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Estado actual y control de enfermedades de la madera de la vid

Mejora de Cultivos y Herramientas
Producción Vegetal
Cada una está asociada a una gran variabilidad de especies y hay numerosas interacciones entre ellas. Es necesario diseñar estrategias de producción integrada para el control de manera conjunta, que combinen productos fitosanitarios con agentes de control biológico y prácticas culturales, priorizando los métodos no químicos


Las enfermedades de la madera de la vid (EMV ) están causadas por hongos que producen alteraciones en su interior por necrosis o pudrición seca. Las plantas afectadas presentan una reducción del desarrollo y un menor vigor, retraso o falta de brotación, clorosis y/o marchitez de hojas y en general un decaimiento que puede llegar a provocar la muerte de la planta. 

Las EMV más comunes en plantas jóvenes son la enfermedad de Petri y el pie negro y en plantas adultas la yesca y la eutipiosis. El decaimiento por Botryosphaeria afecta tanto a plantas jóvenes como adultas. 

Entre los factores que influyen en la incidencia de las EMV tenemos que considerar la gran diversidad de hongos de la madera que intervienen y sus fuentes de inóculo, la calidad de la planta de vivero, las prácticas culturales llevadas a cabo tras la plantación y las condiciones ambientales.

Cada enfermedad está asociada a una gran variabilidad de especies y hay numerosas interacciones entre ellas y las enfermedades que producen. Además, los hongos patógenos tienen diferente biología y epidemiología, se dispersan de forma diferente y no hay medidas de control curativas. Estas circunstancias implican que se tengan que diseñar estrategias de producción integrada para el control de estas enfermedades de manera conjunta, que combinen productos fitosanitarios con agentes de control biológico y prácticas culturales, priorizando los métodos no químicos

En cuanto a las fuentes de inóculo, los hongos de la madera sobreviven y producen esporas en plantas muertas y en los restos de poda, por lo que es necesario eliminarlos de nuestros viñedos. Debido al carácter polífago de muchos de estos hongos tenemos que considerar también su presencia en otras especies leñosas como almendro, frutales de hueso, aguacate, etc. 

La calidad fitosanitaria de las plantas de vivero es fundamental para reducir la incidencia de estas enfermedades

Es clave utilizar material sano de alta calidad, con la zona de injerto bien cicatrizada y raíces bien formadas. Para reducir la incidencia de EMV en vivero se pueden utilizar agentes de biocontrol, como Trichoderma spp., que han mostrado una reducción significativa de las infecciones provocadas por determinadas enfermedades. Se están evaluando también otras alternativas, por ejemplo, el uso del agua electrolizada (Proyecto AquaVid), que están aún en fase de investigación. Otra técnica de control es la termoterapia con agua caliente que está dando buenos resultados en campo. 

Es conveniente no plantar inmediatamente en terrenos donde se hayan arrancado viñas recientemente y evitar dañar las plantas durante la plantación. Una vez establecido el viñedo las prácticas culturales, y en especial la poda, son determinantes. También es importante no forzar la producción de las plantas los primeros años, ya que deriva en la formación de plantas débiles con muchos problemas, proteger las heridas de poda con mástic con o sin fungicidas, y/o agentes de biocontrol y recoger y destruir los restos de poda

En lo referente a las condiciones ambientales, el viento dispersa las esporas de los hongos y la lluvia proporciona la humedad necesaria para que éstas puedan germinar sobre las heridas en la madera y puedan desarrollar la enfermedad. Se está trabajando para establecer las condiciones climáticas que suponen un mayor riesgo de infección y generar modelos epidemiológicos que puedan ofrecer recomendaciones a los viticultores en cuanto a la fecha ideal para podar o aplicar tratamientos fitosanitarios.

Como se ha visto hasta ahora, no hay medidas de control curativas para las EMV, por lo que hay que diseñar estrategias manejo integrado preventivas de la enfermedad que se aplican en las diferentes fases del proceso de producción: los campos de plantas madre, los procesos de propagación y multiplicación de planta en vivero, el establecimiento de la plantación y el cultivo del viñedo. Estas estrategias están sobre todo dirigidas a la protección de las heridas de poda y a evitar las infecciones en vivero

Las restricciones actuales en el uso de productos químicos de síntesis y la eliminación en los últimos años de materias activas que eran eficaces para el control de las EMV, han fomentado el desarrollo de medidas de control biológico. Actualmente los productos autorizados en España son la mezcla de materias activas fungicidas Boscalida + Piraclostrobin (Tessior®-BASF) y los agentes de control biológico: Trichoderma atroviride SC1 (Vintec®-BELCHIM), Trichoderma gamsii ICC080 + Trichoderma asperellum ICC012 (Blindar®-ISAGRO) y Tricoderma atroviride I-1237 (Esquive®-Idai Nature).

El mecanismo de acción de Trichoderma spp. es la competencia por espacio y nutrientes, la producción de metabolitos (efecto antibiótico) y el micoparasitismo. Se ha comprobado que la eficacia de estos productos en condiciones controladas (in vitro) es elevada, pero cuando se evalúan en campo, esta eficacia disminuye considerablemente y los resultados son muy variables. 

La utilización de otros productos como peróxido de hidrógeno o agua electrolizada se encuentra en fase de investigación. También se está estudiando la aplicación de ozono a través del riego en suelo para control de podredumbres de raíz en vivero. Sin embargo, la aplicación de ozono sobre el cultivo para control de enfermedades de madera no tiene fundamento científico, ya que se volatiliza rápidamente en el aire y es difícil que vía sistémica pueda llegar al interior de la madera donde se encuentran los hongos.

El proyecto europeo VITES QUALITAS, cuyo objetivo general es aumentar la longevidad y rentabilidad de los viñedos a través del estudio de la poda y los distintos tipos de injerto, pretende elaborar una guía para optimizar el proceso de poda y sellado para reducir la incidencia de EMV y una guía de buenas prácticas en vivero y evaluación de la calidad de las plantas de vid. 

En el marco de este proyecto se han evaluado diferentes tratamientos de protección de las heridas de poda en dos regiones vitivinícolas: Álava (España) con la variedad ‘Tempranillo’ y Hautes-Pyrénées (Francia) con la variedad ‘Cabernet Franc’. Se ha comprobado que la eficacia de los distintos productos varía dependiendo del grupo de hongos asociados a cada EMV, de la región vitivinícola y del año de estudio. Las condiciones climáticas de las distintas regiones y la diferente respuesta varietal pueden explicar en parte esta variabilidad. Otro aspecto importante es la temperatura en el momento de la aplicación de los agentes de control biológico ya que son organismos vivos que deben establecerse y desarrollarse sobre el cultivo. 

En una encuesta nacional sobre EMV realizada a técnicos y viticultores (1.265 respuestas) revela que solo el 20 % realiza algún tratamiento para proteger las heridas de poda y más del 50 % utilizaban pastas sellantes con o sin fungicida y un 16 % Trichoderma spp

En vivero también se están utilizando agentes de control biológico, concretamente Trichoderma atroviride SC1, y gracias a que las condiciones de temperatura y humedad están más controladas, se consigue un mayor porcentaje de éxito de establecimiento y colonización, que permite reducir de forma muy significativa la incidencia de enfermedades como decaimiento por Botryosphaeria y la enfermedad de Petri. Se puede combinar esta estrategia con el uso de termoterapia con agua caliente (Proyecto VIVERVID) con resultados muy prometedores para reducir la incidencia de pie negro y enfermedad de Petri

Antes de plantar también se ha estudiado la aplicación de agentes de control biológico en la base del portainjerto y raíz, obteniendo buenos resultados combinando distintos agentes para controlar algunas enfermedades. Hay pocos estudios con micorrizas hasta la fecha y no se ha podido comprobar un efecto significativo sobre la incidencia de EMV.

Aunque gracias a la mejora genética se están desarrollando variedades de vid tolerantes a hongos como el oídio, es difícil que se puedan obtener por esta vía variedades resistentes a EMV debido a la gran diversidad de hongos implicados. Se ha demostrado, no obstante, que existe una relación entre el tamaño del xilema y la incidencia de EMV y se está trabajando a nivel de portainjertos en esta línea. 

La poda es una práctica necesaria todos los años para conseguir una producción constante, uniforme y de calidad. Como se ha comentado anteriormente la principal vía de entrada de las enfermedades de madera de la vid son las heridas de la poda. La época en la que se realiza la poda y sobre todo la forma en que se ejecuta es también fundamental para reducir la incidencia y conseguir viñedos más longevos.

Un análisis detallado de evolución de la edad media de las plantaciones revela que hemos pasado de viñas que llegaban a los 80 años hasta 1970, a viñedos que no pasan de los 20 años en la actualidad. En viñedos tradicionales la incidencia de EMV es bastante menor que en las plantaciones más modernas y es la práctica de poda la que puede explicar esta paradoja. 

Las podas agresivas que fuerzan la planta para mantener los pulgares cerca de los brazos afectan al flujo de savia. Los cortes y rebajes drásticos realizados con frecuencia en plantaciones más modernas y las podas de renovación o transformaciones de vaso a espaldera mal ejecutadas provocan conos de desecación que dificultan el paso de la savia y derivan en pérdidas de puntos de producción, pérdida de brazos completos y hasta la muerte de las viñas. Estas plantas son más sensibles a situaciones de estrés por sequía, exceso de temperatura o altas producciones y pueden presentar problemas nutricionales que favorecen la incidencia de estas enfermedades.

La necesidad de reducir los costes de producción para seguir siendo competitivos, el forzado para incrementar los rendimientos, la falta de relevo generacional y otros factores socioeconómicos han descuidado la poda y están repercutiendo negativamente en la longevidad de las viñas. Es necesario incidir en la formación de los operarios y concienciar de la importancia de esta práctica de cultivo.

Entre los principios básicos de la poda debemos: adecuar la poda al sistema de conducción, ejecutar considerando la producción presente y futura, favorecer un crecimiento ordenado, mantener la continuidad del flujo de savia siempre que sea posible, dejar madera de protección en los cortes de poda (talones o tacones) sobre todo cuando no es posible mantener el flujo de savia, respetar las yemas de corona en los chupones e intervenir sobre madera de uno o dos años, respetando la madera de más edad minimizando los cortes de gran diámetro. 

Con la poda de formación en los primeros años es conveniente no forzar la entrada en producción, priorizar el crecimiento radicular sobre el aéreo y reducir el vigor de los pámpanos que provoquen desequilibrios. Lo ideal es iniciar la producción en el tercer año de la plantación y alcanzar la plena producción en el quinto año para un sistema de formación en cordón Royat.

Como conclusiones para reducir la incidencia de enfermedades de la madera de la vid se recomienda:

  • eliminar los restos de poda y otras fuentes de inóculo de los viñedos,
  • utilizar material vegetal de alta calidad fitosanitaria y no forzar la producción durante los primeros años de la plantación, 
  • no podar en épocas de lluvias y proteger las heridas de poda con mástic con o sin fungicidas, o agentes de control biológico inmediatamente después de la poda desde el primer año,
  • podar bien.

En este artículo se resume la información más destacada sobre el estado actual y control de enfermedades de la madera de la vid (EMV) presentada por Josep Armengol (Universitat Politècnica de València), David Gramaje (Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino) y Julián Palacios (Julián Palacios-Viticultura viva) en el webinar organizado por Plataforma Tierra

Accede a GESVID, aplicación para la gestión de costes de cultivo de viñedo


08 noviembre 2022
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