya sin el impulso de los primeros meses. La leche desnatada en polvo es el producto que más crece en términos interanuales en el periodo enero–noviembre, reflejando una mayor utilización de la materia prima en este destino durante buena parte del año. El queso, en cambio, presenta una evolución mucho más estable, con un aumento ligero o prácticamente plano frente al año pasado. La reacción de la industria europea a las señales del mercado se aprecia precisamente en esa comparación acumulada. En mantequilla y desnatada en polvo, la elaboración de enero–noviembre de 2025 se sitúa claramente por encima de la de 2024, señal de que el sector aprovechó el entorno favorable de la primera mitad del año y solo empezó a ajustar volúmenes en los últimos meses. En queso, la respuesta ha sido más contenida, con una producción muy similar a la del año anterior, lo que apunta a una estrategia de estabilidad más que de expansión. Por el contrario, en el bloque de otros polvos distintos de la desnatada, el acumulado enero–noviembre queda por debajo del de 2024, lo que indica una reasignación de la leche hacia productos con mejor encaje en el mercado. En conjunto, la comparativa enero–noviembre dibuja un sector que, frente a 2024, ha transformado algo más de leche y ha reforzado la elaboración de mantequilla y leche desnatada en polvo, mientras mantiene prácticamente estable el queso y reduce otros polvos. La industria no ha revertido de golpe los volúmenes cuando el contexto cambió, sino que ha ido ajustando gradualmente, de modo que el balance acumulado del año todavía refleja el fuerte arranque de 2025. En Europa, 2025 ha sido un año de precios de entrega más altos que 2024 durante casi todo el periodo. En el acumulado enero a noviembre, la media UE sube de 47.85 a 52.86 €/100 kg. España también mejora, pero menos, de 47.63 a 49.53 €/100 kg. El giro llega al final del año. La UE se mantiene cerca de 53 €/100 kg entre enero y septiembre y después corrige hasta 48.09 €/100 kg en diciembre, casi un 10 % menos desde septiembre. Esto encaja con lo comentado antes, primero se enfrían las referencias internacionales y después la industria ajusta la transformación, y el precio al productor lo refleja con retraso. ¡No te pierdas nada! Artículos, cursos, informes, libros... Suscríbete a nuestro newsletter Suscribirse La corrección es desigual y golpea más al norte exportador. De septiembre a diciembre, Holanda baja alrededor del 22 %, Dinamarca cerca del 16 y Alemania en torno al 14. Francia cae poco e Italia algo más, mientras Polonia e Irlanda recortan de forma apreciable. En la media UE, noviembre y diciembre ya quedan por debajo de 2024. España destaca por su resistencia en el tramo final. Mientras la media UE cae con fuerza de septiembre a diciembre, España sube ligeramente y termina el año por encima del promedio europeo. Es coherente con la ligera caída de la producción que se ha visto en relación al resto de países y a su perfil productivo, con mucho peso de leche líquida y fermentados y menor dependencia de mantequilla y polvos, que suelen transmitir antes y con más intensidad los cambios del mercado exterior. ## Mercado nacional En el último año móvil disponible, de diciembre 2024 a noviembre 2025, el comercio lácteo español se ha movido hacia un aumento del un déficit comercial, que pasa de 970,4 a 1.400,5 millones de euros, unos 430 millones más. Las exportaciones apenas crecen en valor, mientras las importaciones pegan un salto y ensanchan el saldo negativo. En el total, España exporta 2.000,8 millones de euros frente a 1.973,8 millones del año móvil anterior, una subida de 27 % millones, un 1,4 %. En volumen, sin embargo, casi no hay cambios, apenas un 0,6 % más, medido en toneladas equivalentes. Esta combinación deja una idea sencilla. En conjunto, se vende prácticamente la misma cantidad, y el valor apenas mejora. El detalle por partidas explica por qué el balance exportador parece estable pero con turbulencias internas. El queso tira del carro y suma 50,2 millones, un 5,7 %. También avanzan yogur y fermentados con 12,1 millones y la mantequilla con 12,4 millones. El contrapeso llega por la nata, que pierde 32,8 millones, y por recortes más pequeños en leche y lactosuero. El volumen ayuda a entender el matiz clave del año. La leche exportada sube con fuerza, un 25,9 %, y el queso también crece, un 17,4 %, pero ese empuje en toneladas no se traduce en la misma proporción en euros, lo que apunta a un valor medio a la baja en esas líneas. En importaciones el movimiento es mucho más contundente. El total sube hasta 3.401,3 millones de euros desde 2.944,1 millones, un aumento de 457,1 millones, un 15,5 %. El volumen importado también crece con claridad, un 12,9 %. Aquí manda el queso, que añade 267,7 millones y explica más de la mitad del incremento total. Después llegan la leche con 62,5 millones y yogur y fermentados con 44,1 millones. La mantequilla suma 32 % millones y el lactosuero 22,5 millones. El volumen vuelve a aportar contexto valioso. En nata importada hay un salto llamativo, más del doble en toneladas equivalentes, pero el valor sube mucho menos, lo que sugiere un abaratamiento medio. En mantequilla ocurre lo contrario, entra algo menos volumen, un 3,2 %, pero se paga más, señal de encarecimiento medio vivido hasta el verano. En lactosuero, el volumen prácticamente se queda igual y aun así el valor sube con fuerza, otra pista de mayor precio medio. El patrón de las exportaciones de queso se entiende mejor mirando una muestra de mercados principales que en los 12 últimos meses movieron 604,8 M€ y 94,4 mil t. El patrón general es claro, Europa sostiene el negocio y concentra la mayor parte de las ventas, mientras los retrocesos se localizan en Estados Unidos y Alemania. La base del crecimiento está en los mercados cercanos. Francia lidera con 165,8 M€ y 25,1 mil t, con un avance del 9 % en valor y del 2 % en volumen, un perfil compatible con mejora del precio medio o del mix. Portugal aporta 153 % M€ y 29,2 mil t, con un 5 % más de valor y volumen plano, lo que vuelve a apuntar a revalorización más que a expansión en kilos. Italia refuerza el buen tono con 95,2 M€ y 21,1 mil t, tras crecer un 15 % en valor y un 6 % en volumen. El Reino Unido firma el movimiento más llamativo, 69,1 M€ y 8,3 mil t, con un aumento del 28 % en valor y del 69 % en volumen. Es el típico crecimiento a base de toneladas, donde el precio medio implícito tiende a bajar, bien por mayor peso de gamas más competitivas, bien por promociones o por la entrada en canales de gran distribución. Fuera del eje europeo, Estados Unidos corrige con fuerza, 93,5 M€ y 7,5 mil t, con caídas del 16 % en valor y del 18 % en volumen. En este mercado ha pesado el tipo de cambio, que encareció el producto en dólares con la apreciación del euro desde abril por [la guerra comercial](https://www.plataformatierra.es/comunidad/aguas-de-marzo/aranceles-y-la-cultura-del-miedo), y la incertidumbre comercial derivada, que enfrió pedidos y favoreció alternativas locales o de terceros países por las dudas sobre los costes en frontera. Alemania cierra el grupo con el peor balance, 28,3 M€ y 3,2 mil t, con descensos del 19 % en valor y del 27 % en volumen. El patrón encaja con una demanda más débil y un consumidor más prudente por las dudas de su economía, además, al caer más el volumen que el valor, se sugiere un recorte mayor en gamas de rotación o precio bajo, mientras resiste relativamente mejor el queso de mayor valor. Parte del deterioro del saldo comercial lácteo se explica por la recuperación del consumo interno, que no es general, sino muy concentrada. Los hogares han vuelto a tirar, sobre todo, de productos de mayor valor añadido, con los quesos a la cabeza, mientras la leche líquida continúa perdiendo peso y los derivados lácteos mejoran de forma más gradual. Esto se puede observar en la serie de consumo con base 2021 igual a 100 lo deja claro. En quesos, el índice ya supera el nivel de 2021 y alcanza 104,5 en octubre de 2025, señal de una demanda doméstica más fuerte. El resto de derivados lácteos (yogures, batidos, mantequilla o postres) repuntan y llegan a 96,7, todavía por debajo de 2021 pero en fase de recuperación. La leche líquida, en cambio, sigue en descenso y se sitúa en torno a 87,8, lo que sugiere un cambio de hábitos más estructural. Esa recuperación del consumo que ya se intuía también se puede estimar con el balance del sector expresado en equivalentes lácteos. El consumo aparente avanzó un 4 % en los 12 últimos meses hasta noviembre de 2025, frente al mismo periodo del año anterior, alimentado casi íntegramente por la pata de las importaciones. Mientras las entregas de leche cayeron un 1 %, las exportaciones se quedaron en cero y las importaciones volvieron a dispararse un 13 %. En la práctica, el repunte del consumo se está cubriendo cada vez más con producto de fuera, especialmente cuando la oferta doméstica no acompaña. Estas mismas tendencias se repiten también a escala europea, donde la Comisión Europea, también estima que el incremento del consumo en el conjunto de la UE se concentre en productos de más valor añadido como el queso, mantequilla y derivados lácteos como el yogur y leches fermentadas, mientras que el de leche líquida continuaría descendiendo. [License![Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. 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