5 min

Prioridades en la innovación forestal

La madera es la primera materia prima global renovable y por tanto y desde tiempo inmemorial el sustento de una proto-bioeconomía, en buena parte, en pleno tránsito y pilar central de la transición hacia una bioeconomía moderna.
bosque verde y soleadolleno de árboles


El mundo forestal ha pasado por un período de decadencia en las pasadas décadas como consecuencia de no haberse abordado sus rémoras estructurales principales entre las que destacan el minifundismo, el alto grado de intervencionismo administrativo, los marginales retornos para inversiones, la falta de coherencia en el reconocimiento de los servicios ambientales o unas prioridades cambiantes, entre otras. En el contexto mediterráneo, este hecho se ve exacerbado por el riesgo de incendios y su menor productividad cuantitativa y cualitativa.

No obstante, se observan claras señales de cambio alrededor del moderno concepto de bioeconomía de un potencial catalítico considerable. A ello se une además la maduración del enfoque estratégico de los incendios forestales, de los servicios ambientales incluyendo su retribución, o de las estructuras hidrológicamente óptimas en climas semiáridos y que coinciden en su diagnóstico y conclusiones: la necesidad de reforzar la gestión forestal adaptativa que busque el equilibrio entre resiliencia, servicios ambientales y provisión de biomateriales.

Zona forestal, con un camino rodeado de bosque, al fondo un acantilado, cielo azul con nubes
En España la zonas forestales se solapan con las áreas rurales amenazadas por la despoblación

En el caso de España, su extrema polarización territorial incorpora otra dimensión como es la despoblación interior. A la insuficiente reposición demográfica general se une en las zonas de interior y, especialmente de montaña, un preocupante envejecimiento y masculinización que amenaza la continuidad demográfica en un grado incomparable a escala europea.

Si se solapan las zonas forestales con las más amenazadas por despoblación se encuentra un altísimo grado de solapamiento, lo que obliga a abordar ambos retos de forma coordinada. Debe recordarse que los terrenos forestales suponen el 55 % de nuestro territorio y son absolutamente predominantes en las zonas de montaña.

Abordar los retos mencionados requiere de una actuación en numerosos frentes desde la integración de políticas capaz de superar enfoques sectoriales marcados por una alta inercia hasta financiación, reformas legales y de gestión pública como de innovación y comunicación.

La sinergia con la agricultura y el mar

El hecho de que el sector forestal se encuentre más adelantado en la bioeconomía no debe llevar a infraestimar el considerable potencial que alberga la agricultura a día de hoy, a lo que se suma la aportación a un plazo mayor del mar a través de avances biotecnológicos. Muchos subproductos agrícolas hasta ahora considerados como residuos pueden convertirse en materias primas claves además de la posibilidad de cultivos específicamente destinados a producir biomateriales.

En todo caso, deben buscarse las sinergias entre los 3 sectores y sus cadenas de valor y residuos generados que ya es obvia en el caso de la bioenergía. Existe adicionalmente otra dimensión de naturaleza política. Solo sobre la base forestal ni disponemos de suficiente recurso ni será posible conseguir un marco propicio para la bioeconomía a escala de los grandes bloques económicos globales (UE, USA, China, etc.).

La importancia estratégica de los bosques y la bioeconomía

Si bien ambos ámbitos son claramente diferenciados, no pudiéndose circunscribir los bosques solo a su potencial en términos de bioeconomía, ni esta se circunscribe meramente al sector forestal, es indudable que tienen una intensa interdependencia.

La madera es la primera materia prima global renovable y por tanto y desde tiempo inmemorial el sustento de una proto-bioeconomía, en buena parte, en pleno tránsito y pilar central de la transición hacia una bioeconomía moderna.

A los usos tradicionales se les han unido en los 3 pilares (energético, construcción, biorefinerías), importantes innovaciones, tanto de productos como de maquinaria y procesos. Esto está generando una revolución en la construcción como el Cross-Laminated-Timber (CLT), que está permitiendo construir en altura solo con madera o la substitución de petróleo para plásticos, textiles o productos químicos, basados en madera u otras fibras vegetales.

Estructura de Cross-Laminated-Timber
Las nuevas tecnologías como el Cross-Laminated-Timber están permitiendo construir en altura solo con madera

Obviamente, la diversificación y crecimiento de la demanda de madera y de otros productos forestales como el bambú, resina o corcho, abre muchas oportunidades para una mayor demanda y su diversificación y mejores precios que a su vez permitan invertir en la mejora y ampliación del recurso.

Necesidades de innovación forestal

En la Tabla 1 siguiente se recogen las diferentes necesidades de innovación identificadas, agrupadas en 5 ámbitos:

  1. El conocimiento más frecuente y ajustado del propio recurso forestal.
  2. Avanzar hacia una mayor resiliencia del recurso.
  3. Diversificación del uso de los productos forestales en el marco de la bioeconomía.
  4. Impulso de los servicios ambientales.
  5. Adecuación de la gestión forestal a parámetros modernos.

El reto: movilizar el enorme potencial latente

Los bosques albergan un enorme potencial para la construcción de una sociedad sostenible y con altos parámetros de calidad de vida. No obstante, ese potencial no se movilizará, al contrario, tiene el riesgo de dilapidarse si no se produce un impulso de innovación en todos los ámbitos superando inercias del pasado.

El resto se encuentra por tanto en la capacidad de activar dicho potencial (unlock), así como de integrar un recurso con numerosas afectaciones vinculadas con sectores que no están acostumbrados a interactuar. Una muestra de ello es el hecho que el sector forestal es central en un tercio de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, importante en otro tercio y presente en el resto.

Los actores claves para ello son una investigación altamente integrada con los actores del sector forestal, el sector público, las industrias forestales actuales, pero también nuevas o aquellas tradicionalmente vinculadas a utilizar petróleo u otros materiales de origen no renovables. Los recursos públicos destinados a la innovación en el sector deben servir de catalizadores para favorecer la integración de actores poco acostumbrados a trabajar conjuntamente.


28 abril 2021
Te puede interesar