# El sector porcino español al inicio de 2026: producción récord, presión global y el impacto de la PPA > El sector que más creció en Europa en 2025 es también el que más sufrió en su tramo final. Un análisis de las claves que marcarán el mercado en este año --- Consulta la previsión del tiempo en tu localización exactaSuscríbete a nuestra Newsletter semanal [Home](https://www.plataformatierra.es/)/[Mercados](https://www.plataformatierra.es/mercados)/Coyuntura 09 March 2026 32 min # El sector porcino español al inicio de 2026: producción récord, presión global y el impacto de la PPA El sector que más creció en Europa en 2025 es también el que más sufrió en su tramo final. Un análisis de las claves que marcarán el mercado en este año Economía Agroalimentaria Producción Animal ![Sector porcino español a inicios de 2026.](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/web_informe_porcino_marz26_9547b6c2c3.jpg) Guardar Compartir --- ## Resumen ejecutivo El mercado mundial del porcino arrancó 2026 bajo una presión competitiva sin precedentes recientes. China produjo un récord de 59,4 millones de toneladas en 2025 y su repliegue como importador es ya estructural, lo que ha obligado a los grandes exportadores a disputarse destinos alternativos a precios cada vez más bajos. Brasil fue el claro ganador, con ventas récord hacia el Sudeste Asiático. Canadá reforzó su apuesta por los mercados premium de Japón y Corea. La UE y Estados Unidos, en cambio, perdieron ingresos, penalizados por los aranceles chinos, el euro fuerte y una competencia más agresiva. Por primera vez desde 2020, todos los grandes orígenes convergen a la baja, señal de que la sobreoferta es global. En ese contexto, España cerró 2025 con una producción récord de 5,27 millones de toneladas, consolidándose como primer productor de la UE. El mercado interior absorbió una parte relevante del crecimiento gracias a unos precios al consumo estables —el porcino fue la proteína que menos se encareció—, aunque el salto del 15 % en el consumo aparente incluye una acumulación de stock considerable que seguirá pesando sobre las cotizaciones. La debilidad llegó por el lado exterior: el enfriamiento de China venía gestándose desde antes, pero el golpe decisivo fue la detección de PPA en jabalíes de Barcelona a finales de noviembre, que desencadenó cierres en mercados asiáticos clave. Diciembre concentró el peor tramo del ejercicio y, a marzo de 2026, una decena de países mantienen prohibiciones totales mientras la mayoría acepta la regionalización limitada a las zonas afectadas. La triple presión —sobreproducción, pérdida de China y cierre por PPA— hundió los precios de la canal. España pasó de cotizar por encima de la media europea a situarse claramente por debajo. El sector mantiene escala, eficiencia y capacidad industrial, pero necesita recuperar margen en un escenario donde China pesa menos, los mercados asiáticos son más inciertos y la reapertura de los destinos cerrados por la PPA marcará el ritmo de los próximos meses. ## Situación del mercado de porcino mundial al inicio de 2026 ### Análisis de exportaciones, aranceles y precios de UE, Brasil, EEUU y Canadá Los cuatro grandes exportadores de porcino colocaron conjuntamente 10 millones de toneladas en 2025, con trayectorias muy distintas. Brasil batió récord (+19 % en valor, +12 % en volumen). Canadá subió un 3,6 % en facturación manteniendo el volumen estable. La UE vendió más toneladas pero ingresó menos. Y EEUU, pese a ser el segundo mayor exportador en volumen, retrocedió un 2,9 % tanto en valor como en tonelaje, arrastrado por la caída de sus ventas a China y al Este de Asia. Las diferencias no son solo de tamaño, sino de estructura geográfica: cada bloque depende de mercados distintos, lo que explica por qué reaccionaron de forma tan diferente ante los cambios del año. La tabla dibuja cuatro modelos exportadores distintos. EEUU concentra casi la mitad de su volumen en América del Norte y otro 18 % en el Este de Asia. La UE es la más diversificada, pero también la más expuesta a China y a la Europa extra-UE, justo los mercados donde más competitividad perdió en 2025. Brasil volcó un tercio de sus envíos en el Sudeste Asiático, con Filipinas como motor, y Canadá presenta el perfil más orientado al valor, con casi un tercio de su volumen dirigido a Japón y Corea. No todos los destinos pagan igual. **Japón y Corea** remuneran el kilogramo muy por encima de China o el Sudeste Asiático, lo que explica que Canadá obtenga el precio medio más alto pese a ser el menor exportador de los cuatro: su acceso casi libre de aranceles a los mercados premium asiáticos —vía el Tratado Transpacífico y el TLC con Corea— le permite facturar más con menos volumen. La UE también logra buenos precios en Japón, Corea, Reino Unido y Suiza, aunque el peso de China lastra su media. EEUU queda penalizado porque América del Norte, que absorbe la mitad de su volumen, paga los precios más bajos de su mezcla. Brasil, el más competitivo en precio, compensa los bajos valores del Sudeste Asiático con márgenes superiores en América del Sur y Central. En volumen, Brasil ya supera a Canadá, aunque queda lejos de EEUU, segundo exportador mundial. Canadá, sin embargo, logró el mayor incremento de precio medio de los cuatro gracias a su apuesta por los destinos mejor remunerados. El factor determinante del año fue la **contracción de las importaciones chinas**. China produjo un récord de 59,4 Mt de cerdo en 2025, tras reconstruir su cabaña después de la Peste Porcina Africana (2018-2020). Al exceso de oferta doméstica se sumó una doble barrera arancelaria: antidumping a la UE y represalias a EEUU que llegaron al 172 % en abril antes de suspenderse en noviembre. Los cuatro grandes exportadores perdieron cuota en China —incluidos los que no enfrentan recargos—, lo que confirma que el cierre chino obedece ante todo a la sobreoferta doméstica, no solo a los aranceles. Lo que China dejó de comprar se redistribuyó de forma desigual. Filipinas desplazó a China como primer destino de Brasil. Canadá redirigió envíos hacia Japón y Corea. La UE creció en el Sudeste Asiático. EEUU compensó con América del Norte y América Central y Caribe, mientras sus ventas al Este de Asia y Oceanía también cayeron. En casi todos estos destinos los precios tendieron a la baja, reflejo de una competencia agresiva por colocar excedentes. El **tipo de cambio** amplificó las diferencias. El euro se apreció con fuerza frente al dólar —hasta un 13 % de cierre a cierre—, penalizando a los exportadores europeos que facturaron en el segundo semestre. El dólar canadiense se depreció ligeramente frente al USD, abaratando el producto canadiense, mientras Brasil, con un real históricamente débil, mantuvo la mayor ventaja cambiaria. El tercer factor que explica las dinámicas competitivas es el régimen arancelario en los principales mercados asiáticos. #### **Tabla 3. Arancel efectivo por origen y destino para la carne de cerdo congelada en 2026** Nivel de acceso: 🟢 más favorable · 🟡 intermedio · 🔴 más penalizado Origen China Corea del Sur Japón Filipinas **UE** 🔴 17–31 % ¹ 🟢 0 % ⁷ 🟡 2–4,3 % ⁵ 🟡 15/25 % ⁴ **Brasil** 🟢 12 % 🔴 22,5–25 % ⁶ 🔴 8–15 % ⁶ 🟡 15/25 % ⁴ **EEUU** 🟢 12 % ² 🟢 0 % ⁸ 🟡 2–4,3 % ⁵ 🟡 15/25 % ⁴ **Canadá** 🟢 12 % 🟡 2–3 % ⁹ 🟢 0,4 % ³ 🟡 15/25 % ⁴ _Fuente: Plataforma Tierra con información de_ [_World Trade Organization_](https://www.wto.org/)_. ¹ Arancel base 12 % (congelada) + antidumping 4,9-18,9 %, vigente 5 años desde dic-25. ² Las represalias chinas (pico 172 % en abril) se suspendieron en noviembre; actualmente solo 12 %. ⁴ Filipinas: volumen mínimo de acceso (MAV), 15 % dentro de cuota (~54.210 t en 2026), 25 % fuera; propuesta de subida a 40 %. ⁶ Brasil no tiene acuerdo con Corea ni con Japón: paga el arancel general pleno. Las exportaciones a estos mercados son fundamentalmente congeladas (HS 0203.29), cuyo arancel base en China es 12 % frente al 20 % de la fresca (HS 0203.19)._ **Precio de entrada de Japón** ¿Qué es? ¿A quién afecta? ![Gemini generated image vxmee2vxmee2vxme](https://static.plataformatierra.es/strapi-uploads/assets/Gemini_Generated_Image_vxmee2vxmee2vxme_1519b5ce9d.png) Japón fija un precio mínimo de referencia (524 ¥/kg). Si el precio de importación CIF es inferior, el importador paga la diferencia como arancel; si es superior, paga un 4,3 % _ad valorem_. Los acuerdos de la UE y EEUU rebajan ese umbral (carga 2-4,3 %); el Tratado Transpacífico lo elimina para Canadá (0,4 %). Brasil, sin acuerdo, paga el precio de entrada íntegro (equivalente al 8-15 %) según la descripción detallada del despiece.  #### **Tabla 4. Arancel efectivo por origen y destino para Despojos, curados y preparaciones (HS 0206, 0210, 1602)** Origen China Corea del Sur Japón Filipinas **UE** 🔴 17–31 % ¹ 🟢 0 % ⁷ 🟡 3–5 % ⁵ 🔴 40 % **Brasil** 🟡 12–25 % 🔴 18–25 % 🔴 10–15 % 🔴 40 % **EEUU** 🟡 12–25 % ² 🟢 0 % ⁸ 🟡 5–8 % ⁵ 🔴 40 % **Canadá** 🟡 12–25 % 🟢 0 % ⁹ 🟢 1,1–2,6 % ³ 🟡 15–40 % ⁴ _Fuente: Plataforma Tierra con información de_ [_World Trade Organization_](https://www.wto.org/)_. ¹ Arancel general (despojos congelados 12 %, curados 25 %, preparaciones 15 %) + antidumping 4,9-18,9 % sobre despojos (0206.30/41/49); puede extenderse a curados. ² Represalias suspendidas desde nov-25. ³ Ad valorem en 2026, con reducciones progresivas. ⁴ Despojos porcinos (HS 0206) se acogen al sistema MAV (15/25%); curados (0210) y preparaciones (1602) pagan un 40 % sin acuerdo preferente. En Japón, despojos y preparaciones no se someten al precio de entrada sino a aranceles ad valorem. Acuerdos referenciados (⁵ ⁷ ⁸ ⁹): mismos que en la tabla anterior._ En China, Brasil y Canadá pagan solo el 12 % sobre carne congelada, mientras la UE soporta hasta 19 puntos adicionales por antidumping y EEUU sufrió represalias del 172 % durante ocho meses. En Japón, el sistema de precio de exclusa penaliza al producto barato: Canadá es el único que se ha liberado de él gracias al Tratado Transpacífico (0,4 %), frente al 2-4 % de UE y EEUU y el 8-15 % de Brasil, que no tiene acuerdo. En Corea, la UE y EEUU entran a arancel cero por sus TLC y Canadá está en desgravación (0 % en 2028), mientras Brasil paga el 22-25 % general, lo que le cierra ese mercado premium. En Filipinas todos compiten en igualdad (15-25 % según cuota), y es ahí donde Brasil ha ganado más terreno: la competencia se dirime por precio, no por arancel. Los precios del cerdo vivo confirman todo lo anterior. Aunque 2025 arrancó al alza, ha terminado con caídas severas que se han agudizado en los primeros meses de 2026 salvo en EE. UU., donde la caída del censo de madres, la firmeza de la demanda interna y el buen ritmo de las exportaciones a México están provocando ciertas tensiones en el mercado. La evolución semanal revela un año de dos mitades. China marcó la tendencia de fondo: su cotización cayó casi sin pausa desde 219 €/100 kg en enero hasta 147 en diciembre (-33 %), reflejo de una producción récord de 59,4 Mt que saturó el mercado interior. A diferencia de 2024, cuando repuntó hasta 278 €/100 kg en agosto, en 2025 no hubo rebote estival: la sobreoferta anuló incluso el tirón habitual del Año Nuevo Lunar. El caso más llamativo es EEUU. El año arrancó a 170,9 €/100 kg en Iowa, nivel moderado tras el mínimo de 92 del invierno anterior. Una oferta ajustada —la camada de otoño de 2024 fue de las más reducidas en cinco años— y una demanda exportadora aún activa empujaron el precio hasta 218,8 €/100 kg el 19 de junio, máximo desde 2023. A partir de ahí, tres factores se realimentaron: las represalias chinas (172 % en abril, reducidas a 57 % en mayo pero aún disuasorias) cerraron de golpe el tercer mercado en volumen; México absorbió parte del excedente pero a precios de exportación de la carne muy inferiores (alrededor de 252 $/100 kg frente 360 $/100 kg en Asia Oriental); y la industria, incentivada por los altos precios de primavera, aceleró sacrificios desde julio. El resultado fue un desplome del 42 % en seis meses (218,8 → 127,4), con la caída más brusca entre mediados de octubre y finales de noviembre (188,9 → 129,1 en seis semanas). En enero-febrero de 2026, tras la eliminación de represalias chinas, la cotización ha recuperado hasta 159-162 €/100 kg, pero desde una base muy deteriorada. En Europa, España protagonizó el hundimiento más severo: subida moderada en primavera hasta 181,5 €/100 kg, seguida de una caída del 43 % hasta 104 en diciembre y 100 en enero-febrero de 2026, mínimo histórico. La causa es doble: sobreproducción interna (más de 58 M de cerdos sacrificados, récord) y pérdida del mercado chino por antidumping, que absorbía el 20-25 % de las exportaciones españolas. Alemania cayó menos (-17 %, hasta 160 y luego 145 en 2026), con una cabaña ya reducida por la normativa medioambiental. Brasil fue el origen más estable (-0,4 % en media), amortiguando la presión doméstica redirigiendo volumen al exterior. Por primera vez desde la Peste Porcina Africana, los cinco orígenes convergen a la baja en el tramo final de 2025. Esa convergencia apunta a un exceso de oferta global que intensificará la competencia exportadora en 2026. China ya no tira del carro y su mercado se cierra de forma estructural. Brasil se consolida como gran ganador, con precios imbatibles y un giro del excedente hacia Filipinas. Canadá juega la partida del valor, apoyado en un acceso arancelario a Japón y Corea que nadie iguala. La UE vende más pero cobra menos, con el euro fuerte y el antidumping chino como lastres. EEUU aguantó gracias a México y América Central, pero la caída del 42 % en la cotización de canal demuestra que redirigir volumen hacia mercados de proximidad no protege los márgenes. Y el Sudeste Asiático, motor de crecimiento para Brasil y la UE, verá intensificarse la batalla: la posible subida arancelaria en Filipinas (de 25 % a 40 %) anticipa que el acceso no está garantizado. ## El sector porcino español en 2025 **Producción récord, consumo al alza y un final de año marcado por la PPA** El sector porcino español cerró 2025 con una producción de 5,27 millones de toneladas de carne, la cifra más alta de su historia y un 6,4 % más que el año anterior. El dato cobra especial relevancia si se observa la trayectoria reciente: tras el máximo de 2021 (5,18 millones de toneladas), la producción encadenó dos años consecutivos de caídas —un 2,2 % en 2022 y un 3,9 % en 2023— arrastrada por los altos costes de los insumos, especialmente los cereales y la energía. En 2024 se inició la recuperación (+1,7 %), pero fue un crecimiento todavía tímido. Es en 2025 cuando el sector da un salto cualitativo: no solo supera el máximo anterior, sino que lo hace con un margen holgado, impulsado por unos márgenes más favorables en el primer semestre y por una demanda interna que, como veremos, ha tirado con fuerza. Este crecimiento consolida a España como el primer productor de carne de cerdo de la Unión Europea, con una cuota del 24,2 % sobre el total comunitario, y el tercero del mundo tras China y Estados Unidos. La cuota española ha ido ganando terreno de forma sostenida: del 17,5 % en el año 2000 al 22,1 % en 2021 y al 24,2 % actual. La aceleración de los últimos años se explica en buena medida por el retroceso de otros grandes productores. Mientras España crecía, la UE-27 en su conjunto seguía una tendencia opuesta. La producción comunitaria alcanzó su techo en 2021 con 23,4 millones de toneladas, pero desde entonces ha ido cediendo: 22,1 millones en 2022, 20,6 en 2023, 21,1 en 2024 y 21,8 en 2025. El repunte del último año (+3,3 %) indica que el ciclo europeo también empieza a girar, aunque el nivel de producción sigue un 6,9 % por debajo del máximo. Alemania, que durante años fue el líder europeo indiscutible, ha visto cómo su cabaña porcina se reduce de forma sostenida: la Peste Porcina Africana (PPA) en su fauna silvestre desde 2020, una regulación medioambiental cada vez más exigente y los altos costes de producción han empujado a muchos ganaderos al cierre. En 2025, Alemania produjo 4,33 millones de toneladas, casi un millón menos que España. Dinamarca, históricamente una potencia exportadora, también ha perdido peso relativo. Esa mayor producción tiene que encontrar salida, y en 2025 la ha encontrado sobre todo en el mercado interior. El siguiente apartado analiza qué ha ocurrido con el consumo. ### El mercado interior absorbe más producto que nunca El consumo aparente de carne de porcino en España —que resulta de sumar la producción y las importaciones, y restar las exportaciones— se disparó en 2025 hasta las 2.623 miles de toneladas equivalentes, un 15,2 % más que en 2024 y un 23,2 % más que en 2021. El salto es extraordinario si se tiene en cuenta que entre 2021 y 2023 el consumo aparente se mantuvo prácticamente estancado, oscilando entre las 2.126 y las 2.133 miles de toneladas. En 2024 ya se produjo un primer empujón relevante (+7,1 %, hasta 2.278 miles de toneladas), pero la aceleración de 2025 no tiene precedentes en la serie reciente. ¿Cómo se explica? Por un lado, la producción creció 320.000 toneladas más que en 2024, pero las exportaciones apenas aumentaron 22.000 toneladas en volumen equivalente: la mayor parte de la producción adicional se quedó en el mercado doméstico. Por otro, las importaciones aumentaron un 25,3 %, hasta las 241 miles de toneladas, probablemente impulsadas por la demanda de productos específicos que complementan la oferta nacional. Conviene, no obstante, matizar esta cifra. El consumo aparente es una aproximación que incluye no solo lo que realmente se consume, sino también las variaciones de stock —el producto que entra en las cámaras frigoríficas de la industria y la distribución y que aún no ha llegado al consumidor final—. En un año en el que la producción se ha disparado y las exportaciones se han frenado en el tramo final, es razonable pensar que una parte significativa del incremento del consumo aparente refleja acumulación de existencias, no necesariamente un aumento proporcional de la demanda real. Los datos de precios mayoristas, como veremos más adelante, respaldan esta lectura: si el mercado hubiera absorbido sin dificultad 346.000 toneladas adicionales, las cotizaciones de la canal no se habrían desplomado un 39 % entre junio y diciembre. ¿Cuánto del incremento es demanda real y cuánto es stock? No existen datos públicos de existencias frigoríficas con la granularidad necesaria para responder con precisión, pero los indicadores disponibles permiten acotar el rango. Los datos del panel de consumo en los hogares, expresados como índice referenciado a diciembre de 2021, muestran una recuperación genuina, aunque mucho más moderada que el +15 % del consumo aparente. La compra de carne fresca de porcino ha pasado de un nivel de 100 en 2021, una vez superado el pico de la pandemia, a un mínimo de 89,2 en diciembre de 2022 (un 10,8 % por debajo de la referencia, cuando la inflación golpeaba con más fuerza) a un índice de 102,3 en octubre de 2025, es decir, un 2,3 % por encima de la referencia. Es la primera vez desde 2021 que el volumen de carne fresca alcanza estos niveles. Comparando octubre de 2025 con el mismo mes de 2024, la compra creció un 3,5 % en volumen y un 3,3 % en valor. En valor, el índice ha alcanzado 123,8, un 23,8 % por encima de la referencia de 2021, lo que refleja tanto la inflación acumulada como una mayor disposición del consumidor a pagar más por el porcino fresco. En los elaborados —embutidos, fiambres, jamón cocido y productos similares— la trayectoria es diferente pero igualmente reveladora. El volumen de compra se desplomó tras los máximos de 2020 (cuando el confinamiento disparó el consumo doméstico) y tocó suelo a finales de 2023 con un índice de 89,1. Desde entonces ha ido recuperándose poco a poco: 90,1 en diciembre de 2024 y 92,6 en octubre de 2025, aunque sigue un 7,4 % por debajo de la referencia. El valor, en cambio, no ha dejado de crecer y se sitúa en 115,9, lo que indica que el consumidor ha comprado productos de mayor precio unitario como consecuencia de la inflación. Aunque como sucede en otros productos, puede que la buena situación económica haya posibilitado que las compras se orienten a productos demayor calidad o con marcas más reconocidas, aunque reduciendo la cantidad adquirida en función de cambios sociales en la sociedad. ¿Y qué ha hecho posible esta recuperación del consumo? La respuesta está en los precios. La evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC) muestra que el porcino ha atravesado dos fases muy distintas. Entre 2022 y 2023, los precios al consumo se dispararon: el IPC del porcino acumuló un 13,8 % de subida en 2022 y otro 12,3 % en 2023, un encarecimiento que coincidió con la caída del consumo en volumen. En 2024, sin embargo, la inflación del porcino se frenó en seco: apenas un 2,3 % interanual en diciembre. Y en 2025 prácticamente se detuvo: un 0,6 % interanual en diciembre, con meses incluso de variaciones negativas. Esa estabilización de precios es la que ha permitido al consumidor volver a llenar la cesta de carne de cerdo. La comparación con otras proteínas es elocuente. Tomando como referencia diciembre de 2021, el IPC del porcino acumula en diciembre de 2025 un incremento del 31,6 % y solo parece retroceder tímidamente a partir de diciembre de 2025. Es mucho, pero resulta ser el menor de todas las proteínas animales: el vacuno ha subido un 48,2 %, la carne de ave un 22,2 % y el pescado fresco y congelado un 25,9 %. En 2025, mientras el vacuno se encarecía un 17,2 % interanual —la mayor subida de todo el grupo—, el porcino prácticamente no se movía. La combinación de elevada capacidad productiva nacional y competitividad de costes ha convertido a la carne de cerdo en la proteína más asequible del lineal, y eso explica en buena medida que el consumo aparente haya alcanzado máximos históricos en un contexto de inflación generalizada. Ahora bien, la estabilidad de los precios al consumo contrasta con lo ocurrido en el eslabón anterior de la cadena: los precios mayoristas de la canal, donde la segunda mitad de 2025 ha traído un vuelco sin precedentes. ### Los precios de la canal: del liderazgo europeo al desplome La evolución de los precios de la canal de porcino en la UE durante 2025 resume como ningún otro indicador las fuerzas que han actuado sobre el sector a lo largo del año. En el primer semestre, la fortaleza de la demanda interna —tanto del consumo doméstico como de unas exportaciones que aún mantenían buen ritmo— sostuvo las cotizaciones españolas por encima de la media europea. En junio, la canal española alcanzó los 229 €/100 kg frente a los 217 €/100 kg de media de la UE, un diferencial positivo de 12 euros. Esos precios elevados, a su vez, incentivaron el crecimiento de la producción, que se aceleró durante la primera mitad del año. Alemania y Francia se movían en niveles similares o ligeramente inferiores, mientras que Dinamarca y Países Bajos —con modelos más orientados a la exportación de volumen— cotizaban sensiblemente por debajo. A partir del verano, sin embargo, varios factores confluyeron para invertir la tendencia. El enfriamiento estacional de la demanda coincidió con una producción que seguía creciendo al calor de los buenos precios del primer semestre, generando un exceso de oferta. Al mismo tiempo, el mercado exterior empezó a dar señales de debilidad: las exportaciones a China —que ya venía reduciendo compras por la reconstrucción de su propia cabaña y los aranceles provisionales— cayeron un 33,7 % en octubre y un 29,5 % en noviembre. La industria, con más producto disponible y menos salida exterior, buscó reajustar márgenes colocando volumen a precios más bajos, lo que aceleró la corrección. La caída fue común a todos los países europeos, pero en España resultó mucho más pronunciada a partir de noviembre. Si en junio la canal española se pagaba un 5,6 % por encima de la media de la UE, en diciembre se situó un 11,5 % por debajo: 139,8 €/100 kg frente a los 158,1 €/100 kg de promedio comunitario. Es un vuelco de más de 17 puntos en apenas seis meses. El golpe definitivo llegó con la PPA. La notificación del brote a finales de noviembre cerró de golpe mercados asiáticos que venían absorbiendo una parte significativa de la producción, y el excedente resultante —sumado al que ya se acumulaba desde el verano— hundió las cotizaciones interiores. En enero y febrero de 2026, la tendencia no ha mejorado: la canal española se ha movido entre los 131 y los 133 €/100 kg, mientras la media de la UE se ha situado en torno a los 148 €/100 kg, ensanchando la brecha hasta los 15 euros por cada 100 kilos. Es un diferencial negativo sin precedentes recientes, que contrasta con la prima positiva de la que España disfrutaba apenas medio año antes. Esta situación tiene implicaciones directas para la rentabilidad de los ganaderos y la industria. Un precio de la canal por debajo de 135 €/100 kg pone en tensión los márgenes operativos de muchas explotaciones, especialmente las de menor escala, y puede acelerar los procesos de ajuste estructural en un sector que ya atraviesa una fase de concentración. La caída de los precios mayoristas, además, es la clave para entender lo que ha ocurrido en el comercio exterior durante los últimos meses del año. ### Las exportaciones: un año de dos mitades muy distintas En 2025, España exportó productos porcinos por un valor de 7.665 millones de euros, lo que supone una caída del 4,2 % respecto a los 8.005 millones de 2024. Sin embargo, en volumen la historia es distinta: las ventas exteriores sumaron 2.891 miles de toneladas en peso equivalente canal, un 0,8 % más que el año anterior. Dicho de otro modo, se vendió algo más de carne, pero a precios sensiblemente más bajos, en línea con el hundimiento de las cotizaciones de la canal descrito en el apartado anterior. La caída del precio medio de exportación se ha concentrado sobre todo en la carne fresca, cuyo valor se contrajo un 8,5 % pese a mantener un volumen prácticamente idéntico al de 2024. La carne congelada también retrocedió en valor (−2,7 %), aunque creció un 1,0 % en volumen. Por su parte, los productos curados y salados —un nicho de alto valor añadido— fueron la excepción positiva: aumentaron un 5,2 % en valor y un 1,3 % en volumen, impulsados por la buena acogida del jamón y los embutidos españoles en mercados internacionales. Por destinos, la Unión Europea sigue siendo, con diferencia, el principal cliente: absorbió 3.405 millones de euros en exportaciones, el 60 % del total. A continuación se sitúa el Este de Asia (1.061 M€, con Japón y Corea del Sur como motores principales) y China (527 M€). El mercado chino merece atención especial: tras años de ser el principal motor del crecimiento exportador, su peso se ha reducido significativamente. Los aranceles antidumping definitivos que Pekín impuso al porcino europeo en diciembre de 2025 —de entre el 4,9 % y el 19,8 %, en el contexto de las tensiones comerciales derivadas de los aranceles de la UE al vehículo eléctrico chino— añaden incertidumbre, aunque las empresas españolas se han situado en los tramos más favorables. El Sudeste Asiático (308 M€) se consolidó como alternativa durante la mayor parte del año, con un crecimiento sostenido hasta que el brote de PPA frenó en seco los envíos en diciembre. ### Diciembre: el cierre de año más difícil Si el dato anual muestra un sector que aguanta razonablemente, el zoom sobre el último tramo del año revela una realidad más preocupante. En diciembre de 2025, las exportaciones totales cayeron un 17,3 % en valor respecto al mismo mes de 2024, hasta los 576 millones de euros. Lo significativo es que ese deterioro no llegó de golpe: ya en octubre las ventas se habían contraído un 9,8 % interanual, y en noviembre un 11,3 %, lo que apunta a una tendencia de debilitamiento progresivo que se aceleró con fuerza al cierre del ejercicio. El desplome de diciembre fue especialmente severo en los mercados asiáticos. El Sudeste Asiático se contrajo un 68,7 % en valor frente al mismo mes de 2024, pasando de 43 a apenas 13,5 millones de euros. El Este de Asia (Japón y Corea del Sur) retrocedió un 43,2 %, y China un 21,5 %. En el caso del Sudeste Asiático, la caída fue abrupta tras un noviembre que incluso había crecido un 19,3 %, lo que sugiere que el cierre de mercados tras la notificación del brote de PPA (27 de noviembre) tuvo un impacto inmediato y devastador en los envíos a esa región. Conviene, no obstante, poner estos datos en contexto. El debilitamiento de las exportaciones a China ya era visible desde antes del brote: en octubre, las ventas al gigante asiático habían caído un 33,7 % y en noviembre un 29,5 %. Esto indica que la menor demanda china tiene raíces más profundas —la reconstrucción de su propia cabaña porcina y la presión arancelaria— y que la PPA agravó una tendencia que ya estaba en marcha. El comportamiento fue más heterogéneo en otros destinos. Las ventas a la UE cayeron un 4,7 % en valor en diciembre, pero crecieron un 16,1 % en volumen, lo que indica un fuerte abaratamiento del producto exportado al mercado comunitario. Europa del Este mostró un patrón similar: el valor bajó un 23,9 % pero el volumen apenas varió (+1,3 %). En ambos casos, la explicación es la presión bajista de los precios de la canal: se vendió más carne pero a precios mucho más bajos, algo coherente con el excedente descrito en el apartado de precios. La dinámica del comercio exterior en el cierre de 2025 está, como se ha visto, estrechamente ligada al brote de PPA y a sus consecuencias sanitarias y comerciales. A continuación se analiza la situación de la enfermedad y el mapa de restricciones que ha dejado. ### La Peste Porcina Africana: situación epidemiológica y restricciones comerciales El 27 de noviembre de 2025, España notificó su primer caso de Peste Porcina Africana (PPA) en un jabalí silvestre en la provincia de Barcelona, el primero desde que la enfermedad se erradicó del país en 1994. Desde entonces y hasta finales de febrero de 2026, se han confirmado unos 195 jabalíes positivos distribuidos en 34 focos, todos ellos concentrados en comarcas del entorno metropolitano de Barcelona: Vallès Occidental, Vallès Oriental, Baix Llobregat, Barcelonès, Maresme, Alt Penedès, Anoia y Bages. No se ha detectado ningún caso en explotaciones porcinas comerciales, lo que ha llevado al Ministerio de Agricultura a afirmar, a finales de febrero de 2026, que el brote se considera contenido en lo que respecta al sector ganadero, si bien la circulación del virus en fauna silvestre no ha cesado por completo. El origen del brote sigue en investigación. El informe oficial del Ministerio descarta una fuga desde el centro de investigación IRTA-CReSA y apunta con más fuerza a la hipótesis de una introducción a través de productos o alimentos contaminados, una vía documentada en otros brotes europeos. ### El mapa de las restricciones comerciales La reacción internacional fue inmediata. En las semanas siguientes al primer caso, decenas de países impusieron restricciones de diverso alcance a las importaciones de productos porcinos españoles. A fecha de marzo de 2026, según la Rev. 35 de la tabla de situación del Ministerio de Agricultura, el panorama se puede agrupar en cuatro bloques. El más restrictivo lo componen 10 países que no aceptan la regionalización y han impuesto prohibiciones amplias: Japón (que solo permite mercancía envasada antes del 29 de octubre), México (con una suspensión que alcanza a cualquier producto que contenga materia prima porcina), Filipinas, Taiwán, Indonesia, Tailandia, Guatemala, Honduras, Jamaica y Paraguay. La reapertura de Japón y México es una de las prioridades del Gobierno, dado el alto valor añadido de esos destinos. Un segundo grupo de 11 países ha adoptado suspensiones parciales que permiten la entrada de productos tratados térmicamente, curados de larga maduración o derivados considerados seguros. Brasil, Argentina, Colombia, Perú, Sudáfrica, Malasia y Ecuador son los más relevantes de este bloque. El grupo más numeroso —más de 50 países y territorios— acepta la regionalización de la UE, que circunscribe las restricciones a las zonas delimitadas dentro de la provincia de Barcelona y permite la importación desde el resto de España. Además de toda la UE-27 y el EEE, destacan China (que limita la prohibición a Barcelona para carne, aunque suspende hemoderivados y petfood en toda España), Corea del Sur, Canadá, Estados Unidos, el Reino Unido, Chile y Serbia, entre otros. Existe un último grupo de 13 países (entre ellos Rusia, Bielorrusia, Venezuela o Vietnam) que figuran en la tabla del Ministerio con certificados sanitarios preexistentes, pero que no han adoptado medidas nuevas vinculadas al brote. En la mayoría de los casos se trata de mercados con un comercio bilateral de porcino muy reducido o que ya mantenían restricciones previas por otros motivos.  En conjunto, España ha logrado que 124 países mantengan abiertas, total o parcialmente, sus fronteras al porcino español. El detalle país por país se recoge en la tabla anexa de restricciones. El reto ahora pasa por acelerar la negociación con los mercados que siguen cerrados —especialmente Japón y México— y por demostrar que el brote se mantiene circunscrito a la fauna silvestre. ### Los aranceles chinos: un frente que se suma a la PPA Independientemente de la PPA, el mercado chino ya venía enfriándose por otra razón: los aranceles antidumping. Tras meses de investigación, Pekín fijó en diciembre de 2025 gravámenes definitivos de entre el 4,9 % y el 19,8 % durante cinco años al porcino europeo, en el contexto de las represalias por los aranceles de la UE a los vehículos eléctricos chinos. Las empresas españolas —en su mayoría clasificadas como cooperantes— se han situado en el tramo del 9,8 %, la mitad del gravamen provisional vigente hasta entonces, lo que ha sido valorado como un resultado razonable por la Interprofesional del Porcino (Interporc). Aun así, el impacto es real. Los aranceles encarecen el producto español en un mercado donde China ha reconstruido buena parte de la cabaña que perdió durante su propia epidemia de PPA (2018-2020) y ha reducido su dependencia de las importaciones. Las exportaciones españolas a China en 2025 cayeron un 11,9% en valor respecto a 2024, y la tendencia sugiere que el ajuste continuará. ### Perspectivas: fortaleza productiva con cautela comercial España afronta 2026 desde una posición de fortaleza productiva innegable: primer productor europeo, con una cadena de valor integrada y competitiva, y con un mercado interior que ha demostrado una capacidad de absorción sin precedentes. La recuperación del consumo en los hogares, apoyada en unos precios al consumo que apenas se han movido en 2025, ofrece una base sólida. No obstante, los retos no son menores. La evolución del brote de PPA y la velocidad de reapertura de mercados como Japón y México marcarán la pauta exportadora durante los próximos meses; la presión de los aranceles chinos obligará a seguir diversificando destinos; y la caída de los precios de la canal —que en los primeros meses de 2026 ha llevado las cotizaciones españolas un 10 % por debajo de la media de la UE— pone a prueba la rentabilidad de un sector que ha crecido mucho en volumen pero que necesita defender sus márgenes. En el mercado interior, el consumidor parece dispuesto a seguir comprando porcino —es la proteína más asequible del lineal— y la tendencia hacia productos de mayor valor añadido ofrece oportunidades para el segmento de elaborados. El reto será convertir esa preferencia en valor sostenible, tanto para el ganadero como para la industria transformadora, en un contexto donde la presión exterior sobre los precios es la mayor en años. [License![Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. Se permite la reproducción total o parcial del contenido siempre que se cite la fuente original.](https://i.creativecommons.org/l/by/4.0/88x31.png)](https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/) Esta obra está bajo una [Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. Se permite la reproducción total o parcial del contenido siempre que se cite la fuente original.](https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/) --- Guardar Compartir --- --- Source: https://www.plataformatierra.es/mercados/informe-sector-porcino-espanol-2026-produccion-record-impacto-ppa